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Lunes, 28 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Deportes
 
 

 SEMANÁLISIS  

Mientras llegan los Juegos

 
Horacio Reiba

P

ronóstico optimista. Para Sports Illustrated, célebre semanario gringo, a los deportistas mexicanos –85 en total, más unos 200 “invitados”– no les faltarán oportunidades de colgarse medallas durante la venidera justa olímpica. Respetuosa de la fama de buenos clavadistas que a través del tiempo se han labrado nuestros paisanos, la citada publicación postula a Paola Espinosa –la bella abanderada tricolor– para una presea individual en plataforma de 10 metros, y otra más en pareja con Tatiana Ortiz dentro de la especialidad sincronizado desde la misma plataforma. Aunque eso sí, previene que a o sumo serán bronces. Y como el taekwando azteca también ha sobresalido últimamente, no se ahorran prendas al augurar una posible plata con María Rosario Espinoza, y otro reconfortante bronce tras sopesar los alcances de Guillermo Pérez. Como Sports circula internacionalmente y mantiene abundante nómina de comentaristas y analistas recorriendo el mundo, presenciando eventos y compulsando la evolución de deportistas y resultados, vale la pena seguir sus tips, aunque sea para comprobar después que los expertos también fallan.

Lío con el futbol. En sus orígenes, los Juegos Olímpicos alojaban también el primitivo mundial de futbol, hasta que éste tomó cuerpo a partir de 1930. De entonces acá, se desató una curiosa lucha entre una y otra justa cuatrienal –que como sabemos se alternan cada dos años–, nunca declarada pero siempre presente en el imaginario colectivo y, sobre todo, en la sesera de los dirigentes de FIFA, que procuran restar importancia al futbol olímpico aunque oficialmente lo “apoyen”. Cierto es que el primer golpe lo dio el COI al prohibir tajantemente la participación de profesionales –por eso arrasaban invariablemente seleccionados procedentes de la órbita soviética, que no reconocían el profesionalismo y se hacían representar sin el menor rubor por los Puskas, Yashin o Sekularac, que naturalmente barrían con las oncenas juveniles de occidente así se vistieran éstas con los colores de Brasil, Italia o Alemania. Pero cuando el obstáculo del dinero desapareció, Zürich movió pieza restringiendo la edad autorizada de los futbolistas olímpicos a 23 años, con una liviana concesión, a partir de Atlanta 96, para que tres jugadores por país pudiesen esquivar este requisito. A condición, claro está, de que sus clubes estuviesen de acuerdo en cederlos. Pero ahora resulta que equipos como el Barcelona y todos los de la Bundesliga no sólo niegan a las selecciones olímpicas jugadores de más de 23 años, sino inclusive algunos que aún no los cumplen, y que de acuerdo con el pacto existente entre la FIFA y el COI no debieran tener problemas para viajar a China. El caso más sonado es el de Messi, reclamado por Argentina pero retenido por el Barça aduciendo trabajos de pretemporada. Y hubo quien, como los brasileños Diego y Rafinha, se incorporaron a su selección desobedeciendo las órdenes en contrario del Werder Bremen y el Schalke 04. Lo que los hace sujetos de las sanciones que la disciplina de ambos clubes germanos juzgue oportuno aplicarles. Para embrollar más la situación, cuentan éstos con el apoyo de la Asociación de Clubes de Europa (ECA), que respalda su argumento de que el calendario oficial de la FIFA nada dice de JO, y en cambio les carga la mano saturando el año con eventos nacionales e internacionales de diversos calibres.

Menos mal que en México estamos a salvo de tragos amargos de ésta o parecida especie. Un motivo más de agradecimiento hacia Hugol y compinches.

Razones de fondo. Ciertamente, el torneo olímpico de futbol rara vez ha deparado encuentros o situaciones memorables (como la épica final de Atlanta entre Nigeria y Argentina, por ejemplo). Pero aún así, es deporte que el público suele respaldar con tanta pasión como demanda de boletos, al grado de romper marcas de recaudación precisamente en Los Ángeles 84 y Atlanta 96, superando en esto a sedes de gran tradición futbolera, como Münich 72 o Barcelona 92, donde la gente mostró cierto desapego por el balompié, acostumbrado como está a degustarlo a más alto nivel cotidianamente. De ahí los apuros del COI y, claro está, de las federaciones de países que por su devoción hacia el balón se suponen abocados  al medallero.

Una copa más. Tan devaluado está el torneo mexicano que la invitación formal al Santos para que se tomara la foto de campeón en Los Pinos llegó con dos meses de retraso. Anticipándose al choteo, su DT Daniel Guzmán declaró que para él “así como el colero América no descendió, nosotros tampoco somos ya campeones, y todos vamos a empezar de cero”. De modo que no se extrañe usted si ayer, en el Azteca, el colero de la víspera le pegó al campeón olvidado, que para eso y más da nuestro futbol. Por ejemplo, para que Cruz Azul empate a Chivas en tiempo de descuento un partido que debió ganar con cierta holgura, incluso después que le atajara un temprano tiro penal a Sabah el debutante arquero tapatío Sergio Rodríguez. Y hubo otros 2–2 en la jornada. El Puebla–Monterrey fue quizás el más agradable de ver, aunque nunca será buena noticia perder un punto en casa. El Bola y Pereira adelantaron dos veces a la franja, pero Ochoa y Luis Pérez subieron el empate al marcador. La otra igualada a dos ocurrió en San Luis entre los disminuidos Guerreros y el impredecible Morelia, que por poco saca la victoria del Alfonso Lastras. Aunque para victorias la del Atlas sobre su visitante chiapaneco, que flotó sin rumbo mientras los rojinegros se despachaba en grande con los debutantes Bogado y Vargas desatados (3 goles entre ambos, bien asistidos por el che Botinelli, otro que estrenaba camiseta). Goles y más goles, como se ve, pero a Tigres y Pachuca nadie les avisó y decidieron protagonizar en el Volcán el primer 0–0 del torneo. En Ciudad Juárez al menos cayó uno –anotado por el incombustible del Pony Ruiz–, y que nos perdone el recién ascendido Indios, pero para el Puebla su derrota en casa ante la UAG resulta reconfortante. Aunque es bien sabido que la tabla de porcentajes fue diseñada con dedicatoria al recién llegado a Primera División para facilitar su pronto retorno a Segunda, debemos recordar que la franja concluyó el Clausura 2008 en último lugar, mismo que con los resultados de esta fecha de arranque queda en manos del novato equipo juarense.

Por lo demás, nada es predecible ni medianamente definido. Justo como corresponde a un futbol de equipos permanentemente inmaduros y en formación, el principal aporte de torneos y dirigentes cortos, de una razonable duración aquéllos y de ideas y sentido común éstos. Aunque no de avidez monetaria, fruto hoy día del cultivo de amistades y patrocinadores poderosos, ya que no de los cada día más reducidos ingresos de taquilla.

 

 
 
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