El especialista explicó que el consumo de ácido fólico dos meses antes y durante las primeras semanas del embarazo disminuye 75 por ciento el riesgo de tener hijos con malformaciones, como la de tubo neural, los cuales, según datos de la Secretaría de Salud (Ssa) federal se presentan en cerca de 100 mil recién nacidos por año.
López Ferfan indicó que está comprobado que el ácido fólico tiene un papel fundamental para mejorar la función del ADN en los nonatos y para la multiplicación celular, y que su carencia o insuficiencia se traduce en mutaciones a nivel celular, que pueden provocar alteraciones en el sistema nervioso, incluso, los embarazos afectados por defecto del tubo neural pueden producir abortos espontáneos o provocar muertes fetales.
Mediante estudios embriológicos emprendidos por el IMSS se ha comprobado que las malformaciones por ausencia de ácido fólico se producen durante la tercera o cuarta semana de embarazo.
Por tanto, el ácido fólico en las mujeres embarazadas contribuye a la producción de glóbulos rojos en la médula ósea, así como en el crecimiento fetal, el desarrollo del sistema nervioso y la formación de las células en la sangre.
El médico explicó que para evitar malformaciones, las mujeres deben de ingerir 400 microgramos de ácido fólico –el cual se puede tomar a través de pastillas o de alimentos que lo contienen como el plátano, los frijoles, las habas, el brócoli, las lentejas, las espinacas, y el hígado de pollo– diariamente antes y durante las primeras semanas de embarazo.
Datos de la Secretaría de Salud señalan que los defectos de nacimiento son la cuarta causa de muerte neonatal en el país.
Se estima que de cada 100 recién nacidos, alrededor de 25 tienen algún tipo de complicación al nacer, y 3 por ciento del total de recién nacidos vivos presenta malformaciones congénitas que, entre las más frecuentes se encuentran las de los defectos del tubo neural: espina bífida (la columna vertebral no cierra completamente) y anencefalia (ausencia de partes del cerebro).