Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Lunes, 21 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Deportes
 
 

 SEMANÁLISIS 

No hay semana sin acción

 
Horacio Reiba

Aunque parezca que el mundo está en vilo, aguantando la respiración y reuniendo toda su fuerza emotiva en espera de que comiencen al fin los Juegos Olímpicos, la realidad es que el deporte sigue con vida y se mueve sin pausa. Sin duda, que la temporada futbolera haya concluido en todos los frentes contribuye a este síndrome de la Bella Durmiente que a veces experimenta el aficionado. Pero no hay tal. Sólo hace falta aguzar el oído y espabilar el ojo para comprobar que la F–1, el golf, el tenis, el ciclismo o el beisbol siguen existiendo y funcionando. E incluso el futbol, que se despereza lentamente y va recobrando vida conforme se acercan los nuevos torneos.

Ahí va. Ya en plan optimista no diré que el Atlético de Madrid vino simplemente a pasear, pero sí que sus primeros escarceos de cara al doble compromiso que para ellos se avecina (Liga de España y Champions League) no acaban de despertarlos de su veraniega somnolencia. No los culpo. Francamente, es más interesante palpar y conocer este México de mil prodigios que encerrarse en un rectángulo verde con equipos desconocidos para patear un balón. Los equipos desconocidos tampoco están muy boyantes, la pretemporada es larga y no hay por qué apresurar vísperas. Pero al menos, ya no perdieron en Monterrey, que ofrecía la cara menos turística de la excursión colchonera. Derrotados por la mínima por Puebla y Cruz Azul –dos cuadros de arranque lento, como ya decíamos–, fueron al Volcán y a punto estuvieron de hacer pagar los daños al siempre desconcertante Tigres, que flojeó lo suyo durante 80 minutos pero apuró el pasó y rescató el empate al final. Dos a dos. O sea que los de Aguirre ya anotaron, lo cual supone otro signo de superación. Les aguarda un partido más ante otra incógnita llamada Toluca. Que cambió de DT y, como tantos más, estrena una política de austeridad que nadie sabe a ciencia cierta hacia donde conducirá al futbol mexicano, donde el Guadalajara vende pero no compra y el América promete pero no cumple. No parece éste el mejor camino adecuado para emprender nuevas conquistas. Pero ya veremos.

Lorena Ochoa. Urge que la tapatía despierte y vuelva a mostrar toda su enorme potencialidad. Y es que a las cuatro victorias consecutivas con que saludó la primavera –estuvo a una de igualar la marca de todos los tiempos, en posesión de Annika Sorenstam– las han seguido una racha de total oscuridad, incluso con un puesto 31 por ahí –y nada menos que en abierto gringo– afeando su récord del año. Es, de todos modos, la principal cobradora de premios durante 2008, con más de dos mdd acumulados. Pero últimamente no se alza ni con un céntimo. Explicación convincente no hay, aunque algunos, los más comprensivos, lo atribuyan al dolor por la pérdida de su abuelo, y los más impertinentes a su relación con un señor divorciado y con hijos. Algo me dice que Lorenita saldrá al paso de chismes y suposiciones más pronto que tarde. Bordando su mejor golf, claro está.

El Tour del doping. La vuelta de Francia entra en su fase más emocionante. Para los lugareños de la ruta, las emociones dimanan de la propia carrera. Para el resto del mundo, de las revelaciones sobre nuevos casos de dopaje que puedan ir emergiendo en estos días para sumarse a la media docena registrados hasta el momento. El evento que más prestigio tuvo y dio a Francia –prueba reina y mundial oficioso pero indiscutible se le ha llamado–, se debate ahora en el desprestigio de la trampa, comprobada o sin comprobar. Las autoridades galas, cuyo celo ejemplarizante no conoce igual, lo justifican alegando justamente la defensa de los sagrados principios que encumbraron en el pasado su majestuoso Tour. Y tienen la razón moral de su parte. Más difícil es augurarles el éxito de una recobrada limpieza en el futuro. En este sentido parecen empeñadas en una guerra perdida de antemano. La que una desordenada sed de divisas ha disparado en el deporte profesional como motor de lo prohibido, inequitativo y deshonroso con tal de vencer y allegarse los fabulosos beneficios implicados en la obtención de nuevos récords y victorias, al amparo de una evolución tecnología que, en materia de fármacos anabolizantes, irá siempre un paso adelante de la de los instrumentos y análisis encaminados a su detección en el organismo del tramposo. Con algo más: se estigmatiza a los deportistas sorprendidos in fraganti, pero poco o nada a quienes desde la sombra los explotan e impulsan a drogarse.

Hamilton. Ayer en Hockenheim –GP de Alemania–, la largada se daba con tres pilotos compartiendo la punta del campeonato y el duelo McLaren–Ferrari al rojo vivo. Delante arrancaba Lewis Hamilton, seguido de Felipe Massa, otro de los colíderes junto con el también ferrarista Kimi Raikkonen, cuyas desventuras durante la calificación lo relegaron a los últimos puestos. Que Hamilton y su McLaren estaban a punto de caramelo quedó pronto en evidencia, en cuanto el británico aceleró y dejó a los demás disputando su propia carrera. Pero mediada la prueba se presentó la contingencia de un accidente (Teo Glock, ileso), el auto insignia tuvo que entrar y allí fue Troya, con una retahíla de autos visitando el pit en medio de un caos descomunal. Cuando este se disipó, resulta que McLaren había errado la jugada al dejar a Hamilton en pista, con su última parada pendiente y  varias unidades frescas pisándole los talones. No se inmutó el británico, que siguió como una exhalación antes de responder al llamado del pit y dejar la punta en otras manos. Massa, que nunca fue líder, ya se perfilaba como virtual ganador, pues su novato paisano Nerlsinho Piquet y el alemán Heidfeld, que le precedían, tenían pendiente una detención más, y Hamilton se había reincorporado entre tráfico pesado y en quinto puesto. Pero de nuevo, tuvo el temple, la audacia, el manejo y el auto para sobreponerse al garrafal error de su escudería, abrirse paso entre la multitud –su coequipero Kovalaine le dio vía franca a la primera oportunidad–, darle una lección in extremis a Massa, netamente inferior en el cuerpo a cuerpo, y ver la bandera a cuadros antes que nadie. Gracias ese carretón digno de un Senna redivivo Lewis Hamilton es hoy líder en la puntuación general con 58 puntos por 54 de Massa y 51 de Raikkonen, que palió su infortunio con casta de campeón. Por su parte, McLaren acredita la mejor máquina del momento. Y Piquet Jr. es el hombre más feliz sobre la tierra con su inesperado 2º lugar, pues Renault se la jugó con una sola parada y el chico respondió volando hacia el podio. Por el contrario, Massa se conformó con un 3er. puesto con sabor a derrota. Aunque la hiel más amarga la saborea Fernando Alonso, incapaz de dominarse y dominar su Renault, que terminó 11º tras múltiples contratiempos de máquina y pilotaje.

 

 
 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV