Recordó que él en carne propia padeció “los horrores de la represión brutal del Estado mexicano que encabezó Díaz Ordaz, un hecho que nunca más debe volver a repetirse; no es posible que se premie a este personaje y a otros personajes similares poniéndole su nombre a las calles”.
Agregó que a pesar de los argumentos sociales, políticos e históricos de los integrantes de la Brigada 68, promotores de la propuesta, un regidor priista del actual cabildo reviró al señalar que ni siquiera en la ciudad de México ha sido retirado el nombre del ex mandatario.
Sin embargo, desde julio del año pasado, la diputación permanente de la Asamblea Legislativa del DF (ALDF) exhortó a la Comisión de Nomenclatura a cambiar el nombre de las calles, avenidas, colonias, barrios y cerradas de la ciudad de México que llevan los nombres Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Alvarez, Fernando Gutiérrez Barrios, Marcelino García Barragán, Hermenegildo Cuenca Díaz, Mario Moya Palencia, Ernesto Gutiérrez y de todos los directamente involucrados en las matanzas del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971, de acuerdo con una nota publicada por La Jornada.
Esta propuesta fue presentada por el diputado perredista Salvador Martínez de la Rocca, quien durante su exposición ante la asamblea remarcó que más allá de existir o no voluntad política del gobierno federal para castigar a los culpables de la matanza del 68 y del 71, la aparición de múltiples documentos oficiales en el Archivo General de la Nación confirman la responsabilidad de que Echeverría álvarez y Díaz Ordaz “son los autores intelectuales y principales responsables de estos hechos”, cita la fuente.
En entrevista con Domínguez Márquez, subrayó que la propuesta no está cuestionando las acciones positivas de Díaz Ordaz, ya sea como orador político y su discurso sobre la defensa del nacionalismo mexicano o de haber concretado el derecho a votar a los ciudadanos a partir de los 18 años de edad.
Por el contrario, se trata de evitar que el ejemplo “de un genocida” trascienda a las nuevas generaciones de poblanos, algunos de ellos, hijos de quienes fueron jóvenes estudiantes que combatieron el autoritarismo del nacido en Ciudad Serdán, Puebla.
“Este es un reclamo social, una reivindicación del compromiso de México con la Carta de los Derechos Humanos de la ONU”, dijo el activista, quien agregó que esta tendencia existe en otros países como España, Rusia, Alemania y República Dominicana, donde no hay una sola calle o ciudad que recuerde los nombres de Francisco Franco, José Stalin, Adolfo Hitler o Leónidas Trujillo.
“En el Congreso del estado no deberían los diputados estar atentos al llamado de Mario Marín, sino para erradicar el autoritarismo que aun padece el sistema y que se refleja en casos como el del diputado José Benigno Pérez Vega, quien fue golpeado con toda impunidad. No importa que seas diputado o no, se te puede golpear salvajemente y se puede justificar el hecho plenamente”, remató.