¡Oigan primos!, yo creo que va en serio eso de que el próximo gobernador tenga perfume de mujer, grita el Jicoténcal al Tránsito y al Margarito.
Casi se les salen los ojos a los interlocutores porque no comprenden cómo es posible que el primo Jicoténcal les esté diciendo esa barbaridad, sobre todo teniendo en cuenta que no han desayunado y traen una cruda de fiesta chiautempera.
El Margarito, que si de algo sabe es de historia, dice que hasta ahora las únicas mujeres que han llegado a ser gobernadoras, lo fueron no por decisión propia sino obedeciendo un mandato de algún padrino. En una sociedad machista –afirma– sólo pueden llegar al poder aquellas que son hijas, sobrinas, esposas o amantes de los que tienen, ejercen o están en el poder.
Tienes razón mi querido Margarito, le retacha el Tránsito. Te has de acordar que la Maricarmen, que por un pelito casi se queda a vivir en el Hospital Infantil, en la votación queda muy cerca de Héctor y Mariano. Pero hay que recordar que su carrera política empieza cuando su marido es gobernador y decide hacerla senadora, y luego candidata.
El Tránsito afirma que en las encuestas que se han levantado, la población la recuerda por los recursos que derramó el partido del gobierno del estado de la familia Sánchez, perdón, del Partido de la Revolución Democrática.
Estaría de la fregada que nos volviéramos mandilones, pero parece que las inquietudes del pueblo apuntan hacia allá, afirma el Margarito y agrega: tan es así que en las encuestas que hace ese instituto patrulla llamado Colegio de Tlaxcala están ubicadas cuatro mujeres: La Sobrina, la Mini, la Pitufina y la Yuri.
Esto no es cierto, aulla el Tránsito, también sale el nombre del pitufo Escobar, aunque viéndolo bien, observa, éste es heteroflexible.
De qué se quejan, sin nosotras no pueden vivir, dice una Sábila, que llega abriendo plaza hasta el tianguis, en donde se desempeña como microempresaria de productos alimentarios transformados, esto es, vendedora de quesadillas, memelas y gorditas.
¡Eso no es cierto! Claro que podemos vivir, siempre y cuando seamos propietarios de refrigerador, estufa, lavadora y comida fas fud, chilla el Tránsito.
El Jicoténcal señala que no es problema el que una mujer sea gobernadora, porque todas las que lo han sido, al final de cuentas no cambian nada, ejercen el poder peor que si fueran hombres, concentran todo a su alrededor, a grado tal que quieren tener controlado hasta la caída de las hojas del zócalo.
¡Están pe...rplejos! Lo que ocurre es que la sociedad no ha logrado cambiar y las mujeres que acceden al poder tienen que comportarse como hombres, porque si no lo hacen, la propia sociedad las acaba sometiendo a los mismos juegos palaciegos a que están acostumbrados los de la clase política, a la que también pertenecen esas mujeres.
Aunque no lo quieran reconocer, las mujeres tenemos más sentido humano para gobernar, afirma la Sábila que está más guapa que nunca: blusa escotada que permite observar su capacidad láctea, falda que le llega exactamente al filo de la navaja y unas piernas que hacen publicidad al aceite de aguacate.
Pos será el sereno, dice el Jicoténcal, pero casi nadie de nosotros y menos del pueblo tlaxcalteca cuenta con información sobre los resultados del desempeño de estas féminas, porque casi todas ellas apenas si se han desempeñado como diputadas plurinominales, senadoras de primera minoría o acompañantes.
Con una cara de pocos amigos, el Margarito mira al Jicoténcal y a la Sábila, a los que declara: De la terna que forman las cuatro de las que ustedes suponen que va a salir cuando menos una candidata o una gobernadora, ninguna ha hecho carrera por su propio esfuerzo, todas están donde están por herencia del poder masculino, la mayoría o del poder femenino en un caso.
