Ocho de cada 10 personas padecen neurosis –enfermedad del sistema nervioso caracterizada por la inestabilidad emocional– pero no lo saben, informaron integrantes del grupo Buena Voluntad de la organización Neuróticos Anónimos (NA), en su asamblea general de información realizada en el auditorio Julio Glockner de la UAP.
Rosalba Quiroz Aburto, integrante de la organización, señaló que hay una concepción errónea sobre la neurosis, pues se tiende a pensar que este padecimiento se presenta por “mal de ojo”, cuando el problema se genera por la incapacidad de controlar las emociones.
Neurótico, explica Quiroz Aburto, no es aquel individuo que todo el tiempo está de mal humor, sino aquella persona que exagera sus sentimientos (soledad, celos, angustia, depresión, inseguridad, preocupación, ira, temor, resentimiento) y respuestas emocionales. Este exceso le impide que siga realizando sus labores cotidianas y que socialice con los demás.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las enfermedades emocionales se ubican entre los principales padecimientos que afectan la calidad de vida de las personas. Investigaciones del mismo organismo advierten sobre la necesidad de invertir en la prevención de nuevos casos y destacan que “este mal podría aumentar en los años próximos y esto implicaría un enorme costo en términos de sufrimiento, discapacidad y miseria”.
El jefe de la Unidad de Salud Mental de la Secretaría de Salud en Puebla, Jorge Gayosso del Valle, indicó que la neurosis es una enfermedad que no se puede curar con medicamentos porque no atacan el fondo emocional, y que sólo se puede aliviar con psicoterapia. Manifestó que los grupos de NA, aparte de las psicoterapias que dan los psiquiatras y psicólogos, también son una buena herramienta para disminuir este padecimiento, pues su terapia consiste en escuchar las experiencias de otras personas.
“La neurosis sólo se cura hablando, contando lo que está pasando, así que si este grupo no funcionara, ya hubiera desaparecido” (sic), comentó.
Rosalía Quiroz narró que ella padecía de celotipia, es decir, cuando los celos son obsesivos, pasionales y condicionan la conducta del enfermo.
Fue, dice, “hasta que me invitaron a una plática de NA cuando descubrí que era neurótica y que mis celos no eran normales”. Actualmente, “ya puedo mantener noviazgos largos porque ya no vivo pensando en la infidelidad”.