El delegado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), José Nicolás Carlos Ortiz Rosas, desde hace un año emprendió una campaña de hostigamiento contra los inspectores de la dependencia, a quienes les quitó prestaciones y quiere correr. Como parte de su estrategia este funcionario ha optado por desaparecer jurídicamente al utilizar en documentos oficiales un nombre que no es el suyo, manda a cerrar las instalaciones de la STPS para no recibir documentos y simplemente no permite que funcione la oficialía de partes.
Ortiz Rosas es un funcionario federal que pisotea sin ningún pudor el artículo 8 de la Constitución –que otorga el derecho de petición– y la Ley Federal del Trabajo, que se supone debe defender como su principal función al frente de una delegación estatal de la STPS.
El trasfondo de la actitud de Ortiz Rosas contra los inspectores, es que busca despedirlos para que no se cumpla con una de las tareas básicas de la delegación de la STPS, que es revisar a las empresas de jurisdicción federal en el cumplimiento de normas de seguridad en equipos o en el manejo de sustancias peligrosas o de combustibles.
En la sede central de la STPS se han quedado sorprendidos por los métodos –violatorios de la ley– que utiliza el funcionario para buscar perjudicar a los inspectores de la delegación. Sin embargo, hasta ahora no le han hecho nada, al parecer por la actitud lisonjera que este personaje guarda con sus jefes superiores.
Por ejemplo, en el sexenio pasado para mostrarse adulador ante sus superiores, le puso a un salón de la delegación el nombre: “Sala Carlos Abascal Carranza”, que en ese entonces era el titular en turno de la Secretaría del Trabajo y al mismo tiempo, colgó una imagen de la virgen de Guadalupe, emulando a Abascal, que le gusta prohibir a sus hijos que lean a Carlos Fuentes –por hereje– y que lo retraten orando en la Basílica de Guadalupe arrepintiéndose por sus pecados políticos.
Ahora, cuando le preguntan que si no tiene miedo de que pierda el trabajo por la persecución emprendida contra los inspectores de la delegación, él responde que no le pasará nada, pues por eso es compadre de Javier Lozano Alarcón, el actual secretario del Trabajo.
¿Será eso cierto? Yo creo que si, ya que el delegado comete las peores barbaridades legales y Lozano Alarcón es un hombre poco apegado a la ley, ya que antes era un furibundo priista y ahora es un panista que se da golpes de pecho.
Ortiz Rosas lleva un año en una constante confrontación contra los inspectores de la STPS y éstos, se han defendido legalmente y existen muchas posibilidades de que le ganen. Como el funcionario no tiene argumentos sólidos en contra de sus trabajadores ha recurrido a una serie de trampas ilegales. Estos son algunos ejemplos de dichas prácticas:
El delegado se llama José Nicolás Carlos Ortiz Rosas, de acuerdo al directorio oficial de la Secretaría del Trabajo y su acta de nacimiento, pero resulta que él siempre firma la documentación oficial con el nombre “Carlos Ortiz Rosas”. Este detalle tal vez parezca algo trivial, pero no lo es, ya que para fines jurídicos se trata de dos personas distintas.
Se sabe que la intención de firmar como Ortiz Rosas es que en un momento dado, argumente que no fue él quien aceptó algo que no le convenga. Sobre todo en asunto del litigio relacionado con los inspectores. Ver documento 1.
Esa misma actitud la sigue José Alfonso Guillermo Prieto Eibl, quien es el coordinador administrativo de la delegación de la STPS, quien firma los documentos como “Alfonso Prieto Eilb”. Ver documento 2.
Prieto Eilb es uno de los responsables directos de las arbitrariedades que se cometen contra los inspectores y obviamente, no le conviene que aparezca su nombre completo para que en un momento dado no acepte su culpa en el hostigamiento laboral emprendido contra el personal.
Otra de las trampas jurídicas utilizadas por Ortiz Rosas, es que cuando se ha enterado que puede llegar documentos oficiales del litigio laboral que iniciaron los inspectores, suspende labores y manda a cerrar las instalaciones de la delegación de la STPS.
De esa triquiñuela dio fe el notario público auxiliar número seis, Pablo D. González Aragón Sánchez, quien el pasado 2 de junio se presentó a las instalaciones de la STPS, ubicadas en la 31 oriente número 2904. Ahí primero constató que el horario oficial es de 8 de la mañana a las 18 horas. Y siendo las 17 horas con 18 minutos, el guardia de la entrada no le permitió acceder al edificio para entregar papeles.
Entonces le preguntó al guardia a que se debía la negativa, a lo cual le contestó que desde hace una semana el horario había cambiado, que “últimamente” se estaba cerrando a las 15 horas.
El fedatario le solicitó que le enseñara la orden de su jefe inmediato para que ahora se cerrara a esa hora, lo cual no le pudo mostrar.
Y cuando no manda a cerrar el edificio, Ortiz Rosas simplemente no acepta los documentos que debe recibir y se esconde a su oficina.
No cabe duda que el caso de José Nicolás Carlos Ortiz Rosas es un vivo ejemplo de cómo el PAN llegó al gobierno federal no solamente a adoptar los vicios de las administraciones priistas, sino a perfeccionarlos. Lo que hace este funcionario no tiene precedente en el ámbito de la STPS.