Eso no es cierto, acota la Sábila, cada una de ellas tiene una carrera por sí misma, sin que haya intervenido, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, la influencia de los hombres ya sea como padrinos, familiares o amorosos.
La que menos experiencia tiene, comparte el Margarito, es la diputada federal y la secretaria en el Comité Ejecutivo Nacional de su partido, la curul le cayó más por eso que llaman cuotas de género, que por capacidades comprobadas, si no estoy en lo cierto díganme qué acciones ha desarrollado en términos de carrera política.
Además, refiere el Tránsito, la Pitufina ha resultado más tirana que cualquier de sus compañeros porque trae amenazados a los militantes que se desempeñan como delegados, y está usando todo lo que tiene de sus posiciones para avasallar a sus compañeros en la elección de delegados y comités municipales.
Ella no está pensando más que en tener fuerza para el momento de la decisión final.
El Margarito sentencia: van a ver lo que va a ocurrir cuando deje de ser diputada y no tengan los casi 150 mil pesos que recibe del Congreso, ahí van a empezar los verdaderos tropezones. Además si en alguna institución el machismo está regresando por sus fueros es entre los yunques que se reposicionaron en el estado de Guanajuato.
Bueno, si la Pitufina es producto de la cuota, eso no ocurre con la Mini, afirma la Sábila y señala que esa es una niña muy chambeadora. Es una niña de dieses, que siempre ha estado en la lucha por lograr sus sueños, es decir, ella se asume producto del esfuerzo.
Eso no es cierto, le contradice el Margarito. La Mini es producto del padrinazgo de Alfonso, del que dice ya está separada, pero sin duda que ella no hubiera llegado si Sánchez no la hace secretaria de Finanzas. Es Anaya el que decide meterla en la lista de plurinominales para que alcance su primera posición sin riesgo. Aunque aparentemente se pelean en el asunto de la senaduría, al final la decisión es del ex gobernador, para darle a su señora la candidatura al gobierno del estado.
Pero no puedes dejar de reconocer que ha hecho su lucha, cual si fuera una hormiguita se ha metido. Se coló en comisiones importantes en San Lázaro y ahora está en dos comisiones fuertes del Palacio de Xicohténcatl ¡La pura lana!, reporta la Sábila.
Pos será el sereno, asume el Margarito, lo que es casi seguro es que la ex priista –estuvo en el PRI, cuando menos el tiempo que fue secretaria de Sánchez Anaya hasta 1998–, que es perredista, sin ningún problema aceptaría cualquier candidatura. No había terminado de decir Guadalupe Acosta Naranjo –presidente interino del PRD– de que es posible de que el PRI y el PRD podrían ir juntos en 2009, que ella en felicitarlo por tan brillante decisión.
Eso no es cierto, exclama la Sábila, la que lanzó la invitación fue Beatriz Paredes Rangel, quien dijo en Zacatecas que no aceptará más traiciones, pero sí alianzas en contra del PAN y eso le abrió los ojos a más de una, de que es posible de que una mujer le haga frente a Héctor Israel Ortiz Ortiz en el proceso de 2010, sobre todo si se emperra en ser candidata la Pitufina.
Eso significa, según el Jicoténcal, que la candidatura le llegue más fácil a la Sobrina, quien tampoco puede decir que sea producto del trabajo, sino de la herencia, en todos los sentidos, dinero, apellidos y posición.
Eso no es cierto, le replica la Sábila, si alguna mujer le ha talacheado es la Sobrina. Ella ganó la diputación local y la presidencia municipal. Es la única que ha enfrentado elecciones a ras de piso y las ha ganado.
Sin duda, pero eso en lugar de descalificarla confirma que ha sido una carrera heredada y donde la clase social tiene un constituyente especial, afirma el Jicoténcal, es nieta de ex gobernadores, sobrina de diputados–senador– ex candidato y representa la pureza de la clase política frente a los advenedizos de la Autónoma de Tlaxcala.