A pesar de las inconformidades generadas entre los vecinos de Yauhquemehcan por la operación de una planta cogeneradora de electricidad por parte de la empresa Procter and Gamble (P&G) y para lo cual instaló cables de alta tensión en la vía TlaxcalaApizaco, el director local de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Alberto Cano Cortezano aclaró que la compañía cumplió con los permisos correspondientes ante el gobierno federal y no existe un riesgo para la salud entre los pobladores de la región.
El funcionario destacó que autoridades federales corroboraron que no existen riesgos para los habitantes de las comunidades aledañas a la factoría de capital estadunidense, ya que de lo contrario no le hubieran expedido los permisos correspondientes. Incluso, dijo que los cables de alta tensión están colocados a más de 20 metros de altura y la obra fue supervisada por el gobierno.
“La empresa hizo el trámite para colocar los postes y cables de alta tensión en las vías federales ante esta delegación y en oficinas centrales desde el año 2007 y en el primer semestre de este año ejecutó la obra. Lo que puedo decir es que en ese aspecto se cumplió con la normatividad y, por lo tanto, no tendría por qué haber alguna afectación en la población”, remarcó.
En noviembre de 2007, habitantes de San Benito, Santa Úrsula y San Lorenzo, comunidades pertenecientes al municipio de Yauhquemehcan, protestaron por la instalación de las torres con cables de alta tensión cerca de sus casas por el temor a contraer cáncer; incluso, el anterior alcalde de esa demarcación, Carlos Tamayo González canceló los permisos de uso y construcción de suelo para ese proyecto.
Los inconformes solicitaron la intervención de las autoridades estatales para impedir la obra de la empresa transnacional, pues su argumento fue que estarían expuestos a contraer cáncer por contaminación electromagnética que es generada por altos voltajes de energía eléctrica.
En su momento, los inconformes aseguraron que el objetivo de la empresa es económico y a largo plazo, ya que al recurrir a la cogeneración de energía eléctrica disminuirá el consumo que hace de ese servicio.
Sin embargo, Alberto Cano afirmó que las autoridades federal, estatal y municipal, conforme a sus responsabilidades, tuvieron que comprobar que esos cables de alta tensión no son cancerígenos a mediano plazo en las personas y afecte la salud de los pobladores de la región.
Finalmente confió en la responsabilidad social de la empresa estadunidense.