Con 31 votos a favor, principalmente del PRI, el Congreso local eligió a Marcia Maritza Bullen Navarro como nueva presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (CDH). La designación se dio mediante una votación secreta de cada legislador, sin que nadie argumentara cuáles son las razones por la que se designó a esta persona en esa responsabilidad.
De acuerdo con los pocos datos que existen sobre Marcia Bullen, todo indica que no se eligió la mejor opción, ya que esta mujer, aunque ha trabajado por más de una década en la CDH, lo hizo en áreas administrativas y de acceso a la información, pero no ha demostrado conocimiento en el tema de los derechos humanos.
Esta decisión muestra que los integrantes del Congreso local no están dispuestos a permitir que en Puebla se avance en temas sensibles para la población, como son la falta de una instancia real que combata abusos en derechos humanos, los actos de corrupción y la falta de transparencia en diversas áreas de la administración pública.
Hace una semana los diputados aprobaron una reforma de transparencia que no cambia en nada la opacidad con que se manejan diversas áreas de gobierno; ahora, no subsana el error que se cometió hace tres años de haber nombrado a Cándido Flores Mendoza como ombudsman, y que por su ignorancia en el tema de los derechos humanos llevó a la CDH diversos escándalos que le quitaron al órgano credibilidad y el prestigio.
Es fundamental que las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos hagan un puntual escrutinio del desempeño de la nueva ombudsman para evitar que la CDH siga siendo una instancia burocrática sin un peso real en la defensa de las garantías individuales.