Una constante de la escultura monumental de carácter público es su realización en materiales duraderos, debido a la misma naturaleza de su exhibición, por lo tanto, a lo largo de la historia del arte la escultura ha sido preferentemente tallada en piedra y en casos de mayor dominio técnico, fundidas en metales. Esto ha permitido su durabilidad a través del tiempo y sus inclemencias, lo que no sucede con las tallas en madera u otros materiales de degradación relativamente fácil.
La realización de esculturas en piedra compone un sistema complejo no sólo técnico, sino también de logística y de organización social. La mayoría de las esculturas prehispánicas conservadas hasta nuestros han sido talladas en piedra, y todas en talla directa, lo que implica un dominio temático, estructural y compositivo. Domina el uso de la piedra de cantera, lo cual implica su extracción y traslado al lugar de elaboración y posterior traslado al lugar de uso–exhibición, aunque posiblemente se trate solamente de un traslado en el caso de las piedras para esculturas monumentales.
Sobre el traslado se han empleado muchas hipótesis, los investigadores se quiebran la cabeza tratando de averiguar cómo los olmecas movieron semejantes titanes pétreos, cuando es tan fácil presenciar los mismos movimientos en piedras en las actuales comunidades talladoras de piedra de nuestra región, donde no se cuenta con la asistencia técnica de la moderna industrialización. Es el uso de piedras de pequeño tamaño lo que facilita la movilidad de las de mayor tamaño y tonelaje; además del uso del plano inclinado, y de aditivos complementarios y facilitadotes como la baba de nopal. Otra posibilidad de hipótesis. Lo cierto es que la talla directa era piedra contra piedra, lo que convierte en innegable el enriquecimiento de las tareas debido a la presencia de los conquistadores, facilitando la realización de trabajos escultóricos con menor esfuerzo por la tecnología importada.
“Tomada la obra a cargo de los canteros, buscaban una piedra gruesa y hermosa, y en ella esculpieron la semejanza del sol. Pintaron en ella las fuerzas que habían vencido, de Tepeaca, de Tochpan, de la Huasteca, de Cuetlaxtlan, de Coaixtlahuac, todo muy curiosamente labrado. Y por no tener mazos ni escoplos de hierro, como los canteros de nuestra nación usa, sino con otras piedras, sacar las figuras pequeñas tan al natural, era cosa de admiración. y aun de poner en la historia, la curiosidad de los canteros antiguos y particular virtud, que con otras piedrezuelas labrasen las piedras grandes, e hiciesen, figuras chicas y grandes, tan al natural como un pintor con un delicado pincel, o como un curioso platero podría con un cincel sacar una figura al natural.” Fr. Diego Durán.
Otras piedras utilizadas con frecuencia eran la serpentina, piedra basáltica, obsidiana, silex y en mucho menor cantidad el tecali. La imprimación de líneas rígidas en la piedra responde a la técnica empleada, que facilita los cortes sintetizando las formas y los volúmenes.
Otro material empleado para esculturas de menor tamaño fue el barro, donde hay mayor facilidad de expresión, pero cuya producción se llega a masificar desde el clásico, desde el dominio teotihuacano, lo cual denota un cambio en los sistemas de producción y de consumo, y consecuentemente un cambio de especialización, de relaciones sociales y de conceptualización de posibilidades plásticas.