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Miércoles, 30 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

 MEDICINA E INVESTIGACIÓN  

Ejercicios cognitivos para un cerebro vigoroso

 

Los retos mentales, como los de los crucigramas, los debates políticos con los amigos y cualquier otro ejercicio mental mantienen las conexiones neuronales fuerte, de la misma forma que los ejercicios físicos mantienen las fibras musculares fuertes
Rafael H. Pagán Santini

La llegada de las nuevas tecnologías informáticas, la realidad virtual y la internet reúnen el sistema nervioso humano y los aparatos de computación hechos por el hombre en un interfaz fundamentalmente nuevo. Necesitamos nuestro cerebro más que nunca. El cuerpo de información esencial para el funcionamiento de la sociedad está aumentando exponencialmente, y nunca en el curso de la civilización humana ha habido una explosión de información tan rápida como la de hoy. El dinamismo informático que caracteriza nuestra sociedad ejerce una fuerte presión sobre el grado de gratificación social que se otorga a los individuos, el tener el vigor mental a lo largo de nuestra vida nunca ha sido tan esencial para el éxito como lo es hoy.  

Los aspectos bioquímicos del envejecimiento del sistema nervioso están siendo aceleradamente reconocidos, dando un interés renovado y una esperanza para el mejor entendimiento de sus causas. El entendimiento de la pérdida de neuronas, producto de la programación genética de la muerte celular (apoptosis), así como de la formación de radicales libres y del estrés oxidativo, la reducción en telomeros y la acción de las telomerasas (organelos y enzimas participantes en la división celular), el reconocimiento de los genes que controlan el ciclo celular, y las vías de transducción en las señales de la membrana celular son áreas que están emergiendo con un considerable progreso.

Durante años, la hipótesis dominante entre los científicos era que el cerebro pierde su plasticidad y capacidad a medida que pasamos de la infancia a la edad adulta. Hoy, sin embargo, disponemos de evidencia creciente de que el cerebro retiene su plasticidad hasta muy entrada la edad adulta y posiblemente durante toda la duración de la vida.

La actividad plástica se refiere a la capacidad del cerebro para reasignar funciones en otras áreas del cerebro. El hecho de que muchas funciones cerebrales tengan una localización típica se conoce como el concepto de localización cerebral. El cerebro no esta preformado, no es una red de células inalterables. Las conexiones envejecidas pueden permanecer flexibles, y otras nuevas pueden formarse, sin importar cuan vieja sea la materia gris del cerebro. De acuerdo al doctor Arnold B. Scheibel, profesor de neurobiólogo y psiquiatría de 81 años de edad en la UCLA, “con la plasticidad podemos hacer un corto circuito a la evolución. Podemos forzarnos a evolucionar dentro de nuestro periodo de vida”.

Una de las formas como los científicos han encontrado que se puede mantener esta plasticidad cerebral es a través de la actividad física. Aunque no se han podido señalar los mecanismos por lo cual esto ocurre, el esfuerzo del sistema cardiovascular y muscular parece mantener al cerebro más flexible. Los estudios clínicos han demostrado que los ejercicios aeróbicos de caminar mejoran las funciones ejecutivas del cerebro en personas de 60 a 75 años, y no hay razón para pensar que esto no pueda ocurrir en personas de 80 a 95 años de edad.

Probablemente uno de los actos más críticos en la plasticidad cerebral está en el ejercicio mental. Así como Scheibel señalaba, el ejercicio mental mantiene al cerebro vivo; “Ahora nos damos cuenta, después de un trabajo muy exhaustivo, que el tan llamado cerebro envejecido es tan poderoso en aprendizaje como el de un cerebro joven”. La nueva evidencia, que surge tanto de los estudios con animales como la investigación con humanos, abre vía enteramente nueva de pensar sobre los efectos del ejercicio cognitivo. Como señala el doctor Goldberg (El cerebro ejecutivo 2000), en lugar de intentar configurar o reconfigurar procesos mentales específicos, tratar reconfigurar el propio cerebro. Esto quiere decir, en vez de tratar de mejorar nuestro juego tratemos de mejorar el cuerpo que lo juega.

Entendamos al cerebro como un microcosmos, de todos los sistemas biológicos, es el más complejo y diverso en estructura y función. Esta singularidad del cerebro exige el diseño de una “rutina de ejercicio cerebral” para lograr los beneficios de reconfiguración del cerebro que habla Golgberg. Aquí, un ejercicio mental concreto está diseñado para encajar con una función cognitiva definida. La mayoría de nosotros somos vagamente consciente de los beneficios del reto cognitivo. Como sucede con la gimnasia física, su trabajo mental puede ser más o menos sofisticado. El crucigrama del diario es probablemente bueno para usted; considérelo como las alzadas para la mente.

Las funciones ejecutivas son las que le dan a la persona la habilidad para planificar, organizar el tiempo, estar enfocado y motivado en alguna actividad. Una alteración en la función ejecutiva tan bien interfiere con la habilidad del individuo para establecer, mantener el apoyo social. Muy probablemente con los ejercicios cognitivos y la actividad física la habilidad de los sujetos para cambiar de una tarea a otra mejora, las distracciones decrecen y la habilidad para parar cualquier cosa que estén haciendo (como quitar el pie del acelerador del carro) aumenta. Estas son funciones ejecutivas que mejoran con el entrenamiento meramente físico.

Existe evidencia de que el ejercicio mental no dirigido, de hecho, aleatorio, tiene un efecto protector demostrable contra la demencia. Esto hace suponer que un régimen de trabajo cognitivo orientado y científicamente diseñado debería ser aún más. El beneficio, mental y físico, que se obtiene cuando las personas envejecidas permanecen en contacto con sus familiares y amigos se puede incrementar cuando se incluye un plan de ejercicios cognitivos. Los datos demuestran que una vida socialmente activa beneficia las funciones cerebrales tanto como lo hacen los ejercicios físicos. El estar socialmente activo también ayuda a mantener una actitud positiva, al estimular los sentimientos de valoración.

Verdaderamente, los retos mentales, como los de los crucigramas, los debates políticos con los amigos y cualquier otro ejercicio mental mantienen las conexiones neuronales fuerte, de la misma forma que los ejercicios físicos mantienen las fibras musculares fuertes. La lección de la rutina del ejercicio es la misma: úsalo o piérdelo. Si usted estimula las funciones cerebrales las mantendrá, sino, las perderá. El aprender cuando se ha envejecido puede tomar un poco más de tiempo, pero permanecemos aprendices potenciales toda nuestra vida, de acuerdo a Scheibel.

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