Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Viernes, 25 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

 ENTREPANES 

Jose, con acento llano

 
Alejandra Fonseca

Su voz es dulce. Canta con pasión. Platica con alegría. Vive divertido. Lucha con fiereza. No descansa. Con tristezas o alegrías, compone canciones. Tiene múltiples talentos: compone, arregla, dirige, canta, en fin, es un hombre orquesta. Un hombre empresa.

Tuve suerte de entrevistarlo en Radio UAP en el 96.9 de F.M. Para el programa “Nuestro Espejo” que conduzco. Cae bien. Su risa se contagia. Digiere las preguntas con placer y responde con frescura. Es transparente: enseña quién es en lo profundo y demuestra de qué está hecho. Su plática ligera no se puede confundir con plática banal. Sus palabras vienen cadenciosas. Su risa es el acorde. Su universo está compuesto de notas musicales que él conjuga. Cada momento es una canción. Cada hecho es un pretexto para contarnos algo.

Tiene 26 años. Su nombre artístico es Jose. Así. Con acento llano. Nació en el Distrito Federal. Su madre, cuando él tenía 14 años, le regaló un teclado. Ahí marcó su destino. En la escuela iba de mal en peor. Le recogió el teclado, “hasta que mejoren tus calificaciones”, le dijo. Nunca mejoraron ni se lo devolvieron. Pero él encontró una guitarra vieja en el closet de su casa. Era de su abuelo. La arregló y aprendió a tocar sus acordes. Nadie nunca volvería a intentar separarlo de su música. No tiene remedio.

Todo obstáculo lo convierte en reto divertido. No ha tenido momento alguno que lo haya hecho caer. Y si cayera, se levantaría con agilidad y riendo. Es parte del juego. Un momento solaz. Argumentaría el pretexto para otra canción. Y se perdonaría para seguir caminando hacia adelante. Ya que componer letra y música de canciones lo tienen de pie. O sentado.

Es humilde. De esa humildad que viene por no champar a los demás los sobrados talentos que tiene para ganarse la vida. Y no los desperdicia. Los asume. Es una responsabilidad. Ya la adquirió. Con gusto y sin presunción. Además, ¿quién lo puede culpar si fue la Providencia quien se los dio? 

A los niños los dioses los bendicen. Porque son mágicos. Porque son alegres. Porque saben divertirse. Por su incansable imaginación y juego eterno. Por ser humildes, sencillos y bondadosos. Porque cantan a la vida. Porque comparten sus dones y agradecen sus bienes. Jose es un niño. Desde aquí brindo para que nunca deje de serlo.

 
 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV