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Lunes, 11 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 TIANGUIS 

Tlaxnajuato

 

Guanajuatizar puede llevar a que todas las posiciones políticas sea ocupadas por militantes de sangre azul. Pregúntenle al director Canito” / Fotocomposición: Alejandro Ancona

Estoy intrigado con eso de que los panistas quieren guanajuatizar al país, porque eso significa que también se va a guanajuatizar a Tlaxcala, dice el Jicoténcal.

¿Eso qué significa? ¿Qué es guanajuatizar?, pregunta la mujer más bella del estado de Tlaxcala.

¡Eso es lo que me tiene intrigado!,  porque no sé lo que quieren decir los panistas con eso de guanajuatizar, replica el primo, mientras recita: el que guanajuatice al país buen guanajuatizador será, y al que quiera desguanajuatizar se le guanajuatizará.

El Margarito considera que se trata de preparar a los jóvenes como jardineros, limpiadores de albercas, afanadores, cocineros y otros oficios, a fin de que se vayan bien preparados a trabajar a los Estados Unidos en los empleos que ni los negros quieren hacer, tal como lo profetizaba el sabio gobernador de Guanajuato, el ilustre filósofo Vicente Fox.

Con eso de que los gobernadores –según la Sábila– evitan eso de estar pensando en elaborar proyectos de desarrollo local o regional, estar haciendo planeación –salvo que lo vayan a presentar como su tesis de licenciatura–, optan por mandar a los paisanos como braceros para que manden dólares, con lo que además dejan de preocuparse en eso de los salarios mínimos y el Seguro Social.

El Jicoténcal se queda pensando y pregunta: ¿o sea que guanajuatizar significa que dejemos de preocuparnos de nosotros mismos, para preocuparnos por los vecinos del norte?, es decir, guanajuatizar también significa que: ¿va que vuela la privatización del  petróleo?

Qué no has visto que la vida allá es de mejor nivel que aquí, comenta el Tránsito e informa que por eso los funcionarios públicos cuando se enferman –como los Velásquez– se van a Houston a curarse, aunque aquí tengamos hospitales como los de Houston, según dice el licenciado en Administración de Empresas que se tituló de abogado.

Tan bonitos que quedaron los hospitales de la Mujer, del Niño y el de Especialidades que da gusto ir a las celebraciones que hacen, expresa la Sábila y según ella, en esas fiestas se ha enterado que los directores de éstos no se llevan, ni pelan al secretario de Salud, quesque porque todas las decisiones las toma la secretaria general del PRI.

 

Los siameses PAN–PRI

Ahí está la otra característica de guanajuatizar, refiere el Margarito. Guanajuatizar quiere decir que el gobierno puede ser ejercido por los hermanos siameses PAN–PRI, que ha resultado mejor que si sólo gobierna el PAN, porque si bien los primeros son más rateros, cuando menos son  menos brutos.

¿Eso significa guanajuatizar?, yo no creo, apunta el Tránsito.

No pos no es sólo eso, aclara el Jicotencal, también quiere decir que los puestos políticos sean ocupados por empresarios y no por flojos analfabetas, sino por la pura sangre azul y el ojo verde de los dólares y mejor si son del yunque o cuando menos  católicos, conservadores o exsa–cerdotes.

El Margarito siente que guanajuatizar puede llevar a que todos los que sean diferentes o piensen diferente sean reeducados a través de técnicas blandas o rudas, a fin de que regresen al buen camino. Los homosexuales, las prostitutas, los delincuentes, los enfermos de Sida y todos los raros van a ser curados por su propio bien en este país y en este estado de progreso.

¿Y qué pueden hacer con ellos?, pregunta la Sábila.

En una de esas hasta los liberan de su cuerpo y les salvan el alma, quemándolos como lo hacia la Santa Inquisición, dice el Tránsito.

