Minutos después de inicida la lluvia, fuertes ráfagas de viento azotaron la zona para dar paso a una granizada que causó daños a viviendas de esta región.
San Juan Acatitlán, San Simón Tlacuilotepec y El Zotolín fueron las comunidades más afectadas por la granizada y es donde se concentra el mayor número de damnificados a los cuales la alcaldía trató de atender, pero los recursos del municipio, se prevé, no serán suficientes.
Pocos minutos bastaron para que el granizo perforara los techos y el agua, que cayó copiosamente y con furia, entrara a las humildes viviendas para amenazar las pertenencias de las familias y sembrar el pánico entre sus pobladores, pues llegó a alcanzar una altura de hasta 60 centímetros.
Del problema se notificó a la presidencia municipal de donde se envió personal para verificar la situación y se dispuso iniciar con una valoración del desastre, a través de visitas casa por casa, detalló el alcalde, Genaro Pastor Huerta.
San Juan Acatitlán luce desolado luego de la granizada que acabó con unas 20 hectáreas de cultivo y mató 50 cabezas de ganado caprino, afectó 38 viviendas, tapó todas las letrinas rurales, hizo añicos la obra de alcantarillado que recién se iniciaba y causó severos daños en la red de agua potable.
La lluvia inundó la sacristía del templo católico, las tres escuelas de la población y la biblioteca, aunque al parecer no dañó los libros que se tienen en ese último edificio donde se cuenta con un indispensable acervo literario.
Se trata de una zona donde la pobreza se ensaña con los habitantes que sobreviven gracias al cultivo y la elaboración de productos de palma, por lo que para ellos resulta indispensable recibir apoyo tras la desgracia que la naturaleza les llevó con la tromba.
Con la mirada puesta en un camión de redilas hombres y mujeres se aglutinaron en espera de recibir la ayuda que, la tarde de ayer, distribuyó personal de Protección Civil del estado apoyo consistente en frazadas, despensas del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, cobertor o colchoneta, pero no todos alcanzaron la misma cantidad, porque todo dependía de los daños reportados.
Tras tres años de sequía en vez de una lluvia que se pueda agradecer llegó la granizada, explicó Bernardo de Jesús Timoteo, secretario general de la Comuna quien confía en que el Fonden destine algo de recursos para los damnificados.