La migración se ha convertido en un riesgo para la salud, ya que más del 50 por ciento de las personas que viven en otro país no tiene acceso a servicios médicos, sus condiciones de vivienda son deficientes –en Canadá viven tres individuos en cada habitación– y sus ingresos son insuficientes para pagar una consulta, dijo Marcela Ibarra Mateos, coordinadora del programa de Migración en la universidad Iberoamericana de Puebla.
Durante el foro “Migración y VIH/Sida” organizado en la Universidad Iberoamericana, la académica señaló que Canadá se ha convertido en el país con más migrantes mexicanos después de Estados Unidos; sin embargo, dijo, aunque pareciera que en ese país la calidad de vida es mejor que en la Unión Americana, las condiciones de trabajo y salud son deplorables.
La investigadora señaló que los principales padecimientos de los migrantes mexicanos son la tuberculosis y el llamado “Síndrome de Úlises”, enfermedad mental que se caracteriza por el estrés por la emigración a otro país.
La primera se da porque en Canadá el agua que se utiliza en las viviendas de los trabajadores está contaminada por fertilizantes y pesticidas que se utilizan en los campos agrícolas donde laboran. El segundo se da por factores como soledad, sentimientos de fracaso y miedo.
El problema de salud en los migrantes se agudiza porque más del 50 por ciento no tiene seguridad social.
La académica explicó que en comparación con EU, en Canadá todas las empresas brindan seguridad social a los trabajadores, pero ellos no la utilizan porque las citas en los nosocomios siempre se dan en horas laborales, y en las compañías no les dan permiso faltar para ir al médico.
En Estados Unidos, en cambio, ninguna empresa da seguridad social a sus trabajadores migrantes. En ese país, según datos del Concejo Nacional de Población (Conapo), el 56.4 por ciento de los migrantes vive sin seguridad médica; 30.8 por ciento tiene acceso a servicios privados y públicos, y 12.7 por ciento sólo tiene acceso a nosocomios públicos.
La investigadora manifestó que la migración es un factor de riesgo para la salud, pues los mexicanos que viven en otra nación siempre padecen cansancio debido a las dobles jornadas laborales; desnutrición y el temor a ser deportados.
“Casi todo el salario de los migrantes es enviado a México; ellos sólo se quedan con una parte mínima de lo que ganan para cubrir los gastos de alimentos, vivienda y ropa, casi nadie se preocupa por su salud”, explicó Ibarra Mateos.