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Viernes, 25 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Estado
 
 

“No es una invasión de tierras”, responden habitantes de la colonia Bugambilias

II de III– Habitantes de la colonia Bugambilias, en donde el pasado martes quedó descubierta una disputa de aproximadamente 10 hectáreas entre particulares y el grupo Antorcha Campesina, enviaron a este diario un documento en donde expresan su punto de vista en torno al tema. En el texto argumentan, a diferencia de uno de los propietarios de la ex hacienda de Santo Domingo Atoyatempan, que no se trata de una invasión, y por el contrario, sostienen que pretenden desalojarlos de manera ilegal.

 
(Miguel Ángel Domínguez Ríos)
Atlixco, Pue.

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En la región de Atlixco, apunta el mensaje de los habitantes de esa colonia reconocida por su cercanía a Antorcha Campesina, cientos de personas “viven desde hace más de 13 años en lotes que con el paso del tiempo transformaron en una opción para el desarrollo habitacional con calles trazadas, dos depósitos de agua y viabilidad para trasportarse a la cabecera municipal, panorama que contrasta con la carencia de servicios como la energía eléctrica”.

Las nueve hectáreas en las que tienen sus casas más de 90 familias, asumen los responsables del escrito, “son testigos de los grandes esfuerzos y sacrificios que la gente de escasos recursos que vive en Bugambilidas hizo para construir sus viviendas; algunas de cartón, adobe, block y hasta concreto. Incluso padres de familia e hijos emigraron a Estados Unidos para reunir el dinero y levantar su morada”.

Luego de más de una década, cuentan, la regularización de esas tierras no es posible todavía. “Por el contrario, los vecinos son victimas de amenazas de despojo, de visitas de Carlos Bobadilla Téllez, quien dice ser el dueño de los terrenos; sin embargo, los campesinos siguen resistiendo a las acusaciones de este personaje. Este conflicto requiere de una negociación ante las dependencias correspondientes y del diálogo entre ambas partes, cosa que Bobadilla no pretende llevar a cabo”.

De acuerdo con los argumentos de esos vecinos, “a principio de la década de los 90 fueron 20 familias las responsables de asentarse en los lotes conocidos hoy como la colonia Bugambilias; la mayoría de esa gente es campesina, trabajaban para quien en su momento manejaba esas tierras, que después de ocho años fueron abandonadas”.

Los nuevos inquilinos, detallan, en 1994 edificaron “sus hogares y siguieron trabajando ya no en los terrenos del rancho de Santo Domingo, y si en los alrededores, con la idea de formar una comunidad”. Entonces, prosigue el archivo remitido a este medio de comunicación, “invitaron a más familias hasta conjuntarse aproximadamente 100”.

En marzo de 1995, informan, hizo acto de presencia “la policía estatal, junto con Ismael Azuara (quien era entonces el arrendatario del lote), para acusar que los campesinos habían invadido la zona; al sitio llegó también Carlos Bobadilla Téllez, quien dijo a los agricultores: ‘el terreno es mío, pero ustedes métanse y revisen sus casas; luchen y luchen por el terreno, y si lo ganan, se les queda’”.

Sin embargo, indica la carta de los habitantes de Bugambilias, las familias desconocían, hasta ese momento, “que el rancho de Santo Domingo Atoyatempan era punto de conflicto entre el dueño y el arrendatario ya que el terreno fue hipotecado por falta de pagos que dejó de hacer Carlos Bobadilla. De ahí que el segundo, Ismael Azuara, entablara una demanda para quedarse con la hacienda”.

Los pobladores, comentan los involucrados, con el aval del dueño sintieron mayor confianza. “Incluso el propio Carlos Bobadilla entregó las llaves de la puerta que rodea al casco de toda la hacienda, y en consecuencia los nuevos colonos delimitaron su territorio y empezaron a gestionar ante dependencias municipales y estatales su respectivas escrituras”. Durante más de seis años, añadieron, no se presentó ningún inconveniente con el propietario. “El grupo encabezado, en primer lugar por Guadalupe Sánchez Rojas, responsable del Comisariado Ejidal, y después por Higinio Ramírez Martínez, acudieron a las oficinas correspondientes para iniciar los trámites de regularización de la colonia”.

Sin embargo, lamentaron en el escrito, desde hace cinco años Carlos Bobadilla Téllez “empezó de nueva cuenta a acudir al lugar y entablar conversación de manera particular con algunos vecinos con el objetivo de convencerlos venderles el predio sin necesidad de tantas negociaciones; en respuesta, los colonos solicitaron que presentara los documentos que acreditara su legitimidad como dueño”.

Carlos Bobadilla, informaron, “jamás presentó papel alguno. Como la estrategia no funcionó, amenazó a la gente con enviar a la policía para desalojarlos; a cambio la propuesta de los colonos fue insistir que presentará documentos de propiedad y pudiera establecerse una tregua para una posible negociación de compraventa de los predios”.

Los terrenos, añaden los habitantes, con base en expedientes recabados en varias dependencias, formaron parte de un total de 50 hectáreas que el gobierno del estado cedió como ejido a los habitantes de Santo Domingo Atoyatempan en 1979. “Ellos como interesados solicitaron ante la autoridad 50 más; y así fue ya que se ejecutaron las 100 hectáreas en varios pueblos: 50 a Santo Domingo, 25 a Huilotepec, otras 16 y fracción a Santo Domingo (sic), quedando libre nueve que actualmente forman la colonia Las Bugambilias”.

Por cierto, confirma el texto, desde 1943 los terrenos (que en su momento formaron grandes extensiones de haciendas) fueron recogidos por el gobierno y a partir de esas fechas se gestionó para los pueblos. Y es hasta 1979 cuando el gobierno cedió y los entrego como tierras ejidales.

Con la consiga de llegar a un arreglo, abundan los ciudadanos de Las Bugambilias (franja situada al nororiente de Atlixco), se llevó a cabo un careo en 1996, en el sexenio del entonces mandatario Manuel Bartlett y en los tiempos en que Mario Marín Torres era secretario de Gobernación, con miembros de la Procuraduría Agraria, del Registro Agrario y del Tribunal Colegiado. “Pero no hubo resultado alguno, lamentablemente”.

 
 
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