El pasado 13 de julio se renovó la mesa directiva de la Sociedad Cooperativa Agropecuaria Regional “Tosepan Titataniske”, en náhuatl unidos venceremos, ubicada en la Sierra Nororiental de Puebla, con sede en Cuetzalan, quedando al frente del Consejo de Administración Efraín Martínez Bautista como presidente, Felipe López Márquez como secretario y Bonifacio Iturbide Palomo como tesorero. El Consejo de Vigilancia está formado por Leobardo Cruz Antonia, Minerva García Vázquez y Tamiro Luna Segura, presidente, secretario y vocal, respectivamente.
La Tosepan, fundada en 1977, agrupa a 5 mil 800 socios de 60 comunidades localizadas en 6 municipios –Cuetzalan, Jonotla, Tuzamapan, Zoquiapan, Hueytamalco y Tlatlauquitepec–, entre los cuales hay 3 mil 200 productores de café, 2 mil 800 pimenteros, mil 200 mujeres con 800 proyectos propios, 80 familias artesanas y 600 jornaleros.
En su página de internet establecen su propia definición de quiénes son, mencionando que “la mayoría somos pequeños productores de café, pimienta, cítricos, macadamia y miel virgen. También habemos jornaleros, amas de casa, artesanos y albañiles”, cuyo fin es mejorar la calidad de vida de los socios a través de acciones que permitan alcanzar el desarrollo sustentable de sus familias, comunidades y región, para lo cual se busca desarrollar las capacidades y conciencias de todos los socios para que puedan ser sujetos de su propio desarrollo.
En sus 31 años de existencia la cooperativa ha consolidado una gama amplia de proyectos que se traducen en las asociaciones que la rodean, dedicadas a áreas específicas de la actividad económica, educativa y cultural. La Cooperativa Maseual Xicaualis (fuerza indígena), dedicada al beneficio y comercialización de su producción; la Cooperativa Toyektanemililis, destinada al mejoramiento de las viviendas; la Caja de Ahorro y Préstamo Tosepantomin, brazo financiero de la cooperativa, y la Asociación civil Yeknemilis, de asistencia y capacitación en el Centro de Formación Kaltaixpetaniloyan (la casa donde se abre el espíritu).
Cada uno de esos proyectos ha crecido en el tiempo y da respuesta a diversas necesidades y expectativas planteadas por los socios en las comunidades, pero también respondiendo a los procesos y tendencias globales; por ejemplo, la producción de café, pimienta y miel orgánica se ubica en la búsqueda de mejores ingresos, pero en la convicción de avanzar en una producción y vida sustentable.
A lo largo de esos años distintos consejos de administración, desde sus fundadores, se constituyeron en direcciones que impulsaron junto a los asesores y socios, una forma de funcionamiento y de organización que ha mostrado en diferentes momentos su fortaleza y consolidación.
Su existencia no ha estado exenta de vaivenes, y si hoy es un referente obligado no sólo en la Sierra Norte en diversos aspectos, ha sido a costa de refrendar y avanzar año con año en sus proyectos, disputando los espacios regionales.
Por ejemplo, hace 18 años, cuando este impreso nació, uno de nuestros primeros números daba cuenta de la nevada de diciembre en la zona cafetalera de la sierra, la destrucción de los cafetales, pero también la drástica caída del precio internacional del grano y el rompimiento del acuerdo internacional que regulaba el mercado. Hubo que remontar la crisis cafetalera a nivel internacional y el retiro del Estado en el ámbito nacional a base de la diversificación de actividades. Fueron tiempos difíciles, y si bien en algunos ciclos la existencia misma de la cooperativa estaba amenazada, la organización logró revertir y capitalizar las dificultades. Hoy es fácil contarlo.
Creo que la Tosepan ha consolidado una forma de funcionamiento y de organización que es una gran fortaleza y que se ha venido expresando en la formación de sus cuadros jóvenes y en la incorporación en las tareas de dirección, lo que, indudablemente, garantizará su continuidad.