Temporada 1994. Por primera vez se rompió la barrera de los 20 festejos. Dicho con mayor precisión, en 1994 la empresa López Lima organizó 11 corridas, una de rejones y un festival, todo lo cual encaja sin novedad en la media de años anteriores. Donde se disparó la cifra hasta los 23 espectáculos fue en el capítulo de novilladas, que ese año ascenderían a 10. En un verano especialmente húmedo, la lluvia suspendió hasta tres funciones. Sea por esta razón o por otros motivos, el público se retrajo y las entradas flojearon
Ganado. Nada menos que 20 distintas divisas ondearon sobre los morrillos, 9 en corridas de toros. Reyes Huerta enmendó anteriores deslices con un encierro de buenas hechuras aunque menos propicio que el que mandaría después al mano a mano EloyDavid (éste sí ligerito de romana). También Piedras Negras y La Paz lidiaron dos encierros, sin pena ni gloria. En materia de presentación se llevaron la palma Tenexac (dos toros muy buenos), La Paz y Jesús Cabrera (algo destartalados, aparte de mansurrones) y Rancho Seco (desorejada por los rejoneadores Trueba, Fraga, Rodrigo Santos y Hernández Andrés). Más terciados, los de Garfias respondieron admirablemente, sobresaliendo “Tejedor”, el mejor de la feria, que Gilio toreó con espartana entrega bajo un diluvio. Lo demás fueron saldos ganaderos cuyo juego dejó bastante que desear. Entre las novilladas sobresalieron las de Reyes Huerta y La Trasquila, y algo menos Corlomé, mientras Manuel Macías aportaba con “Excelencia” el novillo más completo del año. En cambio, Montecristo envió una chotada que dio al traste con el mano a mano Ochoa–Chilolo.
Indulto. Era el segundo en la historia de El Relicario y se le otorgó a “Capricho” de Reyes Huerta –“noble y repetidor, no excesivamente sobrado de fuerza ni casta,,, empezó arrastrando la pata izquierda y había cumplido discretamente en su único viaje al caballo…al final se fue a la zona de tablas, donde la faena perdería fijeza e importancia… Penoso” (La Jornada de Oriente, 18 de mayo de 1994). Su pseudo matador, Eloy Cavazos, paseó un rabo no autorizado por el reglamento ni por el juez.
Con vuelta al ruedo fue premiado “Favorito”, hermano del indultado y al que Eloy le tumbó otro rabo (01.10.94), y los novillos “Entrenador” (Reyes Huerta), uno sin nombre de San Antonio Triana (12.02.94) y “Mil Amores” (Corlomé), Arrastre lento a los toros “Sol Naciente” (Reyes Huerta), “Tilmatli” y “Totzoani” (Tenexac), “Tirador” (San Judas Tadeo) y “Campanero” (José Ma. González); y a los novillos “Hechicero” (José Farías), “Vanidoso” (Reyes Huerta), “Corregidor” y “Redactor” (La Trasquila) y “Excelencia” (Macías).
Matadores. 21 hicieron el paseíllo, entre ellos Manuel Moreno –primer portugués en El Relicario– y el venezolano Morenito de Caracas –que se arrimó e hizo el toreo serio y, por lo tanto, fue desechado por la empresa que tanto lo había apoyado de novillero. Con tres corridas David (2 orejas), Gilio (1), Zotoluco (1) y el lusitano Moreno; 2 tardes Cavazos (4 orejas y un único rabo, al desautorizarse los apéndices del indultado), Rafael Ortega (4 auriculares), El Conde (2 y una cornada grande al entrar a matar a “Tirador” de San Judas), Teo Gómez (2), Zotoluco (1), Gutiérrez, Mejía y Adrián Flores, que le buscó gran bronca al juez Héctor Fernández al negarle este una oreja inmerecida en la corrida de Año nuevo. Con un solo paseíllo Miguel Espinosa (oreja por su mejor faena en Puebla, al mansurrón “Comanche”, de Cabrera), El Pana, Alejandro Silveti, Manolo Arruza, Joselito Ruiz, Manolo García, El Glison, Del Olmo, Caracas y Pizarro.
Novilleros. Actuaron 17 en total y fueron orejeados Marco Camacho (3 en 6 tardes), El Zapata (6 en 4), Chilolo y Fernando Ochoa (3 en 3 ambos, sobresaliendo la gran faena de Fernando a “Entrenador” –26.02.94), Fierrerito (2 en 2), Miguel Marín (1 en 2), Manolo Ponce de León (1 en 2), Alejandro Ferrer (2 en 1) y Manolo Martínez Jr. (1 en 1). Al fin novatos, en las 10 novilladas los muchachos se hicieron avisar en 21 ocasiones.
La faena: Uriel Moreno El Zapata. Por vez primera, la más redonda y artística del año la hizo un novillero; el castaño “Excelencia” de Macías, no desmintió con su gran juego las preciosas hechuras (03.12.94); “Decidido y relajado ya desde los primeros lances, lleno de armonía y gracia al quitar por chicuelinas y torerísimo al soltar una punta del capote como remate; variado, alegre y preciso como nunca al banderillear… y auténticamente inspirado con la muleta, de la que ya no se desprendería “Excelencia” a partir del dibujado péndulo en los medios y la vitolina en corto al que lo ligó, sin desperdiciar en lo sucesivo una sola de las deliciosas embestidas del maravilloso colorado hasta que aquel prodigio de clase, imaginación y gusto por torear maduró en el faenón del año y una de las lidias más hermosas, redondas y triunfales que recuerdo de novillero alguno… aunque la estocada cayó algo baja, soy de los que opinan que se le pudo otorgar a Uriel Moreno el rabo del nobilísimo burel, que… tendría que haber sido premiado con una póstuma vuelta al ruedo.” (La Jornada de Oriente, 07.12.94).
Suspensiones por lluvia. En dos corridas de feria en las que sólo se dio suelta a tres toros, aunque una de dichas suspensiones encerró muy mala leche, pues se partió plaza ya con el agua encima y claro, David, Zotoluco y Manuel Moreno aliñaron descaradamente (05.05.94); la otra se dispuso al caérsenos el cielo con gran estrépito mientras Gilio toreaba con enorme decisión y lucimiento al incansable “Tejedor” de Garfias, que debido quizás a la tormenta no fue debidamente homenajeado una vez muerto. La entregada faena del de Torreón también se quedó sin trofeos debido a que lo pinchó. La lluvia fue también causa de que el mano a mano Cavazos–Silveti, anunciado para el Día del Grito, se celebrara en otra fecha (01.10.94).
Festival del 22 de mayo. Inolvidable lección de finura de Alfredo leal, de casta torera por José Huerta y de clase por Jaime Rangel (faenón redondo con “Votante”, ideal utrero de Celia Barbabosa), más un Raúl Ponce de León entregadísimo y artista con el difícil “Bienestar”. Excepto Leal todos cortaron orejas –2 Rangel—, y si mata bien también lo hubiera hecho Manolo Armilla (bordó el natural). Benjamín Pedroni resultó herido. Era la segunda cornada del año tras la sufrida días antes por El Conde.