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Miércoles, 20 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Los grandes artistas de NY son de otros pueblos; a EU no le interesa el arte: Del Muro

 

Niños indígenas de San Miguel Zinacapan
Yadira Llaven
Puebla, Pue.

“Tras las bombas del 11 de septiembre se endurecieron las normas para los migrantes en Nueva York. Anteriormente era una ciudad abierta, pero el susto por los bombazos hizo que el gobierno desconfiara de los extranjeros, aunque esta posición es muy subjetiva, pero los mexicanos que vivimos allá nos damos cuenta. Un ejemplo de ello son las universidades estatales, que han encarecido sus cuotas para los que no cuentan con papeles en regla, fijando colegiaturas a la altura de los estudiantes que también vienen del extranjero pero con posibilidades económicas”.

Así se refirió el escultor Aurelio del Muro, originario de San Luis Potosí y radicado en Nueva York desde hace 30 años, a la situación actual de los migrantes mexicanos en la gran manzana.

Algunos de los artistas plásticos latinoamericanos “hemos buscado espacios en las radiodifusoras para alentar a la comunidad, aunque muchos de nosotros tampoco contábamos con papeles”. Por ello, para los artistas mexicanos, “Bush nos parece el cowboy de las redadas, aunque inició apoyando a la amnistía con la finalidad de ganar votos en la comunidad latina”.

Ahora, argumentó, la legalización de 12 millones de latinos “no es tan real como parece, pues los paisanos tienen que pagar en promedio unos 5 mil dólares para tramitar sus papeles, y la mayoría no cuenta con ese dinero”.

Del Muro pertenece a la organización Irca, que aglutina en Brooklyn a unos 50 artistas plásticos de varias partes del mundo, organismo que ha trabajo con niños indígenas indocumentados en Nueva York, a quienes ha ofrecido cursos de escultura y dibujo. Tras la enriquecedora experiencia, “recorro las comunidades más marginadas de México para dar continuidad al proyecto, en los lugares de origen de los infantes”.

Esta vez llegó al paraje de San Miguel Zinacapan, enclavado en la Sierra Norte de Puebla. En entrevista con La Jornada de Oriente comentó que no ha sido fácil, sobre todo cuando una gran parte de los niños son monolingües nahuas.

Sin embargo, consideró que la experiencia ha sido alentadora. “Comencé el taller de dibujo y escultura con material reciclable con sólo tres niños. La gente no confía mucho en los fuereños, pero cuando vieron que la cosa iba en serio se fueron sumando más pequeños hasta juntar un grupo de 10”.

“Sé que llegué a la brava, venía con mucho material de Nueva York que obsequié a una maestra de primaria para que trabajara con sus niños; por eso, las autoridades municipales no me facilitaron un espacio, hasta después de enseñarles el proyecto me ofrecieron un espacio en el segundo piso de la Biblioteca Municipal”.

Ahí, “me di cuenta de que el náhuatl es el lenguaje del arte”. No obstante, “es triste ver a niños con tantas posibilidades como Brígida, de 12 años de edad, que no podrá ir a la escuela, porque es sostén económico de su casa; vende pulseritas y otras artesanías”.

–¿Cómo fue el procedimiento de trabajo?

–Primero les enseñé algunas obras de artistas contemporáneos, y como el taller duró cinco días me dio tiempo de trabajar primero el dibujo, el proceso del color y después la ejecución de la escultura.

“Los niños de San Miguel tienen una gran riqueza visual por sus danzas, por los colores de la naturaleza. Al final, los trabajos fueron expuestos en la entrada de la presidencia municipal. Hicieron una bicicleta, un barco, una volador, un caballo, todas las cosas que ven a diario”.

–¿Hay alguna diferencia entre los niños de Nueva York y los de San Miguel? 

–Los niños de acá son más rápidos y precisos a la hora de hacer sus esculturas, pues a los de Nueva York les tomaría más tiempo elaborar una vaca o una bicicleta. Otro punto es que aquí los pequeños están menos predispuestos contra el uso de su imaginación.

No obstante, en lo general “un niño indígena o un italoamericano están en igualdad de condiciones a la hora de crear, pese a que algunos niños de la Sierra no vayan a la escuela”.

Finalmente, desmintió que Estados Unidos sea un país que promueva el arte. “Allí, como en muchos países latinos, no cuentan con un programa artístico en el nivel básico de enseñanza. Por tal razón, en la comunidad latina han surgido diversas organizaciones no gubernamentales en apoyo a los más desprotegidos”.

“No sólo en México se ve esto, Estados Unidos es una gran potencia a la que no le importa el arte desde la edad temprana. La gente, los grandes artistas que habitan NY son de otros pueblos, de otros países que han llegado a poblar la ciudad”.

 
 
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