Hay ciertas cosas de las que la gente prefiere habla poco y hacer como que no existen. Entre los hombres existen varios temas tabúes, como es el caso del cáncer de próstata, una amenaza real y silenciosa para los varones mayores de 50 años y que puede detectarse mediante varias pruebas; no obstante, la incomodidad del examen de tacto rectal y el miedo a un diagnóstico desfavorable son los principales factores que impiden que los hombres prevengan el padecimiento.
Los mexicanos están acostumbrados a cumplir todo tipo de compromisos, sociales o laborales, e incluso someterse a extenuantes ejercicio físicos, pero no siempre están dispuestos a revelar que pueden ser víctimas de algún mal que tenga que ver con su virilidad. Por ello suelen olvidar el cuidado de su salud.
De acuerdo con el especialista Lucio Ventura, el cáncer de próstata se da por el crecimiento de células malignas en la glándula prostática, que tienden a crecer lentamente y pueden extenderse a otros órganos y tejidos, incluyendo los huesos.
La próstata se encuentra detrás del pubis, en la base de la vejiga y frente al recto. Es del tamaño de una nuez y la función de esta glándula es producir secreciones que ayudan a nutrir el esperma.
Explicó que este tipo de cáncer es visto como una enfermedad de hombres mayores, aunque su prevalencia está incrementándose en hombres jóvenes. Un estudio reciente que abarca 20 años, ha encontrado un aumento de aproximadamente 50 por ciento en el número de casos en hombres menores de 60 años.
Sin embargo, cifras de la Secretaría de Salud aseguran que el cáncer de próstata afecta a los hombres de 65 y más años de edad; y según el Registro Histopatológico de Neoplasias Malignas, en 2001 fallecieron en México, cerca de once hombres por día, entre los 50 y 60 años de edad, a causa de este cáncer.
Mientras, la Organización Mundial de la Salud estima que en el año 2000 se diagnosticaron más de 540 mil nuevos casos en el mundo. Al igual que en muchos países occidentales, en México, es el segundo cáncer más comúnmente diagnosticado y es la segunda causa de muerte después del cáncer de pulmón en hombres.
Por ello, el especialista confirmó que lo mejor es la prevención, que incluye la visita al médico especialista. Actualmente, dijo, “son muchos varones que se niegan a realizarse un chequeo, por diversas razones, ideológicas o bien, porque no tiene la información adecuada”.
El diagnóstico en etapas tempranas mejora el resultado de los pacientes, ya que incrementa la posibilidad de recibir un tratamiento curativo o la oportunidad de al menos retrasar significativamente la progresión de la enfermedad.
El cáncer de próstata puede diagnosticarse en una de tres diferentes etapas: Localizado, el cáncer se encuentra dentro de la próstata; localmente avanzado, el cáncer se ha extendido a los tejidos que rodean la próstata; avanzado o metastático, el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo (este proceso se conoce como metástasis y puede extenderse a órganos como los riñones, el hígado o los huesos).
Existen estudios que pueden ayudar a detectar el cáncer de próstata, los siguientes son algunos de los exámenes que se realizan: Análisis en sangre del Antígeno Prostático Específico, Tacto Rectal, Ultrasonido Transrectal (y biopsia dirigida), Urografía Intravenosa, Exploración ósea por radioisótopos, Tomografía Computarizada, y Resonancia Magnética, entre otros.
Los síntomas del cáncer de próstata temprano son difíciles de detectar; sin embargo, comentó que, cuando se presentan pueden incluir: retraso, vacilación o dolor al pasar la orina, necesidad de orinar más frecuentemente de lo normal, especialmente en la noche, goteo, sangrado en la orina (este síntoma es muy poco frecuente), disfunción eréctil y dolor de espalda.