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Martes, 15 de julio de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Salud
 
 

Pide madre de una niña migrante ayuda para salvar la vida de su hija, que tiene cáncer

 
(Miguel Ángel Domínguez Ríos)
Atlixco, Pue.

I de II– Julieta Báez González, madre de una pequeña de cuatro años con cáncer en el hígado, contó a La Jornada de Oriente una serie de problemas encontrados en la lucha por salvar a la niña, y sobre todo narró los conflictos con la representante de una asociación civil local dedicada precisamente a ayudar a las familias con ese tipo de problemas.

La casa ubicada en el barrio de San Juan de Dios, considerado desde la fundación de la ciudad como el “Tepito” de Atlixco, presenta dos caras: por un lado, desesperanza e incertidumbre, y por el otro, el alivio de que contra viento y marea el esfuerzo por mantener viva a Ahsley hasta el momento vale la pena.

El grande y viejo sillón café de la sala de Julieta es el refugio de la pequeña. Ahí, metiendo la mano y sacando la borra pasa las horas. Es un entretenimiento largo y hasta parece aburrido para los mayores. “¡Mamá, ya me voy a morir!”, suelta la enferma sin menor rubor. Para su progenitora es un “presentimiento” que “irremediablemente” pasará en un momento determinado. “Pero no será por dejarla sola o por falta de deseos de asistirla”.

De una bolsa de hule transparente la madre de Ashley sacó un documento. Es el pasaporte y la visa de su hija. “Esto logrará ponerla a salvo”, alcanzó a decir en medio del llanto contenido.

 

Ya no más  

Como testigo de la plática está una enorme virgen de Guadalupe. De esa figura cuelga la foto de Ashley y una serie de pequeños papeles que simbolizan promesas. La morena mujer insistió con el reportero en platicar sus dos versiones paralelas. Y comenzó con una: “por este asunto decidimos participar en la Asociación Civil Adrián por los niños con cáncer, pero luego de dejar de recibir algún tipo de ayuda, y puse fin a esa relación. A María Elena Saucedo, actual responsable de ese grupo, la apoyamos para ir a las tómbolas y vender productos; sin embargo, a final de cuentas, dijo que la pequeña no está enferma”. 

De esto último, dijo, no son muy contundentes las pruebas. “Ella ya las vio; la intención de platicar con la prensa es pedirle a Elena Saucedo que deje de lucrar y se esté haciendo rica con dolor ajeno. Tiene dinero, hemos visto y sabemos del dinero obtenido en las tómbolas. Cada una de ellas representa hasta 7 mil pesos”. 

Sin olvidar, afirmó, las sumas de los bailes en beneficio de la propia asociación. “En ese caso las ganancias acumulan 17 mil pesos. Queremos una explicación de cómo son las cosas administrativas y qué hace con tanto dinero”.

El problema y las diferencias iniciaron, afirmó Báez González, por un presunto argumento de que algunos integrantes de la asociación dejaron de participar. “Tomaron esa decisión por los actos de Elena Saucedo, quien sugirió que por pedir cuentas del dinero el grupo podría desintegrase. A dos personas literalmente las sacó para no descubrir qué hace con el dinero”. 

Mucha gente conoció a Elena Saucedo cuando empezó con esto. “Sabe cómo vivía y hoy las cosas son diferentes. Existen maestras, y no voy a decir nombres, que tienen conocimiento de que no tenía esa casa. Es una lástima que se esté haciendo rica a base del dolor ajeno, un dolor que ella vivió con la muerte, por cáncer, de su hijo Adrián”. 

Ashley tiene un tumor, confesó su madre. “Gracias a dios y a los tratamientos ya se está haciendo más pequeño. Mi esposo, que está en Nueva York, manda para pagar el doctor y los medicamentos en una clínica particular”. Cada quimioterapia sale en 7 mil pesos, y el biosotran cuesta 2 mil 500. “Esta última es una botellita que dura dos días. Y gracias a la señora que es dueña de donde vivo, puedo obtener esa medicina más barata”. 

El anhelo de Julieta Báez es ir a Nueva York por una razón: la pequeña nació allá, y en esa ciudad la atenderán en un mes. “Hace tiempo intenté llegar a esa ciudad por Canadá. Contaban que por ahí es más fácil todo. Desgraciadamente quedé detenida en Toronto. Y peor aun: después de arrestarme, termino acusada de tráfico de órganos porque la niña tenía puesto un tubo para respirar y tenía una abertura por una operación; de hecho, por eso la Policía detectó su enfermedad; a pesar de eso, no quisieron apoyar para llegar al destino deseado”.  

En un reciente intento por pasar la línea, platicó Julieta Báez, un “coyote” la estafó. “Arrasó con el dinero del boleto de avión y los viáticos. Yo no puedo trasladarme porque mi esposo no puede aún juntar los 2 mil 800 dólares que cobran para llevarte”. 

La prisa es porque Ashley será enviada a Estados Unidos para operarla la segunda semana de agostó, informó. “Ya estamos en contacto con un hospital en Nueva York, e incluso ya hablaron a Atlixco desde ese sitio dedicado especialmente a ayudar a los niños con cáncer. Y tenemos la ventaja de que la pequeña es ciudadana estadounidense”. 

Según la versión de Julieta Báez, autoridades de migración dejaron en claro que por el momento no pueden darle una visa humanitaria por haber muchos niños en espera que deben traer a los papás de diferentes lados. “De hecho yo tengo, por así decirlo, la ficha número mil para conseguir ese documento. Y eso significa tres o cuatro meses más. Ya llevó dos años pidiendo ayuda en ese sentido”. Para eso, dijo, habló con el actual presidente municipal de Atlixco, Eleazar Pérez Sánchez. “Primero, cuando era candidato, prometió un 10 por ciento del boleto para poder irse la niña, y además la mandaría con alguien de confianza”. 

Cuando comenzó con su Casa de ayuda al Migrante, recordó, tuve el atrevimiento de pedirle prestado dinero para pasarme la línea y dejé empeñada la palabra de que en tres meses devolvería esa cantidad. “Quiero decir que muchos de los coyotes a quienes decidí acercarme recomendaron que insistiera con Eleazar Pérez porque también pasaba gente. Y el presidente dice que no es coyote, que mucha gente habló de eso y no era cierto”. 

Por eso, sostuvo, “quiero decirle al presidente municipal que ya no necesito el 10 por ciento del boleto de Ashley. Ya hubo una persona caritativa, salvadoreña por cierto, que desde Nueva York adquirió ese pase para el 22 de agosto, día en cumple por cierto cuatro años. Yo lo único que quiero es ayuda para poder estar con ella. Al irse mi hija, sé que ya no la voy a volver a ver. Quiero que me echen la mano para pasar la frontera”.

 
 
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