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Jueves, 31 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Músicos y promotores coinciden en la creciente difusión del jazz en Puebla

 

Hoy en día el jazz es selectivo y elitista, y no por cuestiones económicas, sino por gustos, dijo Rodrigo Moctezuma / Foto: Abraham Paredes
Yadira Llaven
Puebla, Pue.

En los últimos cinco años, músicos y promotores locales coinciden en la creciente difusión del jazz en Puebla desde la iniciativa privada. No obstante, para Rodrigo Moctezuma, propietario del Club Jazzatlán, en San Pedro Cholula, la situación no ha sido fácil. “Fuimos uno de los primeros que tuvimos la inquietud de traer este género de música, con el proyecto de Anónimo, aunque la aceptación entre el público ha ido lento, pero seguro”.

El Club Jazzatlán se suma a la lista de pequeños foros, que ha ido en aumento, como El breve espacio, el Centro Cultural Creciente y Anónimo, entre otros, que promueven este género musical que mezcla y crea nuevos estilos.

Amante del buen jazz, que traslada a pinceladas a sus obras pictóricas, Rodrigo comenta que el trabajo ha sido arduo. En el caso del club, expone que nace como un proyecto alterno tras el cierre de Anónimo, hace año y medio.

“El paso ha sido lento, pero seguro, pues, el jazz difícilmente puede ser popular, porque no cualquier público lo disfruta”.

Paradójicamente, argumenta, “en el se puede experimentar todo: es pasión, dolor y amor, entre otras muchas cosas. En sus orígenes, el jazz simbolizó el canto de dolor de la gente de color, y con el paso del tiempo se transformó en pasión e inspiración para el amor”.

¿Por qué el jazz no llega a todos? y ¿a qué se debe? –se le pregunta.

No es falta de difusión –señala seguro. Hoy en día el jazz es selectivo y elitista, y no por cuestiones económica sino por gustos.

A su favor, comenta que a diferencia de México, “en Puebla escuchar jazz es muy accesible, pues acudir al jam session (sesión de improvisación) cuesta entre  50 y 100 pesos, cuando en el DF oscila en 300 pesos”.

En contra, opina que la gente asocia y memoriza nombres de solitas y bandas comerciales, según la mercadotecnia; situación que no sucede en el jazz. “Nosotros no priorizamos los nombres ni los membretes, por eso sólo los conocedores saben a quién escuchan”.

Rememora que Anónimo en sus inicios “no tuvo tan buena respuesta como ahora” –reubicado en la calle 14 Oriente 1001, atrás de la UDLA–; de ahí tal vez el motivo de su cierre por una larga temporada de dos años.

Sin embargo, el proceso de retomar el jazz después de ese tiempo “fue por gusto, pero también para que conozcan a los grandes músicos que tenemos en México, sólo identificados como el bajista, saxofonista o contrabajista de Ximena Sariñana, de Alejandro Fernández, de Willie Colón o de Eugenia León”.

Por eso, comenta, “en los carteles escribimos sus nombres con apellidos, como un reconocimiento a lo que están haciendo de manera individual, aunque a la hora de pisar el escenario, los músicos ejecuten en colectivo”, cosa que también los difiere de las bandas comerciales, “donde sólo figura el vocalista”.

En la actualidad, asevera: “Las cosas han cambiado. Estamos mucho mejor, la gente escucha más jazz y ya reconoce a algunos exponentes, pero sigue esa indisponibilidad para acudir a los conciertos. De pronto hay mucho interés por la realización de magnos proyectos, pero al final pocos son los que responden”.

En ese sentido, destaca la generosidad de los hacedores del jazz: “Tienen una gran disposición y, aunque haya poco dinero de por medio, siempre acuden al llamado”; al mismo tiempo que asegura que los jazzistan han sobrevivido porque combinan esta pasión con otras actividades comerciales.

Para el viernes 1 de agosto, adelantó que Jazzatlán tendrá como invitado a Beto Cobos Trío, y el sábado estará dedicado a la improvisación. Están invitados grupos locales.

 

Seguimos sin respaldo institucional: Cobos

En tanto, Beto Cobos, explorador del escenario musical poblano, coincide que a raíz de los últimos cinco años “los espacios físicos para esparcir el género han aumentado y esto se ha debido al interés de músicos que a veces la hacen de productores y/o gestores culturales, encargados de organizar festivales y foros de apreciación musical”.

Sin alarde de la publicidad y una bola de adjetivos, opina, “esto se debe a la propuesta honesta del jazz y al gran nivel de los músicos” que vienen a tocar a Puebla, a espacios pequeños, sin tanta parafernalia.

Como bajista, detalla que “la prioridad es deleitar a los oídos” con una creativa propuesta y buenos arreglos musicales.

El que se presenten en íntimos espacios, de 20 o 30 personas por máximo, “es una oportunidad que el público no debe desaprovechar, pues está justo a unos metros del proceso de composición, de improvisación”, que se puede dar en foros como El breve espacio.

–¿Cómo encuentras al jazz en Puebla? y ¿qué tanto respaldo ha tenido de las instituciones?

–Hablando de lo que yo he hecho, realmente el respaldo de autoridades hacia el jazz ha sido muy poco. La mayoría de los actos que hacemos es por iniciativa propia y con dinero de particulares, que se suma al interés de algunas personas en traer buena música a Puebla.

“De repente ha habido acercamiento del ayuntamiento, pero la mayoría de los actos han sido por iniciativa ciudadana, de la gente que le gusta el jazz”.

–¿El gusto ha ido en aumento?

–¡Claro! Hace un par de años no había posibilidades de tocar, ni de escuchar a músicos de este nivel. Ahora afortunadamente cada vez se abren más espacios, donde se puede tocar u observar a buenos jazzistas, de donde también se aprende mucho...”.

A tal grado, asegura que “ha crecido considero hasta en un 500 por ciento”.

“Puebla es un lugar privilegiado, que por su ubicación geográfica, entre Xalapa y el Distrito Federal, y cerca de Oaxaca, le ayuda a incrementar su actividad cultural y jazzística”.

 

“El jazz está hecho por músicos no por estrellas”

De la masificación de la “cultura del jazz”, al igual que Rodrigo Moctezuma señala que el modus operandi de los grandes músicos siempre ha sido tocar en lugares pequeños, escenarios que les permiten crear música.

“En varias partes del mundo se puede ver a los músicos en grandes escenarios o acompañando a un cantante famoso, pero realmente cuando se juntan a hacer jazz la mayoría de las veces lo hacen en espacios íntimos. En el caso de los mexicanos que son reconocidos fuera del país, en Europa o Nueva York, cuando vienen a México por unos días, los puedes ves tocando en algún café de la esquina”.

Retama: “El jazz está hecho por músicos, no por estrellas... en una improvisación no está el lanzamiento comercial de alguien, sólo nos juntamos para crear música y nada más; por eso nunca se va a masificar”.

 

 
 
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