Mostrando contusiones en varias partes del cuerpo, Fabián Rojas Gómez expresó su queja contra elementos de la Policía Municipal, a quienes señaló como los responsables de propinarle una golpiza que inició en la 8 Sur, lugar donde platicaba con su novia, y concluyó en una celda de dicha corporación.
Detalló que el pasado domingo, al filo de las 18:30 horas, estaba fuera de un lugar en donde se desarrolló un baile, y mientras platicaba con su novia fue abordado por un elemento de la Policía motorizada, quien le dijo que “nos fuéramos de ahí”.
Llegó otro policía, quien le colocó las esposas para sujetarlo a la patrulla, ante lo cual exigió una explicación, ya que las revisiones de rutina no son de ese modo, pero el recién llegado le advirtió que “si no obedecía me pone en mi madre”, ante lo cual insistió en que no había razón para esposarlo, lo que le valió una andanada de golpes por parte de otros elementos, quienes lo subieron violentamente a la patrulla.
En su narración refiere que durante el trayecto hacia las instalaciones de la corporación lo siguieron golpeando y ofendiendo, lo cual no cesó ni aun cuando ya se encontraba dentro de los separos, aseguró.
Según el quejoso, hasta la celda donde se le remitió llegó uno de los policías y le obligó a trasladarse a otro lugar, más apartado, donde se hicieron presentes otros cinco elementos que volvieron a patearlo causándole lesiones en distintas partes del cuerpo.
“Me dijeron que si me creía muy chingón, que si me sentía mucha madre, yo les dije que no, que tranquilo”, pero pese a ello la agresión siguió, sin que ninguna otra autoridad intentara detenerlos.
Indicó que un elemento claro de color y de ojos azules lo tomó del cabello para tomarle fotos de su rostro, luego de lo cual le advirtió que tenía todos sus datos, incluyendo su domicilio, de modo que “si vas de chillón y me pones una demanda ya sé donde vives y si haces eso te carga la chingada, me dijo”.
Aseguró que el juez calificador le pidió cubrir una multa de 800 pesos pero sólo llevaba 500, cantidad que le fue aceptada para obtener su libertad, pero en ningún momento le fue entregado el recibo que ampara esa cantidad.
Fabián Rojas Gómez resaltó que no logra reconocer a todos sus agresores, pero sí puede identificar a los uniformados que iban en motocicletas, pues fueron los primeros que lo abordaron.