Sin embargo, advirtió que existen en el mercado una serie de productos para esta enfermedad que contienen nitratos y que pueden ser nocivos para la salud, sobre todo, en aquellas personas que padecen enfermedades cardiovasculares porque les pueden causar un paro cardiaco.
La Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos han alertado que los productos Zimaxx, Nasutra, Lubidus, Neopohase, Vigor25, Actra–Rx o 4EVERON, “son una amenaza para la salud pública porque contienen químicos no declarados que son similares a los del Viagra, pero peligrosos”.
El especialista indicó que la efectividad de Levitra, el Viagra y Cialis, medicamentos lanzados por los laboratorios Bayer, Pfizer y Eli Lilly, están avalados por el sector salud porque antes de salir al mercado tienen que pasar por pruebas de laboratorio.
Sin embargo, otros medicamentos que se anuncian en la televisión, la radio y el internet, que afirman que están elaborados con sustancias “completamente naturales” o a “base de nutrientes y vitamínicos” sí pueden causar efectos secundarios, porque no están avalados por ningún organismo de salubridad.
“Hay varios complementos alimenticios hechos a base de nutrientes y vitamínicos, por eso hasta lo mencionan ‘no es para los que no pueden, sino para los que quieren más’, pero todos esos medicamentos tienen una leyenda que dice: es responsabilidad de quien lo consume y lo vende”, aseveró el doctor.
No obstante, pese a que actualmente algunos laboratorios han lanzado campañas publicitarias en las que están presentando fármacos con soluciones inmediatas, casi mágicas, Luis Juárez advirtió que una disfunción no siempre se cura con medicamentos.
Jiménez Juárez explicó que la disfunción eréctil se puede presentar por dos causas: orgánicas –lesiones de la médula espinal, diabetes mellitus, hipercolesterolmia, hipertensión, tabaquismo, alcoholismo, disturbios hormonales, insuficiencia renal crónica– o psicológicas, en el que influyen problemas como depresión, ansiedad, baja autoestima, temor al desempeño sexual, sensación de pérdida de la virilidad o por un sentimiento de culpa por la educación sexual restrictiva.
Entonces, explicó, si un paciente padece este problema por un mal orgánico, existen terapias sencillas, a base de tratamientos orales que pueden aliviar dicho mal, pero si su problema se generó por problemas psicológicos, aunque el tratamiento sea muy efectivo no se podrá curar.
Sin embargo, muchos de los pacientes se automedican porque aun tienen muchos tabús sexuales que les impiden ir al doctor para que les de un tratamiento.
Luis Jiménez informó que según estimaciones de la Sociedad Mexicana de Urología en México entre un 25 y 30 por ciento de los hombres mayores de 50 años padecen disfunción eréctil, pero de ellos menos de la mitad acude al doctor para que le de un tratamiento porque les da pena o porque no aceptan su enfermedad “por machismo”.
El urólogo indicó que el 15 por ciento de los pacientes que atiende –15–20 personas al mes– por disfunción eréctil son menores de 50 años.
“Las hombres que más acuden a atención médica son los que tienen menos de 50 años, los que rebasan esa edad –que es la población más vulnerable a padecer dicho mal– no vienen, porque tienen una información errónea sobre las enfermedades sexuales, su educación sobre sexualidad fue mínima y todavía siguen viendo a este tema con pena”.
Lo peor de todo es que aunque la Organización Mundial de la Salud ya ha catalogado a esta enfermedad como “un derecho de salud sexual” los gobiernos mexicano y poblano no han implementado ninguna política pública para poder atender este problema de salud, aseveró el urólogo.
“Muchos médicos aunque deberían preguntarle a los pacientes cómo está su salud sexual no lo hacen porque o no son urólogos o no les interesa” entonces, muchos de los pacientes por pena optan por consumir productos que les ofrecen una alternativa para solucionar este problema y guardar discreción, a pesar de que no son seguros y ponen en riesgo a su salud.