El colon forma parte del aparato digestivo. El aparato digestivo elimina y procesa nutrientes (como las vitaminas, los minerales, los carbohidratos, las grasas, las proteínas y el agua) de los alimentos y ayuda a eliminar los desechos del cuerpo. El aparato digestivo está formado por el esófago, el estómago y los intestinos delgado y grueso. A los primeros seis pies del intestino grueso también se le llama el colon mientras que las últimas seis pulgadas se denominan recto y conducto anal. El conducto anal termina en el ano (apertura del colon a la parte exterior del cuerpo).
El colon y el recto forman parte del sistema digestivo. El colon es la primera sección de intestino grueso. En él se siguen absorbiendo nutrientes y agua de los alimentos que han sido ingeridos, como ocurre en el intestino delgado, y sirve de contenedor para el material de desecho. Este material va avanzando hasta el recto, última parte del intestino grueso, hasta que es expulsado al exterior a través del ano.
El cáncer colo–rectal consiste en el crecimiento descontrolado de células anormales en esa parte del intestino. Estas células pueden invadir y destruir el tejido que se encuentra a su alrededor. Si penetran en el torrente sanguíneo o linfático, pueden extenderse a cualquier parte del organismo y producir daños en otros órganos. A este proceso de expansión se le denomina metástasis.
Se piensa que el cáncer de colon evoluciona lentamente antes de ser diagnosticado como tal. Antes de que se desarrolle un cáncer suelen aparecer lesiones en el intestino que se denominan displasias o pólipos adenomatosos. Algunos tipos de pólipos no son cancerosos, pero el hecho de haber tenido aumenta la probabilidad de tener, en un futuro, cáncer en esa zona del intestino.
Cualquier cosa que aumenta la posibilidad de contraer una enfermedad se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se va a contraer cáncer; no tener factores de riesgo no significa que no se va a contraer cáncer. Las personas que piensan que pueden estar en riesgo deben consultar el tema con su médico. Los factores de riesgo incluyen los siguientes aspectos:
El tener 50 años de edad o más, antecedentes familiares de cáncer del colon o del recto, antecedentes personales de cáncer del colon, recto, ovario, endometrio o mama, antecedentes de pólipos en el colon, antecedentes de colitis ulcerativa (úlceras en el revestimiento del colon) o enfermedad de Crohn y ciertas condiciones hereditarias, tales como poliposis adenomatosa familiar y cáncer de colon hereditario sin poliposis (CCHSP; síndrome de Lynch), son algunos de los factores de riesgo más comunes en el cáncer de colon.
Para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer del colon, se utilizan pruebas que examinan el recto, el tejido del recto y la sangre. Entre los procedimientos que se pueden utilizar está en primera instancia el examen de sangre oculta en las deposiciones: análisis que evalúa la existencia de sangre visible solamente al microscopio en las heces (residuos sólidos). La presencia de sangre en las heces, después de haber desechado toda posibilidad de infección o de ulcera debe dirigir a un estudio más profundo del intestino.
El estudio digital del recto, donde se busca palpar si hay masas o cualquier otra cosa que parezca poco usual, debe ser la primera intervención directa para diagnosticar la presencia de cualquier lesión en el área. Sí se sospecha la presencia de lesiones en el intestino se debe de realizar un estudio de enema de bario. Que consiste en una serie de radiografías del tubo digestivo inferior, donde se introduce en el recto un líquido que contiene bario (un compuesto metálico, de color plateado blancuzco).
La colonoscopía es un procedimiento para observar el interior del recto y el colon, sirve para determinar si hay pólipos, áreas anormales o cáncer. Se inserta un colonoscopio a través del recto hasta el colon. Con el colonoscopio también se puede utilizar como una herramienta para extraer pólipos o muestras de tejido para verificar bajo un microscopio si hay signos de cáncer.
La biopsia, extracción de células o tejidos para que un patólogo las pueda observar bajo un microscopio y verificar si hay signos de cáncer, es la forma más certera para el diagnóstico de cáncer de colon.
Además de los anteriores se puede realizar una sigmoidoscopia. Este es un procedimiento para observar el interior del recto y el colon sigmoideo (inferior) ya verificar si hay pólipos, áreas anormales o cáncer. Se inserta un sigmoidoscopio a través del recto hasta el colon sigmoideo. Entre los estudios más sofisticados se tiene la colonoscopía virtual: procedimiento para el que se usa una series de rayos X llamada gammagrafía por tomografía computarizada para captar una serie de imágenes del colon. Una computadora agrupa las imágenes para crear otras imágenes detalladas que pueden mostrar pólipos y cualquier otra cosa que parezca inusual en la superficie interna del colon. Esta prueba también se llama colonografía o colonografía por TC.
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