Temporada 1996. López Lima había recobrado el control de la empresa pero le apremiaba encontrar un socio solvente. De modo que la feria de ese año la organizó conjuntamente con Espectáculos Taurinos de México SA (ETMSA), segunda en importancia nacional después de Alfaga, la empresa alemanista de la Monumental México. Por otra parte, a partir de febrero el ayuntamiento quedaría en manos del PAN, y una de las primeras disposiciones del alcalde Hinojosa fue inventarse una Comisión Taurina a cuyo frente puso a su cuñado Julio Moctezuma, personaje sin mayor conocimiento del tema pero que enseguida se declaró dispuestísimo a “dignificar la fiesta”. El 22 de agosto, el gobernador Bartlett apadrinaba a su vez un Consejo Consultivo Taurino, buscando contrapesar así las acciones del alocado comisionado. Fue un año turbulento en el que la plaza permaneció siete meses cerrada –del 18 de mayo al 14 de diciembre– como resultado de una cascada de multas y suspensiones municipales que determinaron la espantada de ETMSA, la devolución por José Ángel de la plaza al gobierno estatal, la anulación de las sanciones dictadas aduciendo defectos procedimentales y el común deseo de “devolverle a Puebla su fiesta de toros”, y la rápida cesión del coso a un grupo encabezado por Javier Marroquín, que a principios de diciembre anunció su reapertura. Entre tantas idas y venidas apenas hubo margen para completar diez festejos: 7 corridas, 2 novilladas y un festival.
El ganado, la causa. Si la administración municipal saliente ignoró el Informe Oaxaca, que denunciaba 3 años de continuos fraudes, la flamante Comisión Taurina (12.03.96) debutó con la promesa de vigilar la rigurosa aplicación del reglamento taurino. No hubo tal vigilancia y la lidia de becerros por toros siguió su curso, pero en cambio, exámenes post mortem dejaron al descubierto irregularidades en los encierros de Reyes Huerta y Begoña –captables a simple vista con los animales en pie, pese a lo cual los jueces alegremente los aprobaron– y determinaron multas no reconocidas por los afectados. Tan pequeños eran los bonsais del ganadero poblano–tlaxcalteca que “hecho inédito en Puebla... 2º y 3º fueron protestados por su irritante insignificancia” (La Jornada de Oriente, 15 de mayo de 1996). El reporte de los veterinarios Benjamín Calva y Santiago Aja hablaba incluso de reses de apenas 2 años 5 meses (“Heraldino”, el de la alternativa El Zapata), y de al menos diez casos de manipulación fraudulenta en las astas (mismos encierros). El asunto lo ventiló la prensa nacional, el ayuntamiento se despachó con la cuchara grande en materia de multas (108 mil pesos a la empresa) y suspensiones (un año sin lidiar, aunque sólo (?) a Reyes Huerta), y ETMSA tiró lejos el arpa, dejando a López Lima con el paquete. Finalmente éste también se iría, como ya se relató.
Otro indulto ligth. Antes (17.03), El Glison había prefabricado un indulto totalmente injustificado en favor de “Poeta”, noble pero rajadito colorado de Darío González que soportó un aluvión de trapazos del susodicho antes de retornar cansinamente al corral. Ése encierro y el de Las Huertas que cerró feria se distinguieron por destartalados y dispares, pero el de Hernández Andrés lidiado en Año Nuevo y, sobre todo, la corrida de San Francisco de Asís que abrió una feria compuesta por 4 corridas y una novillada tuvieron irreprochable presentación y la segunda dio un magnífico juego, sobresaliendo por poder y bravura “Trabajador”, el 4º, que trajo de cabeza un desconocido Mariano Ramos. Hubo arrastre lento para “Aceptado” de Darío, “Obrero” de Asís y “Cinco de Mayo” de Begoña. Y también para el novillo “Ganón” de La Laguna, aunque tanto los utreros de esta histórica divisa como los de Tenexac por Navidad adolecieron de escasez de bravura y pobre trapío.
Matadores. La ley del Ortegario continuaba vigente, y los fraternales espadas de Apizaco fueron de los pocos en repetir actuación. Con el fiel apoyo de su porra particular, Rafael cortó 2 orejas y Alberto una. También torearon par de tardes Alejandro Silveti (3 apéndices) y El Zapata (2). Y de los 13 diestros con un paseíllo fueron orejeados el inefable Cavazos (2), y con un auricular El Glison, El Zotoluco, Gilio, Luévano, el venezolano Leonardo Benítez y José Tomás, en su única actuación poblana hasta la fecha. Sufrieron lesiones leves Arturo Gilio (puntazo al entrar a matar a “Recuerdo” de Las Huertas) y Mario del Olmo (lesión de rodilla cuando estoqueaba a “Triunfador” de Darío).
Pique novilleril. La enorme clase y personalidad de Jerónimo (toreó las dos novilladas y salió a oreja por tarde) siguieron causando sensación entre los aficionados de paladar fino, pero a última hora (25.12), un encastado José Rubén Arroyo le plantó cara y hasta se buscó una multa por agredirlo tras invitarle retadoramente a banderillear, tercio que el sobrino de El Ranchero y Ponce de León no acostumbra cubrir. Olió a cosa prefabricada pero sirvió para animar un tanto el aterido ambiente luego de siete meses sin toros.
Mejor faena: Fernando Ochoa. Dejando de lado las irregularidades del encierro de esa tarde (05.05), el moreliano cuajó con el 6º de Begoña una faena que mereció estas líneas: “Puede ser el muletero típicamente mexicano que estábamos esperando. Su manera de jalar la lenta e intermitente embestida del cardenito “Cinco de Mayo” –sobre todo por naturales, el engaño a rastras y una cadencia casi sensual en cada larguísimo viaje– lo evidencian así. Faena que hubiera sido de rabo si en lugar de desconcentrarse, tentado por la posibilidad de un indulto rematadamente absurdo, atiende a coronar su labor, ya excesiva a esas alturas para las escasas energías del bicho” (La Jornada de Oriente, 8 de mayo de 1996). No resisto la tentación de reproducir lo que en la misma crónica opiné de un casi desconocido José Tomás: “Torero muy interesante, que por ahora exhibe más quietud que mando, y más finura y clase que poder comunicativo... Le vimos dibujar en los medios media verónica portentosa…pero también echarse encima al toro por no darle salida...”.
Alternativa sin toro. Eloy Cavazos, en presencia de Miguel Espinosa, le cedió a El Zapata la muerte de “Heraldino” de Reyes Huerta, y Uriel inició su primera faena en los medios reviviendo el imposible (11.05). Después se supo que dicho “cuatreño” apenas tenía 2 años 5 meses. Pero el joven matador iba a sobreponerse al traspié según su posterior trayectoria sobradamente demuestra.