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Martes, 5 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Saber qué pedir y a quién pedir, la estrategia para gestionar proyectos culturales: Ímago

 
(Alonso Fragua)
Puebla, Pue.

Ímago no para. Tras el final de la temporada de La cosa más (_ _ _) del mundo el pasado 27 de julio, la gestora cultural prepara el lanzamiento de sus dos nuevos proyectos simultáneos. El roto, libro para niños y montaje multidisciplinario, y TV Utopía, espectáculo que reflexiona sobre el poder de los medios en el presente, especialmente de la televisión. En ambos incluirán por primera vez danza aérea, además de danza en piso, teatro e interacción multimedia. También por primera ocasión la música de El Roto ha sido compuesta especialmente por Juan Pablo Chargoy, y para TV Utopía contarán con un DJ que mezclará en vivo.

Desde su inicio formal con la obra El beneficio del locutor en 2007, el proyecto escénico ha tenido claro su objetivo. “Ímago no es una compañía de danza. Es una empresa de gestión cultural que promueve espectáculos multidisciplinarios autosustentables”, dice Eduardo Correa, director general. Como parte de su tesis de licenciatura en Danza en la UDLA, Correa tuvo la inquietud –o la necesidad– de buscar patrocinios para el montaje de su proyecto, Metaphora. A propósito suyo. Desde ese momento se incorporaron al grupo los diseñadores Mariano Amador y Alfredo Lezama Osorio. Más tarde, el sexteto de miembros base se completaría con la bailarina y coreógrafa Verónica Cortés Álvarez, el guionista y actor Ismael Flores Ruvalcaba y la también diseñadora Alma Navarro.

“Lo que pasa con muchas tesis de danza (y artes en general) es que pides el favor a los bailarines y demás involucrados y te arriesgas a que te digan que sí. Y como precisamente te están haciendo un favor, no tienes un lugar para exigir y así te la vas rifando”, continúa Correa. Es entonces que surge la idea de conseguir patrocinios y apoyos para poder ofrecer una retribución a los participantes, además de tener recursos para promoción y difusión, que es otro problema que enfrentan muchos proyectos escénicos, considera, los cuales pueden tener el talento pero no consiguen acercar al público.

Más allá de la integración de diversos lenguajes a sus propuestas, sin duda los jóvenes de Ímago han sabido vender sus producciones y atacar un nicho de mercado específico, como son las preparatorias, a quienes ofrecen sus funciones. Asimismo, entre los apoyos en efectivo o en especie que han conseguido a lo largo de su corta existencia se pueden contar los de las secretarías de Cultura del estado de Puebla, Oaxaca, Querétaro y de la ciudad de México, así como el respaldo de la UAP, la UDLA y el Tec de Monterrey, campus Puebla. “Si le pides 100 mil pesos a alguien no te los va a dar. Pero si le vas pidiendo 5 o 10 a varios y les dices ‘no me rentes el espacio’, ‘no me cobres los impuestos’, ya es diferente”. 

–¿Entonces este tipo de proyectos culturales los puede sacar adelante cualquiera sabiéndose mover?

–Yo creo que alguien que tenga la visión de poder organizarse y sabiendo qué pedir a cada quien, sí. Cualquiera que tenga un planteamiento claro y distinto. Si sólo pides, pues no.

El entrar al circuito de las preparatorias los impulsa a ofrecer una obra nueva cada semestre y les significa un mercado atractivo en términos financieros. Pero también provoca que los directivos de las instituciones revisen minuciosamente las obras en busca de lenguaje “inapropiado” o contenidos “no aptos” para los jóvenes. Con La cosa..., por ejemplo, había un personaje abiertamente homosexual que tuvieron que quitar pues en algunas escuelas no estuvieron de acuerdo en presentarles esta realidad a sus alumnos. En un año, estiman, este problema estará resuelto pues confían en que sus espectáculos alcancen una mayor independencia económica.

 

El roto

Partiendo de una idea original de Mariano Amador, Ismael Flores y Juan Pablo Chargoy le dieron vida al guión de El Roto, un niño hecho de palitos que vive en un mundo de lápiz y papel que se lanza en una aventura para descubrir el significado de la vida, la soledad y la amistad. En su camino se encuentra con un conejo, una ardilla, las nubes, las montañas y Pacecita, la viejita que finalmente lo ayuda a darle sentido a su vida.

Tratándose de un público tan especial como el infantil, Ímago hizo modificaciones a la historia y los personajes basados en los comentarios de los grupos focales que organizaron con niños. Con esa información dieron la forma final al proyecto editorial y definieron las características del montaje. Algo muy importante para todo el equipo que colabora en esta tarea es que tanto los personajes como los escenarios de la obra sean lo más parecidos a los que aparecen en el libro y que ambos transporten al espectador al mundo del Roto y les compartan los valores que promueve la historia.

Finalmente con El Roto, dice Amador, Ímago logra que todos los lenguajes utilizados se complementen y no aparezcan aislados como sucedió con los proyectos anteriores. “Todo va de la mano, mezclado. No sabes cuándo termina un arte y empieza la otra”. En lo que se refiere a la danza, además de los bailarines aéreos, el estilo de las expresiones en el piso será más neo–clásico, más cercano al ballet para que los niños puedan entender el montaje.

La primera función oficial de El Roto será el 27 de septiembre en el Teatro de la Ciudad, a las 14 horas.

 

TV Utopía

Anónimo González, el “teleespectador universal”, es transportado al mundo de TV Utopía, el basurero en donde terminan las señales de televisión y donde The Brain, la máxima autoridad, provocará la reflexión de Anónimo y le abrirá los ojos ante el control de la información y el poder de las élites en los medios electrónicos, entre otros temas, según explica Ismael Flores Ruvalcaba.

“Vemos la televisión de una manera receptiva, pasiva, impaciente. No digerimos las imágenes, no digerimos lo que nos dicen los noticieros y sólo lo toleramos. Entonces la obra plantea que la televisión en sí misma no es mala, ni hay que atacarla. Lo que hay que atacar es la forma en cómo nos relacionamos con ella”, dice Flores Ruvalcaba.

En TV Utopía, el público estará en un mundo rodeado de pantallas que transmiten frenéticamente las expresiones más comunes de la televisión abierta mexicana como películas de acción hollywoodenses e infomerciales, y será guiado por The Brain –un video pregrabado que interactuará con Anónimo y los Pixeles, habitantes de ese mundo que se expresan únicamente con el cuerpo, ya sea sobre el escenario o en los aires.

El estreno al público de TV Utopía será el 26 de septiembre a las 20:30 horas, también en el Teatro de la Ciudad de Puebla.

 
 
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