Desde el fin de semana, se conoció el caso del estudiante Jorge Zavala que casi pierde la vida por una golpiza que le propinaron guardias del exclusivo bar “El Clássico”. Luego de ese hecho, han aparecido evidencias de que el ayuntamiento panista de San Andrés Cholula busca proteger a los propietarios de este establecimiento, pues en lugar de revocar la licencia de funcionamiento, le impuso un castigo insignificante, de risa, indignante, consistente en una multa de 9 mil 160 pesos.
Este comportamiento refuerza la versión de que altos funcionarios del gobierno panista de San Andrés Cholula, encabezado por el contador David Cuautli Jiménez, tienen intereses económicos en “El Clássico” y no solamente es propiedad de Enrique Esperón, quien junto con supuestos inversionistas del Distrito Federal, aparecen como los propietarios oficiales del bar.
Javier Zavala fue golpeado dentro de “El Clássico” por tres guardias, le provocaron lesiones en el cráneo, en la columna vertebral y ojos, que tardan más de 15 días de sanar. El dictamen médico establece que si las heridas hubieran tenido dos centímetros más de profundidad, con seguridad el estudiante de 23 años hubiera muerto. Luego de que lo apalearon –como resultado de un incidente menor– los guardias que lo agredieron aventaron a la vía pública, junto con otro acompañante. Es decir, fue un intento de homicidio.
El ayuntamiento de San Andrés Cholula tenía dos opciones de sanciones. Una es, que ante una falta menor, imponer una multa de 200 a mil días de salario mínimo. La otra, es que ante un hecho mayor, revocar la licencia de funcionamiento y clausurar de manera definitiva el lugar.
Sorpresivamente las autoridades municipales aplicaron el castigo mínimo, que fue 200 días de multa y una clausura de apenas tres días. Ese castigo equivale a un falta menor, algo así como que los extinguidotes no servían o que se encontró una salida de emergencia que no se abría rápidamente.
“El Clássico” es un establecimiento que factura cada fin de semana unos 600 mil pesos y no cumplió con la norma de garantizar la seguridad de sus clientes. Con tales condiciones, no solamente procedía una multa elevada, sino que lo correcto era que se mandara a cerrar de manera definitiva este bar ubicado en la exclusiva zona de la Isla de Angelópolis, lugar donde han ocurrido otros hechos de sangre en torno a los antros ahí asentados.
Si la clausura de tres días se inicio el martes, los inspectores del ayuntamiento de San Andrés Cholula le están permitiendo a los dueños de “El Clássico” que este fin de semana ya pueda funcionar.
Es decir, existe una preocupación de la autoridad de que el negocio en cuestión no tenga pérdidas económicas y le importa poco o nada la salud del joven Javier Zavala.
La Comuna tenía la obligación de solicitar por oficio a la Procuraduría General de Justicia un informe de las condiciones de salud de Javier Zavala, además de los delitos que se han tipificado en la averiguación previa iniciada. Con base en esa información, era obvio que no le habría puesto una sanción insignificante al antro en cuestión.
Ante todos estos hechos, solamente caben dos posibilidades:
A) El gobierno “humanista” de San Andrés Cholula, emanado del PAN, un partido que defiende la “dignidad humana”, tasa la vida de un joven estudiante en 9 mil pesos.
B) Funcionarios del gobierno de San Andrés Cholula aplican la máxima “business are business” y lo impoprta es ganar dinero, sin importar que alguien haya estado a punto de morir en “El Clássico”.