El Jicoténcal puntea que guanajuatizar quiere decir también que a los pobrecitos hay que quitarles esas feas ideas de que tienen derechos, ya ven que luego se quieren ir con el peje. A ellos hay que darles despensas, regalarles juguetes, entregarles algunas becas para que aprendan que su bienestar depende de la buena voluntad del gobierno o del  que tiene dinero. Ya ven que en eso de la caridad se unen los ricos y los funcionarios públicos que se han hecho ricos, porque a través de la limosna quieren salvar su alma.

Pero guanajuatizar significaría también que hay que regresar al viejerío a desempeñar las labores propias de su sexo y sacarlas de las tareas políticas, salvo en aquellas que son complementarias a las de su marido, jefe o patrón, como las de asistencia, caridad o social para mostrar la cara bonita, amable y decente de los hombres. El viejerío debe regresar a sentirse mujer lavando, planchando, cuidando a los hijos, afirma el Margarito.

 

Leopoldo no da una

El Tránsito considera que guanajuatizar también puede significar que el procurador renuncie a cada rato porque no da una con eso de la trata de personas, ni con el asunto de los secuestros, porque aunque somos un lugar muy seguro, no por eso deja de haber secuestros y distribución de droga en la mayor parte de los antros, sobre todo porque los dueños son funcionarios públicos y ahí las autoridades se hacen bueyes.

Guanajuatizar, afirma el Jicoténcal, demanda que los policías sean entrenados por mercenarios israelitas como los que ya están asesorando a la Subsecretaría de Seguridad Pública de Tlaxcala, para contar con las herramientas que permitan torturar a todos aquellos que emitan opinión, escriban o se atrevan a levantar la voz en contra de las autoridades, de la iglesia, de las instituciones y de los próceres.

Guanajuatizar también puede significar mayoritear como lo hacia el PRI, recuerda la Sábila y agrega: lo que supone que regrese todo el poder al gobernador y poner al poder Legislativo y Judicial bajo sus órdenes sólo para obedecer y aprobar aquello que el Poder Ejecutivo les ordene. El gobernador es el único que piensa lo que es bueno para la ciudadanía, los otros están para aprobarlo. ¡Eso nunca sucederá en Tlaxcala!

Guanajuatizar también puede llevar –según el Jicoténcal– a que todas las posiciones políticas sea ocupadas única y exclusivamente por militantes de sangre azul y todo aquel que no la posea debe ser saneado, igual como lo hiciera la diputada juguitos con el director Canito.

Eso quiere decir –acota el Margarito– que también puede interpretarse que guanajuatizar es que los maestros del SNTE sean actores electorales permanentes, por lo que deben permanecer comisionados y dejar sin clases a la mayor parte de los niños, además de que los dirigentes sindicales sea reelegidos hasta que logren hacerse de un buen capital e irse a vivir a los Estados Unidos, igual que la maestra Elba Esther.

Guanajuatizar expresa que el proyecto más importante de la economía sea el turismo religioso, considera el Tránsito. Si mucha gente llega a Tlaxcala el fin de semana, eso quiere decir que si se construyen más templos, algunas plazas religiosas y se hacen más fiestas de santos –y de Blue Demon– la gente se va a venir en chinga a visitar a los tlaxcaltecas y con eso salimos de pobres ¡Vamos a ser una potencia mundial que compita con Tierra Santa!

Para el Jicoténcal, guanajuatizar es que los políticos dejen de leer los periódicos para que no se preocupen, aunque al final terminen construyendo bibliotecas para coleccionar revistas  de la gente bonita o del corazón donde salga sus fiestas, sus casas, sus viajes. Aquellos que no tienen rancho, hacienda, empresa o no sean descendientes de extranjeros no deben ser fotografiados, ni publicados.

Guanajuatizar es hacer que todo el país se vuelva como Guanajuato, donde la vida no vale nada. Pero eso no será posible en Tlaxcala porque aquí tenemos una identidad muy clara y estructura definida en la que difícilmente podrá entrar la guanajuatización para transformarnos en Tlaxnajuato. Eso ni la familia mestiza lo puede permitir.

¿Imagínense otra señora Martha tlaxcalteca? Con la Hillary Ramírez tuvimos suficiente hace pocos años en la entidad¡Y eso que no era panista!

 
 
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