Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Miércoles, 16 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

 MEDICINA E INVESTIGACIÓN  

Cuando el dolor de espalda nos lleva al médico

 
Rafael H. Pagán Santini

Muchos nos referimos el dolor de la espalda como un dolor de la espalda baja. Esta descripción, aunque identifica la parte del cuerpo que nos duele, no es muy específica y, sólo se refiere a la región lumbo–sacra, esto es, al final de la espalda. Un diagnóstico médico va a requerir mayor precisión en el momento de tratar el dolor de la espalda. Para ser preciso, el dolor que se encuentra principalmente sobre el eje de la espina dorsal se diferencia del dolor que se extiende hacia la pierna. El dolor espinolumbar se encuentra por debajo de la doceava vertebra torácica y por encima de la primera vertebra sacra. El dolor sacro cubre la región que comienza en la primera vertebra sacra y termina en la articulación del coxis.

El dolor espinal lumbo–sacro pude cubrir una o ambas regiones, y es lo que comúnmente se le conoce como “dolor de espalda baja”. Sin embargo, el dolor se puede localizar principalmente en los glúteos y extenderse hacía la pierna, lo que se conoce como ciática. El término correcto sería dolor radicular, ya que el dolor es producto de la estimulación de las raíces nerviosas o de las raíces del ganglio dorsal. 

El dolor lumbar o de la espalda baja es un dolor derivado de la columna vertebral y de sus estructuras adyacentes. Puede tener un carácter local o ser referido, esto es que se irradia hacia otras zonas de la espalda. El dolor de origen vertebral es causado por cualquier proceso patológico que ocurra en tejidos provistos de terminaciones nerviosas en esa zona; es constante, sordo, por lo general se agrava con la actividad física y se alivia  en cierta medida con el reposo. 

Este dolor se puede derivar de lesiones que comprometen la estructura ósea de la columna vertebral, por cambios en las articulaciones o, más comúnmente, por cambios que ocurren en los tejidos blandos –discos, ligamentos o en los músculos. La inflamación de los músculos paravertebrales o del tejido que los cubre se presenta con espasmo muscular y puede ser de carácter crónico, agudizarse por movimientos inapropiados y se confina a la región lumbar. En general, este tipo de dolor es producido por traumas menores como, por ejemplo, el que se produce al levantar un objeto pesado estando en una posición mecánicamente desfavorable o el producido por una caída o por un movimiento brusco. 

A diferencia de otros tipos de dolor, el dolor persistente seguido de una lesión del sistema nervioso, dolor neuropático, tiene características únicas. Es un dolor espontáneo (dolor sin ningún estímulo), se presenta con hiperalgesia (un dolor mayor del esperado por un estímulo doloroso), y por alodinia (dolor seguido de un estímulo no doloroso). El diagnóstico con resonancia magnética, con o sin contraste, o mielogramas puede revelar hernia de un disco. 

Los datos disponibles sobre el dolor lumbar sugieren que la combinación del cuidado medico con la terapia física o con manipulación quiropráctica de la columna vertebral pueden ser moderadamente más efectivas en reducir el dolor y la propia tasa de incapacidad que cuando se utiliza un tratamiento único. La diferencia puede ser el reflejo de la confianza de la persona afectada en el tratamiento prescrito. Esto lo señaló el doctor Eugene J. Carragee en la edición de N. Engl. J. Med. 352;18.

Al atender su dolor de espalda comience con un diagnóstico adecuado por parte de su quiropráctico o de su médico; esté claro en cuál es su condición. Aprenda todo lo que pueda sobre su problema y siga las recomendaciones apropiadas. Auque el dolor se describe como la percepción de algo nocivo, su experiencia es modulada por mecanismos mentales, emocionales y sensitivos. El dolor lumbar puede ser específico o inespecífico y su carácter puede ser agudo o crónico. Sin embargo, entre el dolor lumbar agudo y el crónico hay un salto cualitativo, lo cual repercute en el enfoque de la condición y en su tratamiento.

El tratamiento para el dolor lumbo–sacro o la radiculopatía no es único, puede incluir desde la aspirina y el masaje hasta la cirugía con intervenciones posteriores de terapia física. Por lo general, es el dolor el que nos lleva al médico. Sin embargo, mientras eso ocurre, deberá “apagar el fuego”, reducir la inflamación con antinflamtorios orales y ponerse hielo. La inflamación normalmente es el resultado de la irritación e hinchazón de las articulaciones, de los nervios o de los tejidos blandos. Cuando use un antinflamatorio interno, usted también debería usar uno externo, uno muy bueno es el hielo, lo mejor son los paquetes de gel flexible congelados, pero una bolsa de hielo picado también funciona bien. La clave para usar la terapia del hielo, es estar móvil y flexible. Mientras esté acostado sobre el hielo acerque las rodillas al pecho y gire las caderas; esto se llama criocinética, o “movimiento sobre hielo”.

También debe mejorar el alineamiento de los segmentos y la movilidad. Los dos problemas mecánicos más comunes que provocan dolor de espalda son un mal alineamiento y la fijación. Un mal alineamiento puede ocurrir como resultado de una lesión, como por ejemplo al resbalarse o al caerse. Si una vértebra se mueve de su posición normal, incluso si es sólo un poco, puede provocar dolor. Los ajustes o manipulaciones quiroprácticas son el mejor método para movilizar la columna.

Una vez que las vértebras se han movilizado específicamente, es hora de estirar los músculos de la espalda lumbar y los músculos posteriores de los muslos. Haga unas pocas tracciones de rodillas hacia el pecho y gire la cadera antes de levantarse de la cama y luego tome una ducha caliente. Tener cuidado con la postura es el cuarto paso para evitar lesiones en la espalda baja. Al estar sentado se incrementa la presión sobre la espalda casi dos veces el peso del cuerpo; la mejor recomendación es no pasar tanto tiempo sentado, tome su tiempo, camine o acuéstese en el suelo y estírese.

Por último, fortalezca su espalda y su abdomen. La espalda está sostenida por los músculos en su parte exterior y por los ligamentos y tendones en el interior, más cerca de los huesos. Hay que hacer entrenamiento específico para fortalecer todos estos tejidos. No olvide los abdominales. Los músculos abdominales proporcionan aproximadamente el 50 por ciento del sostén de la espalda.

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico
rhpmedicus@yahoo.com.mx

 
 
Copyright 1999-2008 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV