Hace alrededor de dos años, Demos decidió que sus filiales en los estados se transformaran en franquicias, transfiriendo las acciones en su poder a los grupos locales y asegurando que la impresión y distribución tanto de La Jornada como de las ediciones regionales se hiciera en las sedes de cada una. Por este motivo, el grupo fundador de La Jornada de Oriente decidió invitar a distintos actores sociales de Puebla y Tlaxcala para que se incorporasen como socios; el resultado de estas gestiones fue una muy interesante decisión de personas y grupos de nuestras localidades por formar parte de este diario. Debe quedar claramente establecido para nuestros lectores que la mayoría accionaria de Sierra Nevada Comunicaciones SA de CV ha quedado en manos del grupo fundador: Sergio Cortés, Aurelio Fernández, Raúl Jiménez y Susana Rappo, y el resto se distribuye en diversas proporciones entre compañeros y amigos de esta casa editorial. Esto fue uno de los requisitos establecidos por La Jornada para continuar el trabajo en nuestros estados, esencialmente como lo hemos hecho durante 18 años, lo que garantiza, además, la continuidad de la línea editorial.
La impresión de La Jornada y La Jornada de Oriente se llevará a cabo a partir de esta semana en una empresa local. La distribución de ambos productos será responsabilidad de Sierra Nevada Comunicaciones, tanto en Puebla como en Tlaxcala.
A los cambios antes mencionados, que han representado un enorme esfuerzo de los trabajadores de La Jornada de Oriente y sus nuevos socios, les siguen y les seguirán modificaciones en el formato y en la calidad editorial. Como salta a la vista, con este número presentamos un sensible cambio en el diseño del impreso. Lo más significativo es la separación total de las secciones en Puebla y Tlaxcala. De 1990 al año 2000, nuestra oferta informativa se presentaba integrada, jerarquizada según la importancia de las notas y no por su proveniencia de uno u otro estado. A partir de ese año, como resultado de talleres de discusión de diseñadores, reporteros y la dirección, se convino en separar la información según cada entidad, a través de un atrevido diseño de inversión que fue la única manera que encontramos de no discriminar la información de un estado en beneficio de otro. Este formato dio un excelente resultado en los ocho años en que lo utilizamos, pero la demanda informativa y el crecimiento de nuestras posibilidades de producción permiten hoy separar completamente ambas ediciones. Sin embargo, La Jornada de Oriente, tanto en su edición Tlaxacala como en la de Puebla, seguirán vendiéndose conjuntamente con La Jornada en ambas entidades y por el mismo precio.
El lector podrá apreciar los nuevos materiales y secciones que esta modificación permite y que consideramos que serán de su beneficio, pero nos resulta de la mayor importancia que ustedes nos manifiesten sus puntos de vista para poder mejorarlo. Por lo tanto, y finalmente, le solicitamos sus opiniones escribiéndonos a:
opinalajori@yahoo.com.mx