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Lunes, 28 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 TIANGUIS 

El PAN propone, el PRI dispone y el PRD lo descompone

 

El Jicoténcal se pasea por la Rivereña hablando en voz alta. Afirma que entre la clase política existen dos tipos ideales, aquellos que consideran que su actuación debe ajustarse a valores y normas sin importar las consecuencias de sus actos, y otros que jamás tienen en cuenta las consecuencias de sus actos.

Este campeón está delirando, pues lleva muchas semanas que por más ayuda que le ha dado Leonor Romero de la Sedesol, no le alcanza más que para maíz forrajero, ese que los próceres de Sefoa creen es bueno para la dieta de los humanos de países subdesarrollados, suelta el Margarito.

Como producto de esa dieta, afirma el Tránsito, anda por ahí una vendedora de jugos presidenciales que cree que los ciudadanos en general, y los tlaxcaltecas en particular,  no han desarrollado neuronas y por tanto están impedidos para participar en actos de democracia directa, como una consulta popular.

Según el Margarito, la extractora federal tiene como base moral aquello de que: “de lo bueno sólo puede resultar el bien y de lo malo sólo el mal”, por lo que la consulta es mala. Tan mala es que hasta el Cárdenas y la Zavaleta la descalificaron, a la consulta, no a ella.

La Sábila considera que los de los jugos azules (¿pitufos?) no entienden que la reforma petrolera nació muerta, como su hermana gemela la reforma fiscal para los que menos tienen. En la consulta del domingo ganará el ¡No! Pero no como consecuencia de la perversidad de los amarillos, sino porque la gente no le cree al presidente ni a los pitufos.

El Jicoténcal propone hacer una revisión rápida por empresas de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública A.C. (AMAI) para ver si hay algo distinto de todo aquello de que “el PAN propone, el PRI dispone, viene el PRD y todo lo descompone”.

El Margarito comparte que en la encuesta que Mitofsky levantada a fines del mes de abril: “Una vez presentada la iniciativa se generaron comentarios sobre la posible privatización implícita en ella, argumentos a favor y en contra se escucharon y pasaron desde la semántica del término hasta la interpretación de la Constitución. Al momento de la encuesta, 31 por ciento considera que la iniciativa sí es totalmente privatizadora, 30 por ciento que la privatización es parcial y 15 por ciento que no existe tal privatización.”

El Tránsito asegura que el Buró de Investigación de Mercados S.A. de C.V. más conocida como Ipsos–Bimsa, levanta una encuesta entre el 18 y 23 de abril y: “De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional Ipsos–Bimsa/El Universal, 29 por ciento de los mexicanos está a favor de la reforma que el Ejecutivo presentó al Congreso, en tanto 27 por ciento se manifestó en contra y un sector considerable de la población (44 por ciento) no tiene una posición definida al respecto… No obstante, los mexicanos mantienen una postura clara en el tema de la inversión privada. Sobre este punto, 42 por ciento cree que el gobierno debe ser el principal inversionista en Pemex, sólo 13 por ciento considera que la inversión debe provenir principalmente de los empresarios y 30 por ciento prefiere un esquema mixto para que la iniciativa privada participe en la empresa paraestatal”.

La Sábila dice que en mayo: “De acuerdo con la Encuesta Nacional Telefónica de Parametría y Gabinete de Comunicación Estratégica, la diferencia se abrió (16 por ciento) entre los mexicanos que opinan que “se busca privatizar Pemex”, al llegar hasta 48 por ciento y quienes creen lo contrario 32 por ciento. Asimismo, creció del 14 al 19 por ciento de entrevistados que contestó que “no saben” o aún no definen posición alguna en cuanto a si la reforma implica o no una privatización… Las controversias generadas sobre la propuesta de reforma energética y la falta de consenso entre las principales fuerzas políticas han endurecido la oposición de los mexicanos a una reforma que privatice la industria petrolera. Casi la mitad de los mexicanos (47 por ciento) cree que la reforma petrolera sería perjudicial para el país y su gente, y que los mayores beneficiados, en caso de que se aprobara la reforma, serían los empresarios (65 por ciento) y el gobierno de la República mexicana (68 por ciento)”.

El Jicoténcal asegura que en junio la empresa Demotecnia de María de las Heras, destaca que el “48 por ciento de los ciudadanos considera que tenemos el conocimiento para decidir en un referéndum lo que es mejor para Pemex”, un 40 por ciento estima que no tiene el conocimiento y el 12 por ciento considera que es mejor que decidan los legisladores; sin embargo, destaca el que 48 por ciento votaría a favor de la iniciativa presentada por el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa.

El Tránsito afirma que la empresa consentida del gobierno calderonista levanta su encuesta nacional GEA–ISA en julio y muestra que: el 52 por ciento está de acuerdo con “que Pemex pueda celebrar contratos con particulares para la exploración y desarrollo de los recursos petroleros, manteniendo la nación la propiedad sobre los hidrocarburos”; el 58 por ciento está de acuerdo con “que Pemex pueda contratar empresas para construir y operar refinerías”; y 58 por ciento está de acuerdo con “que particulares puedan realizar actividades de transporte, almacenamiento y distribución de gas”.

Sin duda, comenta el Margarito, la propuesta de reforma petrolera (del PAN) y/o reforma energética (del PRI) han desatado el interés de la población, ya que de acuerdo con la encuesta nacional de gobierno, sociedad y política levantada por el Gabinete de Comunicación Estratégica –GCE– de Liébano Sáenz, el otrora poderoso secretario particular de los ex presidentes Ernesto Zedillo y Vicente Fox,  frente a la pregunta ¿Qué tan interesado está en la  política?, la respuesta es que más menos en promedio el 10 por ciento contesta “mucho” y sumados a “algo” no llega ni al 50 por ciento de la población consultada “estado por estado”.

Ya para terminar, propone el Jicoténcal, en Tlaxcala también hace aire, a mediados de abril, una institución de investigación local: El Colegio de Tlaxcala A.C. levanta una encuesta en 10 cabeceras municipales, a una muestra de mil personas mayores de 18 años de edad, y preguntó a la población: ¿estaría usted de acuerdo con la privatización de Pemex?, los resultados fueron contundentes, el 85 por ciento de la población tlaxcalteca no está de acuerdo con la privatización, el 15 por ciento estarían de acuerdo, mientras que el 1.5 por ciento de todos los encuestados no tiene clara su respuesta.

La pitufina no comprende que la sociedad no es homogénea. La diversidad es la riqueza que permite el consenso y el acuerdo para que el camino de los infiernos no siga empedrándose de buenas intenciones, pero ella sólo tiene oídos para su presidente Germán Martínez que según su propia encuesta –levantada el 19 y 20 de julio– presentada en la reunión extraordinaria del Consejo Nacional del PAN en León, Guanajuato, resulta que siete de cada 10 consideran que sí debe haber reforma en Pemex, cinco de cada 10 aprueban la propuesta de Felipe Calderón, siete de cada 10 considera que si se acepta la iniciativa se va a genera un chingo de empleos, seis de cada 10 afirma que la producción de petróleo aumentará.

La Sábila concluye que la sociedad mexicana en general y la tlaxcaltecas está dividida en dos, el problema no es que la sociedad no quiera avanzar sino que quiere hacerlo participando, sólo que los pitufos no entienden que la democracia representativa no basta, sobre todo porque los partidos y la clase política no han dado muestras de que estén interesados en el bien común sino en la rapacería, como bien lo refleja el orejón del Juan Camilo Mouriño.

 
 
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