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Lunes, 4 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Educación
 
 

 MAESTROS  

Clarooscuro

 
Gustavo Santin

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es un gremio acostumbrado a largos cacicazgos. Así lo muestra su historia. A pesar de la existencia formal de un sin número de secretario generales de los comités ejecutivos nacionales, destacan las figuras fuertes de Manuel Sánchez Vite, Car-los Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo Morales. Líderes morales, presidentes vi-talicios, titulares ex oficio y demás títulos nobiliarios, ejercieron su poder, los dos primeros, en los ámbitos sindical y político por más de 10 y 17 años, respectivamente; mientras que en los mismos ámbitos Elba, la mujer, la madre, la maestra (ojo, que su grado académico es el de profesora), la presidente del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, lo hace ya por más de 19 años consecutivos.

Autoerigida como la única persona capaz de frenar los intentos privatizadores de Carlos Salinas de Gortari, quien la designara por obra y gracia de Manuel Camacho So-lís como interina en la secretaría general del CEN del SNTE tras la destitución de Car-los Jonguitud Barrios –a la sazón senador de la República–  legitimó la cuarta y la quinta contrarreformas al artículo 3 y al 130 de la Constitución Política de los Estados Uni-dos Mexicanos que legalizan entre otras más, el ejercicio profesional en materia educativa de los ministros de culto religiosa excluidos a partir de las Leyes Reforma, lo mis-mo que el ejercicio de sus derechos políticos y civiles y la promulgación de una nueva ley de educación (Ley General de Educación) que restringe la laicidad de la educación a las escuelas públicas y permite la enseñanza de la religión en las escuelas particulares vinculadas a la iglesia católica, apostólica y romana y a otros ministerios lo mismo que circunscribió la defensa de la educación al servicio de pueblo que promulgaba el slogan de la organización al ámbito de lo público.

Demócrata, promotora del cambio político, crítica del autoritarismo gubernamental y del corporativismo político destaca lo mismo por haber eliminado de los Estatutos de la organización la afiliación forzosa de los trabajadores de la educación al Partido Re-volucionario Institucional y a cualquier partido político pero se distingue por combatir por todos los medios a su alcance cualquier intento por democratizar la vida interna del gremio incluidos los fraudes descarados en la elección de los funcionarios intermedios de la organización –secretarios generales de los comités ejecutivos seccionales– para fa-vorecer a sus incondicionales, utilizar a las instituciones a las cuales repudia para auspi-ciar la preexistencia del corporativismo sindical mediante mecanismos metajúrídicos co-mo los que reconocen la titularidad de la relaciones laborales al SNTE a partir de el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y no de lo que marca la legislación laboral y los que permiten el cobro de las cuotas sindicales a indexadas a los descuentos en nómina y no a la aportación independiente de las cuotas sindicales a la organización, la existencia de una gran red de personal comisionado al sindicato que cobra con cargo al erario y no a la organización, y la incorporación a los trabajadores de la educación de manera masiva y obligatoria al Partido Nueva Alianza.

Promotora de la calidad educativa y crítica de las prácticas inmorales -como la venta de plazas, la incorporación a carrera magisterial fuera de norma- la profesora promueve la existencia una norma de calidad mexicana en materia educativa al margen de lo que determinan los estándares internacionales que miden las competencias de los niñas y niños mexicanos al tiempo que exige la marginación de madres y padres de familia de todas aquellas actividades de corte técnico pedagógico y laboral a la par, que, promueve el reconocimiento de clausulas leoninas –con aprobación de los congresos locales– como aquella que reconoce prestaciones derivadas de  usos y las costumbres y que en los hechos favorece la inasistencia de los trabajadores de la educación a sus escuelas y la práctica de “los puentes” (mayo, Guadalupe–Reyes) y la legitimación de la doble ne-gociación a partir de la homologación al alza de las prestaciones “adquiridas”, lo mismo que solapa a sus empleados acusados por la venta de plazas –ejemplificados en la entidad por personas como Gustavo Espinosa y Dinorah García– los que lejos de ser proce-sados han sido premiados nuevas posiciones en el congreso local y en el propio sindicato y permite que sus allegados, –denunciados por ella misma por gozar de estímulos de carrera magisterial– continúen usufructuando sobresueldos sin tener los méritos para ello.

Defensora de la economía de sus agremiados a los que la administración pública otor-ga –sin fijarse en los resultados– hasta 560 días de salario anualizado mientras que laboran de rutina aproximadamente entre 140 y 160 días al año, permite que en su organiza-ción, las secciones sindicales presten a sus afiliados, sin tener la figura jurídica requerida, cantidades en efectivo con intereses que rayan en el crédito usurario.

Orgullosamente chiapaneca, defensora del nacionalismo y no necesariamente del re-volucionario y como en los casos anteriores y en otros más que por falta de espacio no posible reflexionar, Elba primera, la política, la ex senadora de la República radica de ma-nera cusipermanente en los Estados Unidos de América desde donde vigila sus posesiones, formula estrategias y alianzas, diseña giras y visitas, alienta muchos de sus se-guidores mientras margina a otros –entre los que se encuentran, dicen las malas lenguas, Rafael Ochoa Guzmán y Miguel Ángel Yunes.

Toda una vida de clarooscuro. 

 
 
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