El 6 de agosto de 2003, los medios locales y nacionales informaron sobre el asesinato de Teresa Griselda Tirado Evangelio, abogada totonaca, defensora de los derechos humanos radicada en el municipio de Huehuetla, Puebla, y protagonista de su propia historia en el video documental Griselda de Byron Lechuga. A cinco años de distancia, el joven realizador no quita el dedo del renglón y sigue promoviendo su trabajo con la intención de que más gente conozca el caso y éste no quede en el olvido. “Mientras se presente el documental, estará vigente el caso de Griselda”, dice.
La última vez que Lechuga proyectó su cortometraje fue durante el ciclo de documentales del Espacio Cultural de Cine y Artes Visuales, A.C. (ECCAVAC) en el bar Anónimo, en junio pasado, donde el director platicó con los asistentes y compartió su experiencia sobre esta producción que le llevó año y medio y que fue parte de su tesis de licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la UDLA. Tanto en esa ocasión como en la entrevista con este medio, la historia sobre el proyecto no cambia. Como no cambia, según Lechuga, la situación del caso de Tirado Evangelio o la de Huehuetla.
“La coladera”
Aunque Griselda es el relato de la maestra fundadora del Centro de Estudios Superiores Indígenas Kgoyom (CESIK) y de la Organización Independiente Totonaca (OIT), y su eventual asesinato, es también la historia de una comunidad. “El caso de Griselda no es un caso aislado en Huehuetla”. Con él se “destapa una coladera” sobre la situación que la comunidad vivió y vive actualmente, y en ese sentido el video es la muestra de esa coladera, dice el también profesor de la Universidad Iberoamericana de Puebla. Lechuga refiere entonces la historia de ese lugar enclavado en la Sierra Norte del estado, donde los caciques han logrado mantener controlada a la población indígena totonaca por años.
Con la muerte de Griselda, continúa Lechuga, el CESIK y la OIT perdieron a un elemento valiosísimo. El CESIK, por ejemplo, es la única opción para los indígenas de Huehuetla de acceder a una educación que promueva su cultura y valores, mientras que de la OIT salieron los únicos tres alcaldes que arrebataron el poder del municipio al PRI en décadas. Llama la atención entonces, dice, que la OIT tuviera planes de lanzar a Griselda como candidata a la alcaldía, poco antes de su asesinato. En el documental, este hecho no se menciona pues el crimen sucedió antes de que la organización hiciera el ofrecimiento formal a la abogada.
A nivel legal, el caso está resuelto ya que los autores material e intelectual están tras las rejas. Sin embargo, la solución no está “aterrizada a los intereses de las afectadas, Manuela y Vanesa”, hermana e hija de Griselda respectivamente. Ambas tuvieron que desaparecer de Huehuetla debido al hostigamiento del que fueron objeto en la comunidad.