El banco central publicó el estimado de remesas que recibieron los estados durante la primera mitad del año. De enero a junio, los trabajadores mexicanos en el extranjero enviaron al país 11 mil 600 millones de dólares; es decir, 259 millones de dólares menos que en el mismo periodo del año pasado.
Aunque en el promedio general hay una caída en la llegada de dinero del extranjero, Puebla se mantiene en el quinto lugar, al igual que el año pasado, aunque con un crecimiento de 3.65 por ciento en comparación a la primera mitad de 2007, cuando recibió 721.6 millones de dólares. Lo aportado por los poblanos en el extranjero –principalmente en EU– representa el 6.4 por ciento del total nacional.
La entidad sólo fue superada por Jalisco, con 927.5 millones de dólares; el estado de México, con 958.1 millones de dólares; Guanajuato, con mil 51.70 millones de dólares, y en primer lugar, Michoacán, con mil 135.70 millones de dólares.
El monto de las remesas que enviaron los poblanos superó en 91 millones de dólares al acumulado de la Inversión Extranjera Directa (IED) que Puebla recibió en el mismo periodo, que fue de 657 millones de dólares. El reporte de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) señala que del total del IED, 150 millones de dólares correspondieron a las nuevas inversiones realizadas en el sector servicios y autopartes, mientras que el monto de reinversión fue de 507 millones de dólares.
En un estudio, Banxico destaca que los factores que han incentivado la migración de mexicanos a EU es la rigidez en el mercado laboral, poco dinamismo en la generación de empleos bien remunerados en el sector formal de la economía y el elevado y creciente número de mexicanos que tienen vínculos familiares en EU, lo que abarata la migración.
Es posible esperar que tome un tiempo relativamente prolongado para que los diferenciales de salarios entre México y EU se reduzcan de manera importante y la migración deje de ser atractiva para los trabajadores mexicanos. La migración pone en evidencia la necesidad de llevar a cabo cambios estructurales pendientes, que permitirían ampliar las oportunidades de trabajo productivo y bien remunerado en nuestro país.