Los entretelones de 2006
Después de dos años de haber concluido el proceso electoral del 2006, se sigue sabiendo la multitud de maniobras realizadas para violentar la voluntad popular y que, en general, la campaña simplemente fue toda ella fraudulenta.
Manuel Espino, el ex dirigente de Acción Nacional, en una entrevista publicada por Milenio Diario el 6 de julio de este año, acepta que después del segundo debate se “desfondó la campaña” de Felipe Calderón cuando López Obrador “lo puso contra las cuerdas con lo de su cuñado”. En ese momento, haciendo a un lado los principios que formalmente hacían distintos al PAN y al PRI, Manuel Espino recorrió el país para invitar a 10 gobernadores priistas para que apoyaran a Calderón agitando el riesgo de que Andrés Manuel López Obrador llegara a la presidencia de la República. Así, afirma Espino: “Platiqué con 10; les dije: ¿tu candidato ya se quedó en la carrera, entonces escoge o quieres a Felipe Calderon o quieres a Andrés Manuel...? Sé que seis apoyaron, de dos tengo duda y dos no lo hicieron.”
Por supuesto, después de tantos años de conocer el sistema político mexicano, uno sabe lo que significa el apoyo de los gobernadores en términos del voto corporativo, el uso del aparato estatal para coaccionar el voto y, finalmente, operar el fraude directo.
Para confirmar la falta de principios, también refiere Espino las negociaciones para procurar y recompensar el apoyo de la miss Elba Esther a la campaña que llevó a cientos de operadores políticos provenientes del Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación (SNTE) en apoyo a la campaña de la derecha. Según el propio ex dirigente del PAN, Calderón le había pedido que le ofreciera a la Gordillo algunas diputaciones plurinominales. En principio, dice Espino, las pretensiones de la maestra eran muy elevadas; luego se conformó con unas cuantas, pero a cambio de mantener su cercanía con Calderón, y ya ve usted los resultados.
En la misma entrevista, se muestra Espino muy orgulloso de un crédito por 300 millones de pesos obtenidos para ser destinados a la campaña de Felipe Calderón. Es decir, esos recursos estuvieron al margen del financiamiento oficial y no se sabe quién proporciono el “crédito” ni cómo se utilizó. Lo que sí puede ser es que ahora los financistas estén pasando la factura por su generosidad, que nunca es gratuita. ¿Y los topes de campaña? Bien, gracias.
Nada de esto, y más de lo que con cinismo cuentan ahora diversos actores de aquel fraude, fue suficiente como para abrir las urnas y contar voto por voto, casilla por casilla, lo que hubiera sido lo más saludable para la vida política del país.
Pero las cosas no terminan aquí; a todo lo anterior hay agregar la declaración del senador priista Fernando Castro Trenti, quien no reconoce la legitimidad de Calderón como presidente porque, dice, los priistas se vieron obligados a aceptar los resultados de una elección fraudulenta. Dice textualmente el senador: “El PRI no tiene de qué avergonzarse. No hemos asumido un papel de legitimador, pero tampoco de desestabilización. Nos vimos obligados a aceptar los resultados de una elección fraudulenta en 2006, que impuso a un presidente”. (La Jornada, lunes 14 de julio de 2008, p. 10.)
Después de todo esto, se pide sensatez a quienes no aceptan los resultados de esa fraudulenta elección y los priistas afirman que es la población la que al movilizarse provoca la inestabilidad. ¡No! Por supuesto que no, desestabiliza el fraude y no quienes protestan contra quienes lo cometieron.
Nueva estrategia panista
Desde el despido de Santiago Creel como coordinador de los senadores panistas, la estrategia de Germán Martínez Cázares, presidente nacional del PAN, se ha centrado en atemorizar y coaccionar a los miembros del Poder Legislativo, utilizando para ello a distintas dependencias federales.
Primero, se filtra la noticia de que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) espía a todos los legisladores, es decir, que existe para cada uno de los 500 diputados y los 128 senadores un expediente elaborado por una empresa particular contratada por el Cisen. Luego, el propio titular del Cisen, Guillermo Valdés, en una entrevista con el diario londinense Financiual Times, declaró que los cárteles de la droga podrían haber infiltrado al Congreso de la Unión: “El Congreso, dijo Valdés, no está exento... No descartamos la posibilidad de que el dinero de la droga esté involucrado en las campañas (de algunos legisladores)”. Y como no dio nombres, involucró a todos los miembros del Legislativo en esa acusación. En fin, ya desde el poder se está trazando la estrategia para orientar el voto de los diputados y los senadores en la sesión donde tengan que decidir sobre la propuesta de Felipe Calderón para privatizar Pemex.
No habrá publicidad privada en las elecciones
Por fin hizo algo bien la Suprema Corte de Justicia de la Nación: avalar las reformas electorales que darán vigencia al nuevo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe). Particularmente, vale la pena resaltar que los magistrados avalaron la nueva redacción del artículo 41 constitucional, que establece: “Ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión, dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular. Queda prohibida la transmisión en territorio nacional de este tipo de mensajes contratados en el extranjero”.
El júbilo es tal que se disfruta el único comentario que hizo el representante legal de Televisión Azteca, Salvador Rocha Díaz: “Es absurdo”.