Desde septiembre de 2006 tanto la Comuna de Puebla como el gobierno del estado tienen conocimiento de que bajo las tres cavernas de la colonia La Libertad, al poniente de la capital poblana, hay otra caverna de proporciones aún desconocidas por falta de estudios geológicos, aunque se sospecha que el tamaño sería descomunal, esto de acuerdo con un informe que presentó la Dirección de Protección Civil al cabildo durante la pasada administración municipal.
El actual titular de esa dependencia, Alberto Vivas Arroyo, reconoció que la Comuna se quedó sin posibilidades de obtener dinero federal para apoyar a los perjudicados por los hundimientos del suelo en esa colonia; sin embargo, informó que serán especialistas e investigadores de la Universidad Autónoma de Puebla quienes analizarán la falla geológica. Se invertirá un millón de pesos, mismos que serán financiados por la Universidad Autónoma de Puebla así como por fundaciones de beneficencia.
De acuerdo con un informe sobre la situación en La Libertad que presentaron al pleno del cabildo los entonces regidores de la pasada administración José Luis Rodríguez Salazar, David Barbosa Jiménez, Ana María Jiménez Ortiz, Fermín Castillo Carvajal, Arturo Loyola González, Gabriela Escobar del Razo y Altagracia Zamora Specia, todos ellos integrantes de las comisiones unidas de Trabajo y Servicios Públicos, durante la sesión extraordinaria del 7 de septiembre de 2007, se hizo un llamado “necesario e indispensable” para que el ayuntamiento de Puebla y el gobierno del estado “se unan para prevenir desastres futuros”.
En el documento, cuya copia esta en poder de este diario, se especifica que “se continúan presentando y se continuarán presentando asentamientos o hundimientos a mediano y largo plazo, así como daños en las estructuras de edificaciones colindantes”.
El documento fue producto de la comparecencia del entonces director de Protección Civil del municipio de Puebla, Ramón Balderas Ruiz, ante dichas comisiones en donde informó lo que sabía de las cavernas ubicadas en las calles 3 Sur y 3 Poniente de dicha colonia.
La comparecencia se llevó a cabo el 26 de agosto de 2006, hace dos años. Ahí, Balderas Ruiz informó a los regidores que fue el 26 de septiembre de 2005 cuando recibió una llamada de emergencia en La Libertad, a donde acudió para un diagnóstico del primer hundimiento de tierra dando como resultado la evacuación de dos familias y el acordonamiento de cuatro casas.
“En un segundo tiempo se hizo una solicitud técnico–científica a instancias estatales y federales, que es un proceso que así lo requieren esas instancias y (después se solicitó) soporte y apoyo jurídico”, reza el documento.
Citando a Balderas Ruiz, el informe señala que desde hace varios años ahí existe una caverna; sin embargo, el techo de ésta se fue reblandeciendo por efecto de la lluvia y una corriente de agua fue ampliando las paredes; sobre el techo de la caverna estaba cimentada una vivienda. Esa grieta está conectada con otra que está debajo del centro deportivo del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado a una calle de donde apareció la caverna.
El documento agrega que ese tipo de cavernas es normal en la zona, pues forman parte de un fenómeno geológico natural dentro del suelo tipo travertino, un subsuelo poroso que permite el paso del agua pero que al mismo tiempo lo va socavando creando un hueco conocido como caverna.
“En la ciudad de Puebla genéricamente estamos asentados sobre travertino, que es una roca muy resistente; el lugar donde están asentadas las casas en la junta auxiliar de La Libertad eran unas fosas donde incluso la gente se iba a bañar. La gente que las adquirió o heredó rellenó las fosas cuando se secaron cuando sucedió un proceso que ahora se está repitiendo. Las rellenaron con un material que no es adecuado”, agrega el informe.
Los regidores recomendaron a los tres niveles de gobierno realizar un estudio de mecánica de suelos y otro llamado polo–dipolo.
“Dentro de las detecciones del subsuelo se encontró un paleocause, que es un flujo de agua que de alguna manera arrastró la capa de arena que existía entre las capas de travertino, a partir de unos 20 o 25 metros. Este paleo está vivo, es decir, vuelve a tomar su cauce natural, lo que traerá como consecuencia que seguirán los hundimientos en las casas aledañas”, señala el informe.