Las anteriores posturas discordantes estuvieron a punto de desencadenar, cerca del mediodía de ayer, un fuerte enfrentamiento entre ambos bandos en la calle 5 Poniente; sin embargo, la cordura y la resistencia a no soltar golpes, tanto de autoridades del tianguis como de los propios involucrados, contuvo los ánimos; aunque el saldo fue una llanta ponchada con un enorme cuchillo, agua arrojada al chofer de la unidad de carga, empujones y acusaciones mutuas.
En medio de ese conflicto aparecen varios factores, coincidieron en señalar distintos personajes insertados en el caso, y que fueron entrevistados por este medio de comunicación: “La cada vez más insoportable crisis económica en el país; el interés político y económico de los líderes María Luisa Hoyos Avelino y Leovigildo Jiménez Tapia, y la falta de sentido común de los ayuntamientos pasados y el actual para proponer una alternativa viable e integral”
La calabaza
Desde hace 15 años, en la 5 Poniente (calle aledaña al mercado Benito Juárez y a un par de cuadras del zócalo de Atlixco) aproximadamente una veintena de mujeres realiza la venta, debajo de la acera, de frutas, legumbres y todo tipo de material proveniente del campo. En el ciclo pasado de 12 años de gobiernos panistas, el tema quedó abordado a medias. Y las mujeres mantuvieron ese espacio; sin embargo, con la llegada del priista Eleazar Pérez Sánchez el tema recobró otra dimensión. Por principio de cuentas, hubo un desalojo con granaderos para impedir el trabajo de las “Marías”, producto de un presunto acuerdo entre todos. El pacto, contó Rodolfo Castañeda Orta, presidente la Unión de Locatarios y Comerciantes Independientes de Atlixco (ULCIA), organización que defiende a las afectadas, era que recibirían promoción en su nuevo lugar y que estaban garantizados los clientes. “Pero nada de eso funcionó”, lamentó.
El 22 de mayo pasado, y fungiendo como testigo Mateo Francisco Flores Flores, director de Comercio, Abasto y Vía Pública, quedó sellado un compromiso entre la autoridad local y la ULCIA bajo los siguientes términos: “Los comerciantes que hasta el día de hoy estaban vendiendo en la 5 Poniente, entre avenida Independencia y 3 Sur, los jueves y domingo se reubicarán en la 11 Poniente; los días de venta en el lugar convenido serán únicamente los jueves y domingo, y a cada comerciante se le asignará un metro cuadrado para realizar su actividad correspondiente”.
Durante 90 días, parte de esa calle quedó vacía hasta ayer jueves; “decidimos irnos tres meses atrás con la promesa de Eleazar Pérez Sánchez de también retirar a los dueños de los puestos de ropa colocados una calle más arriba, sobre la 5 Poniente. El argumento era tener vialidades despejadas; y no ocurrió así, pues continúan ahí. Este no es un desafío, es regresar a nuestro área de trabajo”, adelantó Castañeda Orta.
Miguel Lara, responsable del área de los mercados y tianguis, señaló en entrevista con la prensa que no tenía facultad para actuar porque el problema estaba situado del otro lado de sus límites; es decir, en la calle. “Nosotros seremos respetuosos de su decisión; pero en realidad es un capricho provocado por Rodolfo Castañeda y Fernando Yousshimatz, con el argumento de que no cumplieron con sus peticiones. El ayuntamiento no permitirá más actitudes de esa naturaleza. También es cierto que cinco o seis de quienes están afuera cuentan con un puesto en el Benito Juárez, y eso no se vale”.
Mientras los ánimos terminaron por calmarse en la 5 Poniente, producto de la espera de la aparición de la policía (para evitar mayor desbordamiento de las agresiones) o de un mediador, en el salón de cabildo Josué Gilberto Chávez Castañeda, director de Gobernación en la Comuna, sostenía una reunión con María Luisa Hoyos Avelino, quien en el caso es juez y parte por una razón: en la práctica es la “mandamás” de ULCIA, y en consecuencia está ligada al regreso de las “Marías”; y al mismo tiempo es funcionaria (por lo menos hasta ayer) del gobierno de Pérez Sánchez, curiosamente en el departamento de abasto y vía pública. Al salir, Chávez Castañeda invitó a la prensa a ser testigos de las negociaciones con las mujeres.
Poco antes del inicio del diálogo entre el director de Gobernación y las “Marías”, Leovigildo Jiménez Tapia, secretario general de la CROM, y representante de los vendedores del mercado Benito Juárez, dio a conocer la postura de su gente: “Es un capricho. Todos tenemos el derecho de trabajar; siempre y cuando se cumpla y se respete la ley. No se trata de rebasar a la autoridad; se trata de vivir en orden. Tienen que entender que esas no son las formas”.
Finalmente, Josué Chávez apareció ante las vendedoras ambulantes de la 5 Poniente para en un principio ser vapuleado: “Nosotros estamos aquí por hambre; los otros quieren vender por hambre; usted trabaja y está negociando con nosotros por hambre, y por eso no vamos a irnos. Tiene que venir Eleazar Pérez para escucharnos; estuvo aquí para pedirnos ayuda en las elecciones y así fue. ¡Hoy tiene que dar la cara, que no la esconda!”.
Minutos después, Josué Chávez dijo a las personas del mercado Benito Juárez que fueron testigos del intento de diálogo sobre el ultimátum de 24 horas; mientras eso ocurría, alguien del lado de las “Marías” lanzó a la cara del director de Gobernación una calabaza que se estrelló en las grabadoras de los reporteros y salpicó a Josué Chávez. Así terminó el capítulo de hoy.