La cámara capta la tranquilidad y la ausencia del sonido. Las imágenes son ordinarias. Un mueble con una máquina de escribir vieja. Un pastel de cumpleaños. Un par de palomas blancas agitando sus alas con parsimonia. De pronto, la quietud de lo cotidiano interrumpida por el pedazo de muro cayendo sobre los muebles, los vidrios de la ventana clavándose en el pastel, las palomas sorprendidas por el estruendo de la explosión.
10 años después del atentado al edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, 10 realizadores de ese país se juntaron para crear 18j (2004), producción que recuerda, denuncia y exige. 10 cortometrajes con historias distintas pero la misma fecha en la mente: el 18 de julio de 1994.
La AMIA, una de las más emblemáticas organizaciones sociales de la comunidad judía de Argentina, según la propia película, sufrió la explosión de un coche bomba esa mañana de julio de 94, dejando 85 muertos y cientos de víctimas, tanto de la comunidad judía como del resto del barrio del Once.
Con la premisa de que todo el pueblo argentino fue víctima de estos hechos y no sólo la comunidad judía, 18j abarca un abanico amplio de historias que se mueven entre la ficción y el documental, recurriendo también a otras artes como la danza y el teatro en su estado más puro.
En el episodio teatral, hacia el final de la película, una mujer hace un recuento de las investigaciones del gobierno argentino y denuncia la falta de una solución satisfactoria del caso. De acuerdo a este monólogo, los detenidos son un mero chivo expiatorio y no son los verdaderos responsables.
A este respecto, Raúl Bringas Nostti, académico de tiempo completo del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas, comentó que existen dos teorías: la oficial y más sencilla para el gobierno, con un grupo de ultraderechistas antisemitas argentinos como responsables; y otra, con extremistas iraníes al frente de los hechos. El reconocimiento de la segunda, abundó, implicaría poner en riesgo las relaciones diplomáticas entre Argentina y la nación islámica.
Un atentado de esta naturaleza en París o Nueva York, por ejemplo, sí tendría represalias importantes para Irán, además de que las medidas de seguridad en ambas ciudades son mayores que las de Buenos Aires. En ese sentido, el atentado contra la AMIA era mucho más sencillo y cumplía un propósito similar, concluyó Bringas Nostti, quien tiene un título de posdoctorado en historia por la Universidad de Harvard.
Entre los directores que prestaron su voz a la memoria destacan Daniel Burman (El abrazo partido, 2004) y Adrián Caetano (Crónica de una fuga, 2006) quienes junto con los ocho realizadores restantes, amalgaman una cinta sólida y conmovedora que invita a la reflexión. Desde el viernes pasado y hasta hoy, el público poblano puede disfrutar de esta producción en los cines del centro comercial Triángulo Las Ánimas, con una única función a las 22:40 horas.