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Lunes, 4 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Atmósferas orientales e improvisación sonora en el zócalo

 
(Alonso Fragua)
Puebla, Pue.

Como todas las acciones sonoras de estos cuatro primeros días de Fragmentos sonoros, la del ensamble Psycho Acustic del domingo 3 de agosto en el zócalo de Puebla fue una combinación de elementos comunes y corrientes –una guitarra y un bajo eléctricos– con objetos que provocan sorpresa y crean expectación. Como la selección de percusiones que ofrecen sonidos que remiten al continente asiático y su tradición musical. O como el theremin, ese aparato –¿o instrumento?– al que la chica acerca las manos como jugando con el aire que rodea una de sus antenas.

Pero no sólo los instrumentos y los sonidos que producen son inusuales. También la manera de hacer música. Según Francisco Rivas, alias Tito, un músico trabaja con la gramática musical para crear sonidos armónicos, mientras que Pyscho Acustic tiene como materia prima al sonido con el cual construyen ritmos, melodías y finalmente algo parecido a una canción, aunque no está seguro de llamarla así.

Primero una base rítmica que sale de una computadora y luego uno a uno y sin prisa, los demás instrumentos y las voces de los integrantes del ensamble se incorporan a la improvisación hasta producir un sonido alegre y lleno de vida que en esta ocasión sonó a India pero que la siguiente puede sonar a jazz o metal. Todo depende del momento, del lugar y del humor de los integrantes que buscan complacer al público y ofrecerles piezas de arte sonoro que sean agradables al oído y que no se cierren en sí mismas hasta crear una barrera con el escucha. Porque después de todo, ¿qué es el arte sin un público que lo disfrute, lo viva y se sienta parte de él?

 
 
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