Recientemente, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) celebraban que habían obtenido la titularidad de la millonaria obra Nuevo Necaxa–Tihuatlán, por lo que se generarían empleos para los trabajadores poblanos adheridos a esas confederaciones.
Sin embargo, tres meses después de haber iniciado las obras, las pugnas entre los dos grupos para determinar quién pone el mayor número de transportistas han generado incertidumbre en la obra, lo que es reconocido por los propios líderes, quienes acusan a sus sindicatos locales de poner en riesgo el trabajo en la obra, ya que la empresa encargada del proyecto, ICA, ya los amenazó con rescindirles el contrato.
Ayer por la mañana, el secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional del Autotransporte perteneciente a la CROC, Rubén Cervantes Castro, acompañado por el representante estatal de la CTM, Leobardo Soto Martínez, acudieron a la Secretaría del Trabajo y Competitividad para pedirle a su titular, Pericles Olivares Flores, que intervenga para garantizar el Estado de Derecho y sea intermediario en la pugna entre sindicatos.
Cervantes Castro explicó que los sindicatos Sierra Norte, encabezado por Mario Antonio Natale, y el Benito Juárez, liderado por Juan Fernando Domínguez –ambos de de la CTM–; el 5 de Mayo, encabezado por Salustiano Vargas –de la CROC– y la representación la CROC son los grupos que no llegan a un acuerdo. Inicialmente se les recomendó que cada central contratara un porcentaje igual de transportistas, pero no aceptaron.
Actualmente están trabajando 150 transportistas y se requieren 500 más. La propuesta del líder de la CROC es que se realice un censo entre los sindicatos locales para que los trabajos se asignen de acuerdo al número de trabajadores afiliados.
De acuerdo a las cuentas de la empresa, pierde 5 millones de pesos por cada paro que los transportistas realizan; es una obra que durará cinco años y medio, por lo que esta situación no puede continuar, estableció Rubén Cervantes, quien criticó a los sindicatos locales por su falta de disciplina. “El ultimátum de la empresa es una forma de presión”, pero no creo que se lleve a cabo, estableció.
El proyecto
El tramo Nuevo Necaxa–Tihuatlán del eje carretero México–Tuxpan tendrá una longitud de 37 kilómetros, cruzará la Sierra Madre Occidental, y dadas las condiciones orográficas de la zona será necesario construir tres entronques a desnivel, 11 puentes cuya longitud sumarán 2.5 kilómetros, así como nueve túneles que juntos tendrán una longitud de más 4 kilómetros, obras cuyo costo ascenderán a los 7 mil 500 millones de pesos.