El coordinador del taller de Psicología Social y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Puebla, Nicolás Martínez Villaseñor, aseveró que una de las causas por la que la población juvenil del estado de Puebla tiene altos índices de depresión, es porque las exigencias sociales no coinciden con sus expectativas y necesidades.
El psicólogo explicó que actualmente todos los sectores de la sociedad: laboral, familiar, económico, social, cultural, exigen un estilo de vida a los jóvenes que no es compatible con su proyecto personal, es decir, la normatividad de las instituciones obliga a este grupo de la sociedad a comportarse de una forma no deseada.
Por ejemplo, en las escuelas públicas se exige a los estudiantes a no utilizar el celular, cuando este equipo ya es esencial para el joven, también les demandan excelentes calificaciones, cuando no todos los estudiantes tienen la misma capacidad intelectual.
Martínez Villaseñor indicó que es necesario que el gobierno reevalué la normatividad escolar para prevenir conflictos sociales como el suicidio, que es una acción generada por la depresión.
“Hoy el gobierno tiene que cambiar algunas reglas para que hagan sentir al estudiante emocionalmente bien, tiene que haber disposición de ambas partes”, manifestó.
El académico señaló que en los años 70 el gobierno tuvo que ceder y cambiar algunas normativas, pues la moda y las reglas que había en las escuelas en esa época no concordaban. Mientras a los jóvenes les gustaba traer el cabello largo y vestir pantalones acampanados, en los bachilleratos se les exigía cortarse el cabello a casquete corto y a las mujeres usar las faldas por debajo de las rodillas.
Después de negociar, las féminas ya pudieron vestir con faldas cortas y los hombres tener cabello largo.
Ahora, el uso del celular es uno de los aspectos que el gobierno tiene que cambiar dentro de la normatividad escolar, dijo el psicólogo. Una medida para no coartar la disposición de los estudiantes es llegar a un acuerdo de que sí se podrá ingresar a los bachilleratos con móviles, pero sólo se podrán usar en caso de emergencia.
No obstante, para negociar y llegar a un acuerdo, debe de haber disposición de ambas partes, afirmó el psicólogo, quien agregó que uno de los grandes problemas que enfrenta la sociedad mexicana, es que las autoridades tratan a los jóvenes de manera autoritaria y prejuiciosa.
“Si ven a un adolescente vestido exóticamente, los descalifican sin saber porqué lo hace, inmediatamente lo asocian con grupos bándalos o con las sectas satánicas”, explicó.
Otra de las acciones que tendrá que emprender el gobierno para disminuir el índice de depresión entre jóvenes de 15 a 19 años de edad es ordenar la creación de departamentos de psicología en todos los bachilleratos públicos y privados, además de capacitar a los maestros para que detecten problemas de comportamiento entre los estudiantes, concluyó el especialista.
De acuerdo a datos de la primera Encuesta Nacional de Exclusión, Intolerancia y Violencia, realizada en bachilleratos públicos, el estado de Puebla se ubica en el segundo lugar en la lista de entidades con mayores índices de depresión entre su población juvenil; de cada 10 jóvenes poblanos entre los 15 y los 19 años, seis reportan depresión.
El estudio fue realizado en todo el país con una muestra de 13 mil 104 alumnos de entre 15 y 19 años; y los resultados confirman que la depresión es una problemática que afecta a gran parte de los estudiantes y donde las mujeres son las principales afectadas.