La crisis que se vive en la delegación de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) se ha complicado tanto que ya se está pensando en la posibilidad de darle una salida digna a la titular, Anahí Romero Alonso, ayudándola para que se convierta en candidata a diputada federal por el distrito de San Martín Texmelucan.
Y es que Anahí Romero, aunque cuenta con el apoyo de la dirigencia estatal del PAN; de la subsecretaria de Gobernación, Ana Teresa Aranda Orozco; de algunos ediles panistas, como el de Xochitlán de Vicente Suárez; de otros delegados federales y de Xavier Abreu, el titular de la Dirección Operativa de la CDI y es quien realmente maneja ese organismo a nivel nacional, el desorden que ha provocado parece que no la va a salvar.
Ningún otro delegado federal en Puebla, en menos de dos meses, se echó en contra a todos los trabajadores a su cargo y organizaciones no gubernamentales. Romero Alonso enfrenta la exigencia de la mayoría del personal de que sea removida, y además, agrupaciones indígenas muestran su rechazo en contra de esta servidora pública, razón por la cual este lunes por enésima vez le tomaron las instalaciones de la comisión.
En la sede nacional de la CDI se han quedado sorprendidos de lo rápido que la funcionaria generó un clima de inestabilidad, entendible por su comportamiento, pues es la fecha que la delegada no ha tenido la atención de presentarse ante los trabajadores, mismos que llegó amenazando que va a correr a los que son de confianza. Ese trato no es admisible ni siquiera en una empresa privada y en cualquier lugar genera reacciones de rechazo.
Lo que más enojo causó es que por órdenes de Xavier Abreu la delegada debía sustituir a funcionarios clave en el manejo de la de CDI, para que éstos sean sustituidos por operadores electorales del PAN. La delegada hizo tan mal las cosas, que ahora se antoja casi imposible que esos cambios se puedan dar de tal manera que el grueso de los trabajadores, y organizaciones indígenas del estado, los acepten.
La estrategia que se intentará seguir es que el PAN va a postular a varias mujeres –con una buena imagen– como candidatas a diputadas, una estrategia que le ha funcionado bien al PRI y en el albiazul desprecia mucho por la misoginia que ahí predomina. Pero al parecer en el siguiente proceso electoral será distinto.
En ese escenario, se sabe que el PAN buscaría que la ex legisladora local Augusta Sánchez Díaz de Rivera Hernández sea candidata por Atlixco; la funcionaria de Sedesol, Miriam Arabian, busque una diputación de un distrito de Puebla y que Anahí Romero Alonso, pudiera ser impulsada como abanderada en San Martín Texmelucan, lugar de donde es originaria.
Las posibilidades de Anahí Romero son buenas, ya que en San Martín Texmelucan el PAN vive una crisis de liderazgo.
El ex alcalde texmeluquense Rubén Garrido quiere ser aspirante a diputado, pero mucho lo ven como el culpable de que el albiazul haya perdido los últimos comicios como resultados del mal gobierno que hubo en el trienio pasado.
Mientras que Víctor León Castañeda perdió credibilidad y confianza luego de que se encaprichó, en los últimos comicios, en ser aspirante a edil y llevó al PAN a una de las peores derrotas. Ahora quiere ser candidato a diputado, situación que se antoja difícil.
Con ese escenario, parece que se allana el camino para que Anahí Romero no solamente para que se libre del conflicto de la CDI, sino para evitar que se extinga su corta carrera política.