La respuesta del ¿por qué las instituciones de salud se ven ajenas a muchos problemas de salud comunitaria a pesar de que deben incidir indudablemente en ellas? Radica en que fueron formadas a la deriva, nacieron como institución para atender problemas específicos graves de enfermedades causadas por agentes patógenos infecciosos que dañan la salud pública, infecciones masivas como viruela, sarampión, sífilis, lepra, peste, paludismo, tuberculosis, tifo; fue un enfoque parcial de salud comunitaria específica, de cuyas acciones paralelamente surgieron dictar medidas de higiene que complementan los objetivos.
Se vieron inmersas en la presencia de un aparato económico burocrático encargado de ellas, obligadas a tener objetivos claros, desarrollar, planes, programas, proyectos, acciones que derivan en la necesidad de encausar, efectuar, supervisar, evaluar, cada una de sus acciones sin perder los conceptos de Laevell y Clark, de proporcionar atención primaria que enfrenta a la enfermedad presente en la comunidad, escalonarla con atención secundaria que detiene la progresión de los procesos patológicos con diagnósticos y tratamientos oportunos, estratificar la atención a un tercer nivel capaz de limitar secuelas y rehabilitar a los enfermos a la comunidad.
Tres elementos básicos que exigen recursos, aplicación de ellos, elaborar acciones calificadas con resultados tangibles que califica el aparato gubernamental económico que aporta los gastos, el gobierno, que exige enfrentamientos posibles, coordinados, permanentes y, lo más grave en nuestra política radica en que los puestos de gobierno en la atención de la salud comunitaria deben redituar capital a quienes los dirigen, económico o político, por que si no es así ¿dónde está el chiste?
Vistas así las acciones de salud pública nunca son sencillas, difícilmente se mueve el aparato burocrático con el aviso de alarmas de salud presentes, en especial si se toma en cuenta la magnitud del problema, trascendencia o el impacto de daño de salud que causa en la población, finalmente que la enfermedad que se vincula sea vulnerable, atacable, sensible a medicamentos, que sean baratos, preferentemente regalados, porque el presupuesto no alcanza, así que con un poco de suerte una patología podría ser encarada socialmente por los servicios de salud, que son más burocracia que atención..
En salud pública todo es difícil, para empezar no hay un acuerdo universal que exprese claramente el concepto de salud, todos lo entendemos, pero lo expresamos mal, lo si es claro es que la salud no es individual, es colectiva, tiene innumerables aristas. May dice que si las enfermedades de una comunidad se atienden y controlan, la productividad en el trabajo aumenta. Horwitz asegura que si el enriquecimiento económico de una comunidad no es suficiente para cubrir las necesidades de los habitantes, sus habitaaciones son inadecuadas, sucias, hay desnutrición, salarios insuficientes, elevados índices de enfermedes; Winslow define a la salud pública como “la ciencia y el arte de impedir las enfermedades, prolongar la vida, fomentar la salud y la eficiencia (agrega además). Para lograrlo debe contarse con un esfuerzo organizado de la comunidad (finalmente afirma que estos factores culminan). Si logra en la comunidad: saneamiento del medio, control de enfermedades infecciosas transmisibles, educación higiénica, organización de servicios médicos, desarrollo social que de niveles de vida acordes para conservar la salud”. Total, un imposible para la Secretaría de Salud.
Al secretario de salud estatal del sexenio pasado personalmente le presente protocolo y acciones para estudiar en Xayacatlán de Bravo leishmaniasis visceral o Kala–azar, estudio que debió haberlo destacado científicamente por tratarse de una enfermedad exótica reportada solo en el lejano oriente, aislamos de cuatro casos identificados por el agente causal en cultivos de médula ósea, en el campo mismo, nos ayudó el Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica de la SSA nacional. No le interesó, no lo entendió, no sabía, no hizo nada.
En días pasados la Escuela de Biología consiguió que expertos latinoamericanos de faciolosis animal y humana, discutieran novedades sobre el tema, una enfermedad animal que es primera causa del decomisó de hígados de bovinos, caprinos, ovinos, en los rastros, causa de pérdida de millones de kilos de carne por merma de carne en el comercio, la Sagarpa tampoco mostró interés alguno, a ambas secretarías de salud no les interesó, no lo entendieron, no hicieron nada.
En la literatura nacional se reporta la presencia de tripanosomiasis, causada por un parásito unicelular que circula en la sangre, cuya infección se inicia con la picadura de chinches chupadoras de sangre, primer común en animales silvestres, después en los domésticos, finalmente en los humanos la presencia de la parasitosis aflora donde quiera que se le busque.
A la Secretaría de Salud no le interesa, no la entiende, no sabe, no le inquieta, por tanto, no hace nada. Demuestra que sirve para lo que le digan, pero es incapaz de enfrentar problemas de salud comunitaria por si sola.