Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Lunes, 21 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

 MARCOS A LA MEDIDA  

USA: el armamento, como el cepillo de dientes, renovarlo cada tres meses

 
Marcos Winocur

Difícilmente se pueda encontrar hoy un escenario tan complejo como el de Estados Unidos, escenario por donde van y vienen el presidente Bush y los candidatos a suplantarlo, Barak Obama por el Partido Demócrata, John McCain por el Partido Republicano. Pero no están solos: por el mismo escenario van y vienen el trabajador desempleado, el deudor de un préstamo hipotecario desalojado de su casa por falta de pago, el inmigrante ilegal  devuelto a su país de origen. Son millones, la sociedad del sueño americano no los quiere pero reclama su voto en las próximas elecciones, donde el republicano representa lo conservador, el demócrata el cambio, aunque hay cuestiones en las cuales tienen propuestas similares, como la construcción del muro que separa a Estados Unidos de México.

A todo esto, cabe agregar múltiples factores en interacción: aumento en los precios del petróleo y de otras materias primas destinadas a sustituirlo, lo cual trabaja a favor de la inflación (o de la estanflación) global y del hambre, caída del dólar, catástrofes naturales (habidas y por venir), donde descuella el calentamiento global producido por la emisión de gases, concentración de capitales vía fusiones y compraventas, delincuencia empresarial, y la lista no se agota dando cuenta de un escenario complejo donde caída de la demanda y pérdida de confianza por parte del consumidor van de la mano. Hay quien habla de crisis económica, otros la reducen a financiera, hay quien constata signos de recesión. Hay quien es optimista, y afirma “que ya pasó” y que se están tomando las medidas adecuadas, hay quien es pesimista y sostiene “que lo peor está por venir”. Más allá de los nombres y de los pronósticos, un fenómeno se destaca: el desempleo, cuya tasa ha alcanzado el 5.5 por ciento, un salto respecto de la lectura mensual anterior, que fue de un 4.5 por ciento. El desempleo evoca aquel fantasma de los años treinta, las colas para recibir un plato de sopa. Y se conecta con otro factor en juego dentro del escenario complejo: la guerra de Irak.

Fue declarada “por error” creyendo que había armas de destrucción masiva en territorio irakí y proseguida a lo largo de varios años “por estrategia”, es decir, perseverando en el error. Tan reñida está la guerra de Irak con la lógica, que muchos se preguntan si no habrá algo más. Y sí, lo hay, desde luego, se trata del control del petróleo de medio oriente. Pero no es todo, hay más todavía: la conexión de guerra con desempleo. Fue la II Guerra Mundial, asevera el general Eisenhower en sus memorias de la Casa Blanca, la que acabó de pagar las facturas de la crisis de los años 30, en especial el desempleo. No lo dice Fidel Castro sino Ike Eisenhower, el victorioso comandante en jefe de las tropas aliadas en la II Guerra Mundial y más tarde presidente de Estados Unidos por el Partido Republicano.

La cifra estimada de bajas de los Estados Unidos en aquella guerra es de 400 mil. Y aquí viene la relación con el empleo. Cada una de las bajas se corresponde con un puesto de trabajo que queda vacante, sea en fábricas, sea en tareas agropecuarias, y será cubierto si se trata de producción destinada a abastecer a las tropas en combate. La guerra tiene prioridad absoluta. De modo que las cosas han cambiado. ¡Y de qué manera! Lo que antes sobraba, la mano de obra, ahora escasea, tanto para hacer de la tela un uniforme de combate, tanto para fabricar aviones cazas en lugar de automóviles. La mujer se incorpora a la producción, el triunfo lo dará la velocidad con que se logre remplazar la flota diezmada en Pearl Harbor, y mientras tanto, silenciosamente, el desempleo será derrotado.

La II Guerra Mundial en los años 40, el conflicto armado de Corea en los 50 y, ni qué hablar, la guerra de Vietnam de los años 60 a los 70. Tienen el mismo efecto curativo, Estados Unidos llega a movilizar medio millón de hombres con motivo de Vietnam. En fin, la crisis capitalista en su efecto desempleo se va paliando de década en década. En lugar de un trabajador desocupado y rabioso contra el sistema, un soldado en el frente que no discute las órdenes al punto de rendir la vida. Y que, cuando comienza a manifestar su descontento incluso en las filas, se acuerda la paz... ¿por cuánto tiempo? Es una pregunta que será contestada por el terrorismo con múltiples atentados, culminando al abatir las torres gemelas aquel 11 de septiembre que da en el corazón de Nueva York y del orgullo americano, al descubrirse vulnerable.

El terrorismo. Enseguida la gente comprendió. Ésta es una guerra y va a durar semanas, sino meses, se dijo el 12 de septiembre, y la gente pensó: entonces esto va para años. Precisamente, se dijo días después, y la gente pensó: bueno, bueno, mejor será ir acostumbrándose a convivir con el terrorismo. ¿Se acuerdan de la película Brazil? La recomiendo. En un escenario situado en un futuro próximo, un terrorista pone una bomba en un restaurante volándolo al 50 por ciento, sector donde quedan cadáveres destripados y sanguinolentos, mientras que en el otro 50 por ciento la gente sigue comiendo y platicando como si nada, el gerente coloca un biombo para evitarles la vista desagradable. ¿A eso vamos? Tal vez. “Cosas veredes, Sancho...”

Pero, hay que reconocerlo, la guerra de Irak ha decepcionado. Lleva varios años y, a diferencia de la II Guerra Mundial o de Vietnam, otras son las cifras, los muertos estadounidenses no pasan de 5 mil. Así no vamos a ninguna parte, el grueso de los soldados desmovilizados (ciento cincuenta mil formó el contingente que partió a Irak) se reintegrará al ejército industrial de reserva o se pondrá a limpiar la basura de las calles. No los mandamos a Irak para eso, qué caray.

En fin, desde el comienzo previne sobre lo complejo de la coyuntura. No sólo en Estados Unidos, sino en el mundo entero, el hambre y la guerra están a las puertas, no, más: ya entraron, convivimos con ellos, y hay una noticia que agregar: se ha ampliado una fuente de trabajo, a saber: los fabricantes de armamento atienden puntualmente los pedidos y sugieren, como al cepillo de dientes, renovarlo cada tres meses.

 
 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV