Los diputados que votaron en contra argumentaron que con la nueva línea de crédito, Puebla se convertirá en la cuarta entidad federativa con mayor deuda en todo el país. El argumento esgrimido por el PRI, la fracción mayoritaria en el Congreso, es que el dinero se necesita para el desarrollo de la entidad.
A principios de la administración que encabeza el priista Mario Marín Torres, se solicitó un crédito por mil 500 millones de pesos; a finales del año siguiente se contrató deuda por 3 mil millones de pesos y en marzo solicitó una línea de crédito por 718 millones de pesos. El total de pasivos en estos tres préstamos es de 5 mil 218 millones de pesos, que sumados a los 3 mil 57 millones de pesos heredados por el gobierno de Melquíades Morales Flores, da un total de 8 mil 275 millones de pesos, que aunados a los mil 600 aprobados ayer resultan en 9 mil 875 millones de pesos.
Es decir, el límite de deuda de la entidad poblana ha quedado en 125 millones de pesos a la mitad del sexenio.
Al respecto, el diputado panista Manuel Janeiro Fernández se manifestó en contra de otorgar este crédito, porque dijo, “se debe ser responsable porque se está comprometiendo las finanzas del estado y con ello se estaría convirtiendo a Puebla en uno de los más endeudados del país”.
En su participación, el priista Jorge Ruiz Romero mencionó que “con esta autorización se están acercando formas de financiamiento para los ayuntamientos a fin de lograr al desarrollo sustentable de sus municipios y sin ser una concesión desmedida para ellos”.
Por su parte, el diputado albiazul, Andrés Macip Monterrosas, pidió que se generen condiciones de transparencia y equidad para determinar a quienes se va a apoyar con este crédito y con qué montos. El petista Manuel Benigno Pérez Vega invitó “a tener prudencia en la votación del asunto pues se estaría endeudando más al estado”.
El diputado tricolor, Lorenzo Rivera Sosa explicó que “esto es una medida de prevención para los municipios, pues se necesitan recursos frescos para invertir en obras”.