Más de 10 años y cerca de 300 representaciones frente a uno de los públicos más difíciles, pero también uno de los más cálidos: el infantil. Con un Teatro de la Ciudad lleno y con cientos de voces gritando, celebrando, riendo y aplaudiendo, La fiesta de los animales ofreció una función especial el 6 de agosto para presentar su corta temporada en ese mismo escenario, todos los domingos de este mes a las 11:30 horas.
“Cuando no hay en el elenco ninguna persona famosa –aunque sean buenos actores– es más complicado porque no se hace tanta promoción, o la gente no le apuesta tanto a hacer promoción”, dice Humberto Moreno, protagonista del montaje y quien personifica al Ser Humano, un cazador que se empeña en robar todos los animales de la obra para quitarles sus pieles y luego venderlas.
A pesar de la dificultad de promoción, La fiesta de los animales, original de Moisés Cabrera, ha tocado distintas ciudades del país como Tijuana, Mexicali y Ensenada y se ha presentado en temporadas en el Foro Shakespeare y el Foro Stanistablas, en el Distrito Federal.
Con cuatro actores en escena y un elenco de guiñoles gigantes, humanos y animales aprenden a convivir en esta fábula sobre el respeto a la naturaleza que mantiene entretenidos a los niños y arranca las risas de los grandes. Y como la crisis está dura y la producción no alcanza para tanto, el Ser Humano recurre a la ayuda del público para hacerse de unos cuántos árboles y uno que otro bonsai para ocultarse de sus presas.
¿Qué tan difícil es hacer teatro para niños?, se le pregunta a Moreno, quien también hace de la Comadreja y la voz del Chango. “Es maravillosamente cruel”, contesta sonriendo, “porque es mucho esfuerzo y los niños quieren ver algo mágico, y de repente, cuando te pasas de la hora, voltean y dicen ‘papá, ya vámonos’. Y les vale. Pero finalmente es maravilloso”. A lo cual Marycielo Vargas, la Leoparda y la voz del Tucán y la Rata, agrega: “Tienes mucha libertad. Para los adultos todo va más enfocado, más directo. Con los niños puedes jugar más porque ellos te tienen menos miedo”.
Complementan el reparto Julieta Casas –con ocho años de labor profesional– quien hace de la Cangurita de carne y hueso y da vida a los guiñoles de la Jirafa, el Gusano y el Perro, y Ericka Luna, quien debutó la noche del 6 de agosto en la obra, personifica a la Zorra y le mete mano al Cocodrilo y al León. “El teatro para niños es divertido pero difícil. Debes tener un buen tema y sacarlo adelante para entretener a los niños, pero si juntas todos los elementos, como nosotros, es muy fácil”, concluyó Luna.