Rosa María Mejía Rivera es viuda de uno de los 65 mineros muertos en la mina Pasta de Conchos (San Juan de Sabinas, Coahuila), el 19 de febrero de 2006. Junto con Claudia Escobar Pacheco, Elizabeth Castillo Rábago y Tomasita Martínez, entre otras compañeras de drama, acudió a la ciudad de México para anunciar la decisión que tomaron: si en mes y medio el gobierno federal y Minera México no hacen nada por rescatar los cuerpos de sus muertos, ellas van a bajar por ellos.
Por supuesto la noticia no tuvo espacio alguno en la televisión. La rueda de prensa que las mujeres ofrecieron en el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana no mereció ni siquiera 20 segundos en El Noticiario de Joaquín López Dóriga, que como reporta el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), sigue siendo uno de los telediarios con más rating en la televisión mexicana.
Los hombres y mujeres que vieron la emisión del jueves 14 de agosto de 2008, no vieron ni escucharon a Rosa María, Claudia, Elizabeth o Tomasita. La agenda sigue dominada por el tema del secuestro y asesinado de Fernando Martí, el joven de 14 años que se ha convertido en la personificación de la tragedia que aflige a miles de mexicanos.
El drama de los otros mexicanos, pobres y sin acceso a los medios, sigue siendo silenciado por el peso de temas capitalizados por las televisoras. Si bien el caso Pasta de Conchos fue intensamente cubierto en febrero de 2006, terminó por caer en el olvido de la agenda mediática del noticiario de señal abierta más visto por las audiencias habituadas a informarse “por la tele”.
Afortunadamente, otros medios han recuperado el tema. La Jornada publicó la imagen de dos de las viudas en el momento de ofrecer la conferencia de prensa. Yo me topé con su imagen, al revisar el periódico del jueves. Gracias a la versión electrónica, se puede revisar la nota en la edición del 14 de agosto (sección política).
Radio Trece recuperó el tema en el noticiario de Javier Solórzano. La entrevista con Rosa María puede escucharse en la página electrónica (www.radiotrece. com.mx), específicamente en el blog del periodista (emisión del viernes 15 de agosto). El relato de la viuda es conmovedor: las mujeres se han hecho profundas conocedoras de la mina gracias al empeño en recuperar los cuerpos de sus muertos.
Especialista en ser abogado del diablo, Solórzano puso frente a la versión de las señoras el discurso de la empresa: el riesgo de tener más pérdidas humanas al tratar de rescatar a los difuntos de febrero de 2006. En este sentido, es interesante el proceder de Rosa María y sus compañeras. Están acudiendo a sus pares para solucionar lo que ni Minera México, ni el gobierno en ninguno de sus niveles ha podido responder.
Para demostrar a las autoridades que ellas pueden hacer su propia ley, las mujeres con valor y decisión van a pelear por los cuerpos de sus muertos. Con una lucidez escalofriante, Rosa María argumenta frente a la Minera, que si bien la mina es propiedad privada, los cuerpos de los muertos son de ellas.
En las viudas subyace la percepción de que en la medida en que avanzaron los trabajos de rescate y emergieron las evidencias del descuido de la empresa, autoridades y dueños decidieron frenar el avance para que la opinión pública no conociera las pruebas de la indolencia. Frente al descuido de las autoridades, las mujeres ya tienen equipo, gente solidaria para con ellas, organizaciones adherentes a la otra campaña e incluso al denostado Sindicato Minero. La cuenta regresiva inició y no podemos perder de vista lo que ocurra en octubre de 2008 con las viudas de los Mineros de Pasta de Conchos.