Medel explicó que lo anterior puede responder a un endurecimiento de la política antimigratoria, a la desaceleración económica de Estados Unidos, o a una mayor integración familiar de mexicanos en esa nación.
En el último dato del tercer trimestre de 2007, explicó, si bien hay un crecimiento positivo respecto al mismo periodo de 2006, esta dinámica es considerablemente inferior a la de años previos.
El menor crecimiento en el ingreso de divisas por remesas puede atribuirse a los siguientes factores, abundó: “Desaceleración de la economía estadounidense, en buena forma ocasionado por la crisis hipotecaria; un recrudecimiento de la política migratoria, ocasionando que los trabajadores mexicanos se enfrenten a mayores dificultades para ingresar y encontrar empleo en EU; un endurecimiento de las represiones contra los trabajadores indocumentados que efectúan transacciones bancarias hacia México, incidiendo en menores envíos para evitar ser detectados y deportados; un efecto de saturación en el registro contable de las remesas, el cual inició a mediados de los 90 e influyó en el alza estadístico; una posible mayor integración de las familias inmigrantes en EU y un posible aumento del empleo en México, aunque a menor tasa que el crecimiento de la población demandante.
Al tercer trimestre de 2007, sentenció Medel, el 53 por ciento de las remesas percibidas continúan concentrándose exclusivamente en siete estados, en orden de importancia: Michoacán, Guanajuato, estado de México, Jalisco, Puebla y Veracruz. Por otra parte, Baja California Sur, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tabasco y Colima son los seis estados que menos flujos de remesas atraen, ya que en conjunto captan sólo 2.8 por ciento del total de las remesas.
A nivel regional, sostuvo, el flujo de remesas enviadas por nuestros compatriotas en el exterior se caracteriza por presentar un comportamiento de distinta intensidad entre las entidades federativas.
Este panorama, añadió el entrevistado durante una visita a la ciudad, deja en claro la necesidad de impulsar la competitividad del país y sus regiones.
El comportamiento de las remesas enviadas por los connacionales, principalmente de Estados Unidos, dijo, las ha colocado como la tercera fuente de divisas para la economía nacional, por debajo de los ingresos petroleros y de la inversión extranjera directa captada por la República Mexicana.