La Procuraduría General de Justicia (PGJ) logró la identificación de los dos hombres que aparecieron ejecutados en una junta auxiliar de Huauchinango el jueves de la semana pasada. Sin embargo, las investigaciones continúan para esclarecer el móvil de los homicidios y todavía no se puede determina si ambas víctimas tenían vínculos.
Fuentes cercanas a las indagatorias dijeron que uno de los asesinados se llamó Arturo León Sánchez, tenía 47 años de edad, era vendedor de autos y llegó a Tulancingo, en el vecino estado de Hidalgo, el 7 de agosto pasado. Esa fue la última vez que se le vio con vida.
El otro interfecto respondió en vida al nombre de José Aniceto Templos Guevara, de 26 años de edad, quien se desempeñó como chofer de un delegado en Santa Ana Huitlalpan, una demarcación también de Tulancingo, Hidalgo. El cadáver de éste joven fue identificado por su madre, quien ya había tramitado una denuncia por desaparición de persona.
El Ministerio Público no ha podido determinar si se conocían o estaban juntos cuando sus verdugos los secuestraron.
En Puebla, el viernes pasado, el subprocurador de Averiguaciones Previas y Control de Procesos, Víctor Pérez Dorantes, aseguró que las víctimas fueron asesinadas en el estado de Hidalgo y que sus cadáveres los abandonaron en territorio poblano.
Uno de los cuerpos presentaba dos impactos de bala y el otro sólo uno. Fuentes cercanas a la Representación Ministerial que integra la averiguación previa 590/2008/Huauchi, revelaron que en el sitio donde se les halló –a 130 metros de la cinta asfáltica del kilómetro 87 de la carretera federal México–Tuxpan, en las inmediaciones de la población de Venta Chica–, también se encontró un casquillo de pistola calibre 9 milímetros y algunos rastros de sangre alrededor de los muertos, lo que hace inferir a las autoridades que “remataron” a una de las víctimas.
Aunque desde el año de 2006 han aparecido muertos con el tiro de gracia, principalmente en la región de Xicotepec de Juárez, cerca de Huauchinango, el gobierno del estado ha negado tajantemente que haya ejecuciones, arguyendo que se trata de asesinatos por motivos muy distintos a los de ajustes de cuentas del crimen organizado.
Empero, hace dos semanas, Juan Carlos Valderrábano, presidente municipal de Xicotepec, declaró que en lo que va de su gestión, iniciada en el mes de febrero de este año, han ocurrido por lo menos cinco ejecuciones.