Todas las bancadas de oposición, con excepción del Partido Convergencia, propusieron este jueves un punto de acuerdo para que el Poder Legislativo pidiera a Merino Mendoza que solicite licencia, pero los diputados priistas votaron a favor de que el asunto fuera turnado a comisiones, lo cual fue interpretado por los legisladores de oposición como una estrategia para “congelarlo”, y que al final la petición no prospere.
Cuando los representantes populares del instituto tricolor se impusieron, desde las galeras donde se sientan los ciudadanos que asisten a observar las sesiones, representantes de organizaciones no gubernamentales, defensores de derechos humanos, ecologistas y reporteros abuchearon a los integrantes priistas. Hubo gente que les gritó: “¡Cerdos, encubridores, tapaderas!”, mientras Pérez Vega bajaba el pulgar izquierdo en señal de desaprobación para sus homólogos del PRI.
Afuera de la sede del Poder Legislativo, integrantes del Comité del Pueblo Unido (CPU), cuyo líder, Rafal García Salas, también fue torturado por los policías de Tlacotepec de Porfirio Díaz, se manifestaban exigiendo la destitución del presidente municipal, y cuando se enteraron de la decisión de los diputados priistas gritaron: “¡Este es un Congreso precioso!, ¡este es un Congreso precioso!”, en franca alusión al dominio que Mario Marín, también conocido como el góber precioso, tiene sobre los representantes populares de su partido.
Antes de la votación, la madre de Pérez Vega –también conocido como Pepe Momoxpan– increpó a Raúl Mario Méndez Reyes, diputado priista por el Distrito XV en Ajalpan, quien representa a la zona donde ocurrieron las vejaciones. La víspera, este legislador declaró que su homólogo petista había sido esposado a la batea de una patrulla, golpeado y amenazado de muerte debido a que tuvo “una actitud provocadora”.
“¡Me dan ganas de vomitar sobre usted y sobre los que le hicieron esto a mi hijo; soy la mamá de Pepe Momoxpan y quiero decirle que lo que usted diga no me importa!”, expresó la señora desde las galeras, mientras Méndez sonreía nervioso en su curul.
Desde la tribuna, Pérez Vega increpó a Méndez Reyes: “Existe la banda de los gorgonios y hay un cómplice de esta banda en el Congreso, por lo que pedimos la solidaridad de los diputados, pues la agresión es al Poder Legislativo del estado, y no podemos pasar por alto la agresión.
“Mi lucha es municipalista con el fin de evitar los actos de vandalismo, y voy a volver a ir a Ajalpan y no tengo miedo; aunque me vean madreado voy a regresar, les voy a pedir de favor que sean congruentes y espero ver su votación y sacar al monstruo de Tlacotepec”. Pérez también dijo que no siente temor del secretario de Desarrollo Social, Javier López.
Tres diputados agredidos
Al fijar la postura del Partido Acción Nacional, el líder de la bancada, Eduardo Rivera Pérez, dijo que además de las vejaciones sufridas por Pérez Vega se han suscitado otras agresiones contra legisladores electos, como el atentado que se perpetró el pasado 7 de mayo contra Rodrigo López Benavides, diputado plurinominal suplente del PRD –quien supuestamente fue atacado por las críticas que hizo contra el narcoedil Rubén Gil–, y el panista José Alfredo Pérez, legislador suplente por Tecamachalco, cuyo cadáver fue hallado con un disparo en el tórax el 19 de febrero de este año dentro de un vehículo.
El panista consideró que el Poder Legislativo debe ser firme para exigir garantías al gobierno estatal, a fin de que los diputados puedan desarrollar su trabajo sin impedimentos, preocupaciones y, mucho menos, con agresiones.
Consideró que es necesario que el edil de Tlacotepec se separe del cargo, y mostró algunos documentos en los que se comprueba que el gobierno estatal estaba al tanto de las tropelías que comete el munícipe, como la anulación de un plebiscito en la junta auxiliar de Mazatzongo de Guerrero para imponer al edil subalterno; la retención de ocho quincenas al regidor por el Partido Acción Nacional Antolín Calderón Castro –de las cuales sólo ha pagado la mitad– y el intento de despojo de tierras.
Pese a las advertencias, abundó Rivera, la Secretaría de Gobernación no hizo intentos sustanciales para poder detener los abusos del alcalde.
Esta situación de impunidad, de agravios contra la ciudadanía, apuntó el líder de la bancada derechista, se repite en otras poblaciones, como Felipe Ángeles
Agregó que el caso de las agresiones a Pérez Vega constituye una prueba de fuego para la presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Marcia Maritza Bullen Navarro, quien debe intervenir de manera efectiva e inmediata.
También el diputado perredista Melitón Lozano Pérez consideró que no debe quedar impune la agresión contra su compañero del PT, y exigió que el alcalde de Porfirio Díaz se separe de su puesto. Su posición fue muy distinta a la de su compañera de bancada, Irma Ramos, quien suele votar en consonancia con el Partido Revolucionario Institucional y que también declaró hace unos días que Pérez Vega prácticamente se granjeó la tortura por imprudente.
Gabriel Gustavo Espinosa Vázquez, representante del Partido Nueva Alianza, coincidió con las posiciones de Melitón Lozano y el PAN, mientras que Carolina O’Farrill, diputada por Convergencia, se limitó a “solidarizarse” con Pepe Momoxpan.
Héctor Mauricio Hidalgo González subió a la tribuna a nombre del Partido Revolucionario Institucional para defender al edil de Tlacotepec, al gobernador Mario Marín Torres y a Javier López Zavala, diciendo que no hay elementos para suponer que ellos tuvieron que ver algo en la tortura. Advirtió que el Revolucionario Institucional estará atento a que no haya “acomedidos que quieran llevar agua a su molino” (sic).